Phineas Taylor Barnum

Si hay un personaje victoriano que en su día generó polémica y controversia entre la sociedad victoriana a ambos lados del Atlántico, ese fue Phineas Taylor Barnum.

Para unos era un auténtico showman, para otros un generador de ilusiones, un astuto hombre de negocios para muchos, un simple ladrón y estafador, un maestro del engaño para la mayoría pero es innegable que los espectáculos creados por este mago del show business no dejaron a nadie indiferente en su época, y nunca sabremos si las leyendas, que todavía se cuentan sobre Barnum, tienen algo de real o son pura fantasía.

Su frase, al parecer nunca dicha por él, de «cada segundo nace un tonto», podría definir muy bien su manera de pensar, de actuar y…de enriquecerse.

Personalmente creo que su figura estaría más cerca de la del pícaro de la literatura del Siglo de Oro que de ninguna otra definición, porque realmente Barnum era un experto en buscarse la vida y ganar dinero con el menor esfuerzo posible y mostraba sólo lo que los demás querían ver, inventaba personajes increíbles, historias fantásticas y shows deslumbrantes que le daban al público victoriano lo que pedía: morbo, fantasía, exotismo, un toque de escándalo y mucho espectáculo. Además fue un maestro indiscutible de uso del marketing como forma de reclamo para atraer a la gente a sus circos.

Nacido en Connectica en 1810, Phineas Taylor Barnum heredó su amor por el negocio artístico de su abuelo, un bromista declarado famoso en su comunidad por llevar sus bromas hasta las últimas consecuencias.

El propio Barnum declararía que la forma de actuar de su abuelo fueron su gran inspiración para fundar y llevar adelante su negocio. Y esa oportunidad para desarrollar ese carácter especulativo se concreto a raíz de la muerte de su padre. Barnum se vio abocado a sacar adelante a su familia y el mundo de la granja, que constituía el negocio familiar no eran de su agrado ya que según sus propias palabras el duro trabajo del granjero chocaba de pleno con su tendencia a la vagancia.

Así que el joven Phineas se dispuso a buscar maneras de ganar dinero fácil y qué mejor que especular con la lotería y embaucar a unos cuantos incautos. Con el dinero ganado montó una tienda con la ayuda de su singular abuelo, pero pronto este negocio se quedaría pequeño para las ambiciones de Barnum.

Poco después de casarse, la familia se mudó a Nueva York en busca de fortuna y después de abrir un ultramarinos, la oportunidad de negocio que había estado buscando apareció ante él con el nombre de Joice Heth.

Joice Heth era una mujer afro-americana que supuestamente tenía 161 años, pero  que además ¡era la abuela de George Washington! Increíblemente la gente pagaba por ver a la señora Heth, así que Barnum decidió que había encontrado lo que había estado buscando toda su vida: una forma de enriquecerse fácil, barata y sin tener que desempeñar un «trabajo».

A partir de ahí nuestro hábil embaucador buscó la manera de conseguir explotar al máximo la idea del engaño y la ilusión: lo importante era vender un producto del modo más sensacionalista posible, para ello había que encontrar al público adecuado y una ubicación acertada y la encontró en el Scudder’s American Museum de Broadway al que él rebautizó como Barnum Museum.

Pronto el Museo Barnum se convirtió en un lugar de referencia para todo aquel que quisiera ver un espectáculo «diferente»: mujeres barbudas, pulgas y perros domesticados, siameses, albinos, personas increíblemente obesas, ventrílocuos, afro-americanos interpretando danzas de guerra, dioramas, espectáculos de pájaros, criaturas acuáticas e ¡incluso sirenas! Todo aquello que uno pudiera imaginar podía ser visto en el Museo «a 25 centavos la entrada para los adultos y los niños a mitad de precio».

Claro que nada era real, todo eran trucos visuales, animales disfrazados y personas maquilladas. En el mundo Barnum lo real no era lo importante, sino lo que el público quería ver y escuchar. La inversión inicial del empresario, hipotecando todos sus bienes fue recuperada en apenas un año.

De todas las atracciones ninguna gustaba tanto como la del General Tom Thumbs, un hombrecillo de 64 cm de altura y unos 8 kilos de peso. Con la contratación de Charles Stratton, Barnum ganó millones de dólares. El pequeño general recorrió no sólo Estados Unidos sino Europa deleitando a la sociedad victoriana de medio mundo, reyes y aristócratas incluidos, con sus actuaciones, bailes y canciones.

Sin dejar de lado sus fraudes y engaños, Barnum intentó también convertirse en un empresario serio y lo hizo introduciéndose en el mundo de la música presentando a la sociedad americana al «Ruiseñor Sueco» Jenny Lind, una magnífica cantante que triunfaba en Europa y a la que contrató en exclusiva para América por una cantidad impensable para aquella época.

Pero el dinero fácil se va con la misma facilidad que llega y a pesar de haber ganado cantidades ingentes de dinero, Barnum se arruinó varias veces a causa del fuego. Hasta cinco veces el fuego le trajo la ruina, pero de cada una de ellas se recuperó.

Su última genialidad fue trasladar su museo a un espectáculo viviente e itinerante como era el circo. De nuevo sus ideas de marketing tuvieron mucho que ver con el éxito de su nueva empresa «El espectáculo más grande sobre la Tierra», como lo denominó este peculiar empresario, se convirtió con ayuda de su socio James A. Bailey, en algo novedoso y extravagante: un circo de tres pistas, con las atracciones más fabulosas y arriesgadas, los animales más exóticos, los personajes más increíbles…

La publicidad de sus carteles, sus desfiles y el transporte del circo en tren – era la primera vez que el circo viajaba en tren, lo que se convirtió por sí mismo en una atracción – atrajeron al público más variopinto de ambos lados del océano.

En 1871 la salud de Phineas Barnum comenzó flaquear, pero su sentido del humor seguía intacto: su última broma consistió en darle permiso al Evening Sun para publicar su esquela, así podría leerla antes de morir. El 7 de Abril de ese mismo año Phineas Barnum falleció, pero no todas aquellas leyendas sobre su persona y negocios que han sobrevivido hasta nuestros días.

Además sus teorías sobre negocios y marketing han continuado vigentes a lo largo de los años. Por ejemplo me viene a la cabeza el ejemplo de R. Hearst cuya máxima «no dejes que la realidad estropee una buena historia» o el «yo construyo noticias» dio lugar a un modo de periodismo sensacionalista y amarillo que sigue presente en muchas publicaciones y en las televisiones de medio mundo en pleno siglo XXI, donde el afán de espectáculo, escándalo y morbo parece estar  por encima de la objectividad y la seriedad. Quizás sea lo que reclama la sociedad, triste…

Tradiciones y Simbología del día de San Patricio

Este post está dedicado a mi querido amigo Denis y a su tierra

El 17 de Marzo muchas ciudades del mundo anglosajón se visten de verde para celebrar la festividad de San Patricio, patrón de Irlanda y desde La Casa Victoriana me gustaría  recordar algunos de los símbolos y tradiciones de esta preciosa isla, y vestir de verde el blog como homenaje a Irlanda y a todos los irlandeses donde quiera que vivan.

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Shamrocks

Los shamrocks o tréboles son una parte importante de la simbología unida a San Patricio. Cuenta la leyenda que San Patricio, para convertir al catolicismo a los paganos politeístas celtas, cogió uno de los tréboles que abundaban en la isla y señalando las tres hojas de la planta les explico el misterio de la Santísima Trinidad: una planta con tres hojas que la completan, igual que la Trinidad, un solo Dios con tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Pero ya los antiguos druidas celtas consideraban al trébol una planta sagrada por su triada de hojas, ya que para ellos el 3 era un número místico.

Durante el siglo XIX, en la rebelión de los irlandeses contra los ingleses, el trébol se convirtió en una seña de identidad del orgullo irlandés y adquirió un fuerte significado político y social hasta el punto de que «wearing o’the green» se convirtió en un hecho castigado por la ley.

Hoy en día tanto el uso del color verde como el uso de tréboles en esta festividad no sólo forman de la reivindicación de la identidad irlandesa sino que es una forma de homenaje a la Isla Esmeralda .

The Lucky Leprechauns

Los duendes son pequeños seres de no más de tres pies de alto, de carácter reservado, hosco y solitario, que son unos de los símbolos irlandeses por excelencia. Zapateros de profesión, van siempre vestidos de verde con un llamativo sombrero y con dos monedas de oro fuertemente agarradas en sus manos. En una mano llevan una moneda mágica que aunque se gaste siempre vuelve a aparecer en la palma de la mano, la otra moneda se convierte en cenizas al ser gastada.

La elección de los duendes como símbolo irlandés es que ellos eran considerados como los guardianes de los tesoros de las Hadas. Los Leprechauns esconden una gran olla llena de oro al final del arco iris, cambiándola de arco iris constantemente para evitar que sea descubierta.

La tradición dice que si se ve a uno de estos duendes verdes no hay que perderlos de vista pues así encontraremos el tesoro al final del arco iris.

Wearing of the Green

Vestir de verde es una tradición que representa que una persona tiene antepasados irlandeses, o simplemente se hace como un homenaje a Irlanda y a su cultura.

Festivals and Parades

La festividad de San Patricio se celebra con espectaculares desfiles y festivales donde el color verde invade ciudades como Nueva York o Chicago, homenajeando la sangre irlandesa que corre por las venas de muchos americanos. El primer desfile se celebró en 1776 en Nueva York, y todavía sigue siendo hoy el desfile más espectacular de esta celebración.

Curiosamente no fue hasta 1995 que se celebró el primer desfile en Dublín, y realmente el motivo de este festival dublinés fue atraer el turismo a la ciudad.

Irish Fare

La comida tradicional irlandesa reúne en torno a la mesa a las familias que han acudido por la mañana a la tradicional Misa de San Patricio y que, después de la comida, se reúnen en torno al televisor para disfrutar los desfiles de San Patricio a través de la televisión. El menú consiste en repollo, guisado de carne irlandés, patatas con chalotas y unos deliciosos bollos llamados scones. Todo se acompaña de cerveza «verde» irlandesa.

Erin Go Bragh

Este dicho se escucha durante todo el día de San Patricio y significa Ireland Forever.

St. Patrick was a gentleman
Who through strategy and stealth
Drove all the snakes from Ireland,
Here’s a toasting to his health;
But not too many toastings
Lest you lose yourself and then
Forget the good St. Patrick
And see all those snakes again!

8 de Marzo: Día de la Mujer Trabajadora

Hoy 8 de Marzo se celebra el Día de la Mujer Trabajadora; aunque esta conmemoración se celebró oficialmente por primera vez en 1911 como acto de reivindicación del derecho al voto, al trabajo y a la no discriminación laboral, lel día y la fecha fueron elegidos como recordatorio del 8 de marzo de 1908. En esta fecha 146 trabajadoras de la ciudad de Nueva York, pertenecientes a la fábrica textil Cotton murieron calcinadas a causa de las bombas incediarias que les arrojaron para tratar de desalojarlas de la fábrica, en la que se habían encerrado para protestar por sus bajos salarios y sus precarias condiciones de trabajo.

Un siglo después la situación de la mujer trabajadora, sobre todo en el mundo occidental, ha mejorado, no sin el esfuerzo de otras mujeres pioneras en la lucha a favor de la equiparación laboral y salarial; pero todavía queda mucho por hacer.

Las últimas cifras que ha hecho públicas Ayuda en Acción no son demasiado optimistas respecto al avance de la situación de la mujer en el ámbito laboral: seis de cada diez cuidadores no remunerados en el mundo son mujeres, el 40% de los no-asalariados son mujeres y lamentablemente esta proporción no ha variado positivamente en la última década.

Por otra parte la misma organización nos recuerda como sólo el 18% de la parlamentarias a nivel mundial son mujeres, lo que revela su escaso poder político en la toma de decisiones.

Además las mujeres siguen siendo el colectivo trabajador al que más le afectará la crisis, ya que refleja una tasa de paro más alta y la temporalidad de sus contratos y el trabajo a tiempo parcial le depararán en el futuro unas pensiones ínfimas.

Todo ello se agrava en los países del sur, donde la explotación laboral y física de la mujer alcanza cuotas que deberían avergonzar a los responsables políticos a nivel mundial, rozando niveles de esclavismo.

Por todo ello, y aunque hacerlo un solo día no es suficiente, parémonos un rato a reflexionar sobre si realmente estamos haciendo las cosas bien y sobre si nuestra sociedad está avanzando por los parámetros más adecuados de la equidad social y laboral de todos sus miembros.

Desde La Casa Victoriana queremos rendir nuestro homenaje a todas aquellas mujeres  victorianas pioneras – y sufridoras – del duro trabajo en las fábricas , en las casas y en las calles de la Inglaterra del siglo XIX, que lucharon por muchos de los derechos laborales que disfrutamos las mujeres trabajadoras del siglo XXI.

Cartas de Amor según el Professor Thomas E Hill

Un San Valentín Victoriano

El 14 de Febrero se celebra la festividad de San Valentín, un día en que los enamorados se intercambian regalos como muestra de su amor. Esta celebración era tradicional en los países nórdicos y a lo largo del siglo XX fue implantándose en la mayor parte de los países, sobre todo gracias a importantes técnicas de marketing que nos recuerdan constantemente «la necesidad» de comprar un regalo para conmemorar el día.

valentine card

El origen de la explosión popular de la conmemoración de este día debemos atribuírsela, en gran parte a una mujer Esther Howland, que publicó masivamente en la segunda mitad del siglo XIX tarjetas postales con imágenes de cupidos y bellas ilustraciones relacionadas con el enamoramiento conocidas como valentines. Estas postales ilustradas fueron acogidas con enorme éxito por parte de una sociedad victoriana a la que le encantaba el envio de cards para conmemorar cualquier situación especial. La elección de la postal, habitualmente acompañada de un mensaje era crucial para afianzar una relación, e imperdonable no enviarla, por lo que los enamorados esperaban este día con impaciencia para recibir este regalo elegido por su pareja.

don't doubt

A menudo, en las ilustraciones aparecían diferentes tipos de flores, que dependiendo del tipo, significaban una u otra cosa. Recordad que el lenguaje de las flores era muy importante para los victorianos, y una mala elección en las flores que se enviaban en un ramo podían suponer un completo desastre para una relación.

Celebremos o no este día, la herencia que nos han dejado los victorianos con estas preciosas ilustraciones es digna de admirar.

El Profesor Thomas E Hill fue una respetada figura que intentó definir las normas de comportamiento formales que toda dama y caballero victorianos debían seguir para actuar con propiedad en cada momento. A través de sus obras, manuales de cabecera para la alta sociedad – sobre todo para las damas – definió el estilo de toda una generación en la manera de hablar, actuar y el relacionarse de acuerdo a estrictas normas sociales que dominaban lo que se podía definir como «políticamente correcto» en la segunda mitad del siglo XIX.

En sus obras Morals & Manners Illustrated y Manual of Social and Business Forms explicaba claramente lo que se debía y no se debía hacer en los diferentes escenarios sociales. Una recopilación de estas obras ha sido editada de nuevo en un pequeño libro titulado The Essential Handbook of Victorian Etiquette, publicado por la editorial Bluewood Book, de entretenidísima lectura que, además darnos una exacta descripción del comportamiento social victoriano de las clases altas, nos hace sonreir cuando comparamos como han cambiado los tiempos y que distintas eran las cosas hace poco más de un siglo.

Alfred Stevens - The Letter
The Letter. Alfred Stevens.

Además esta edición está bella y profusamente ilustrada por los inconfundibles dibujos de Charles Dana Gibson. Está editada en inglés (no me consta que haya sido publicado en español) y es muy recomendable para todos aquellos que os interese esta época.

Para «celebrar» el día de San Valentín, he elegido, dentro del capítulo de «correspondencia» algunos fragmentos dedicados a las Cartas de Amor y como ilustraciones algunas de las bonitas cards que los victorianos enviaban para conmemorar esta fecha. Así veía el Professor Hill «lo correcto» en la correspondencia amorosa:

«La carta de amor es el preludio al matrimonio – un estado en el que, si el marido y la esposa están hechos el uno para el otro, es la más natural, y serenamente feliz; un estado, sin embargo, en el cual ninguno debería entrar, hasta  que ambos hayan madurado física y psíquicamente.

Muchas vidas se han arruinado por un matrimonio ciego, impulsivo, siendo simplemente el resultado de una joven pasión. Como una ley fisiológica, el hombre debería tener al menos 25 años, y la mujer 23, antes de la boda.
De todas las cartas, la carta amorosa debería prepararse con sumo cuidado, ya que serán leídas y releídas una y otra vez y que se conservarán durante más tiempo.

Reading the Letter by Thomas Kennington
Reading the letter. Thomas Kennington.


Las cartas de amor deberían ser escritas con extremo cuidado para ser lo más perfectas posibles. Una mala sintaxis, o una incorrecta ortografía, pueden estropear las expectativas e imagen que quiere dar el escritor, haciéndole, incluso, quedar en ridículo.
Por lo general, una carta amorosa debería ser escrita con mucha cautela. Las damas, especialmente, deberían tener mucho con cuidado con mantener su dignidad cuando las escriben, ya que es probable que, a medida que pase el tiempo, los sentimientos puedan cambiar y esas cartas se conviertan en algo que van a lamentar durante muchos años.

Si se escribe con juicio y suma precaución, un amor no correspondido no podrá dañar la reputación de la dama. Por lo general y, salvo casos excepcionales, la correspondencia debería comenzar sólo con el consentimiento y la aprobación de los padres.

Ninguna mujer que se considere una señora, será culpable de hacer la públicos los sentimientos que le son expresados en una carta. Pero ningún hombre, que sea un caballero, se jactará de sus conquistas de amor, entre compañeros o revelará a otros la correspondencia entre él y una señora.

Auguste Toulmouche 'The Love Letter' 1883
The LOve Letter. Auguste Toulmouche.


Si un compromiso se rompe de mutuo acuerdo, todas las cartas deberían ser devueltas a la otra persona. Conservarlas se consideraría de mal gusto, ya que las circunstancias en las que fueron escritas ya no son las mismas en el presente. Lo mejor para ambas partes es borrar los recuerdos del pasado, devolviendo al amante los recuerdos de un amor que ya está muerto.

Si un caballero ha quedado impresionado por una dama a primera vista y no hay posibilidad alguna de que alguien le presente a la dama en un periodo de tiempo cercano, debe ser valiente y después de haber averiguado su nombre, escribirle inmediatamente tratando de conseguir una entrevista o una visita a casa de la dama. La forma y palabras con que aborde la cuestión en la carta serán la primera impresión que la dama tendrá de su admirador. Evidentemente es posible que el caballero sea rechazado, o no…»

¡Felíz Día de San Valentín (victoriano)!


Ilustradores: George Du Maurier

Dentro de los post dedicados a los ilustradores victorianos me gustaría que conocieráis a uno de los grandes, tan bueno en cuanto a profundidad en el mensaje que intentaba transmitir como en su depurada técnica: George Du Maurier.

George_Louis_Palmella_Busson_Du_Maurier_by_George_Louis_Palmella_Busson_Du_Maurier
Autorretrato

A pesar de ser una figura destacada dentro del mundo de las artes y las letras victorianas, la figura de George Du Maurier no ha tenido, fuera de Gran Bretaña, el reconocimiento a nivel popular que realmente merece, ya que además de un excelente ilustrador y caricaturista, pieza clave en el éxito y desarrollo de revistas como Punch e inspiración de ilustradores como Dana Gibson, fue también un novelista que conoció el éxito con su obra.

Además fue el iniciador de una gran saga de artistas entre los que se encuentra las famosas escritoras Daphne Du Maurier, autora entre otras novelas de Rebeca y Los Pájaros, ambas llevadas al cine por el genial director británico Alfred Hitchcock, Angela Du Maurier, el actor George Du Marier y, como curiosidad, fue el abuelo de los niños que inspiraron a J. M. Barrie la inolvidable Peter Pan.

George Du Maurier nació y estudió en París y Bélgica, pero vivió la mayor parte de su vida y desarrolló su carrera artística en Inglaterra, por lo está considerado como un artista británico.

Desde muy joven sintió inclinación ante el mundo artístico, lo que fue alentado por sus padres, que también se habían dedicado al mundo del arte. Aunque curiosamente el talento de George se desarrollaba en el mundo de las siluetas y los recortables.

Sus padres le proporcionaron clases de escultura pero pronto descubrió que esta disciplina artística no era su preferida y sorpresivamente se decantó por los lápices y el dibujo – después de probar otras supuestas vocaciones como la ciencia e incluso el mundo del bel canto!

En un primer momento, Du Maurier no obtuvo el reconocimiento de su obra por parte de los editores, a pesar de ofrecer el portafolio de sus dibujos en varias editoriales y empresas relacionadas con el mundo de la ilustración.  Pero su gran oportunidad llegó cuando Once a Week y principalmente la revista satírica más famosa de la época victoriana Punch, le contrataron para reflejar en sus dibujos y sus textos ácidos las costumbres y el modo de vida de la puritana sociedad victoriana.

De hecho uno de los objetivos de Du Maurier era la crítica del movimiento artístico de los prerrafaelistas y su inclinación por mostrar sólo la belleza, una belleza casi onírica y mitológica que distaba mucho de la realidad victoriana; otro de sus objetivos era reflejar el mundo absurdo y ridículo de los nuevos ricos, sin clase ni cultura intentando integrarse en los círculos aristocráticos e imitando el modo de comportamiento de estos, así como la actitud hipócritamente paternalista de los aristócratas con estos nuevos ricos a los que aceptaban por su dinero pero despreciaban profundamente.

A raíz de su éxito, él y su mujer comenzaron a frecuentar los círculos más intelectuales de la sociedad londinense, siendo asiduos de grandes artista como Kate GreenawayWilkie Collins, Elizabeth Gaskell, Thomas Hardy o George Elliot, siendo siempre considerado una figura respetadísima y un observador escrupuloso e irónico de todas las clases sociales que formaban el entramado de la sociedad victoriana.

Según los críticos, su excepcional sarcasmo y su habilidad para reflejar en su obra las situaciones y actitudes más absurdas conferían a sus ilustraciones y textos casi una ácida perversidad, ante la cual era imposible no sonreir.

Con los años, los problemas visuales comenzaron a dificultar su trabajo como dibujante por lo que dio un giro radical a su carera, estrenándose como novelista.

Trilby (escrita en 1864) fue su novela más exitosa: esta casi-comedia costumbrista, llena de ironía sobre el mundo victoriano, muestra la vida de una joven medio irlandesa, de gran belleza, por la que todos los hombres suspiran. Gracias a Svengali, un  malvado, hipnotizador, personaje inolvidable dentro de la literatura inglesa, la muchacha triunfa como artista, pero su vida no será más fácil…

Trilby tuvo una gran acogida tanto por parte de los lectores como de la crítica en el momento de su publicación y su inspiración en el trabajo de otros escritores contemporáneos y posteriores es claramente visible; por ejemplo, los críticos ven la influencia de Du Maurier en la famosa novela de Gaston Leroux, El Fantasma de la Ópera.

A la edad de 62 años, este genial ilustrador facellía de un ataque al corazón en su casa de Londres. Su funeral demostró el cariño que no sólo le tenía su público sino sus compañeros de trabajo y todo el mundo artístico y literario londinense, acudiendo a su despedida un gran número de admiradores anónimos, toda la plantilla de Punch y los escritores y artistas más destacados de la época.

Su epitafio fue una de sus frases preferidas de su obra clave Trilby: «A Little trust that when we die / We reap our sowing. And so — good bye!»

Obra:

Illustrations

Novels

  • Peter Ibbetson
  • Trilby
  • The Martian

Poetry

Art Criticism

Juguetes Victorianos III

Esta serie de post sobre juguetes y juegos victorianos ha tratado de recopilar algunos de los juegos más populares entre los niños de la segunda mitad del siglo XIX. He dejado para el final tres de los juguetes que aún continúan siendo populares entre los niños, pero que también gozan en la actualidad de gran popularidad entre los que ya no lo somos: los libros tridimensionales, las casas de muñecas y los muñecos antiguos, ahora de colección.

Action Books

Los actions books, también conocidos como libros desplegables, o por utilizar un término más moderno, los libros tridimensionales o 3D, no son un invento actual. Los niños victorianos ya podían disfrutar libros ilustrados y desplegables que eran auténticas obras de arte. Y no sólo los denominamos obras de arte por las preciosas y trabajadísimas escenas que mostraban las ilustraciones, sino porque los autores solían ser conocidos y respetadísimos artistas de la época.

Estos libros, además de las figuras desplegables presentaban figuras móviles que se accionaban tirando de una pestaña. Alguno de estos libros tenían recortables que se introducían en pequeñas ranuras y con el efecto visual de un fondo o background creaban esa ilusión tridimensional tan espectacular.

El famoso creador de marionetas alemán Lothar Meggendorfer creó algunos de los action y pop-up books victorianos más famosos y espectaculares. Las imágenes que reproducimos son de su libro, con 6 detalladas escenas con efecto tridimensional y figuras móviles, Internationaler Circus, una auténtica obra de arte.

Entre los action books destacaban los transformation books o overlay books. Estos libros creaban la ilusión de que una sola figura podía tener diferentes vestuarios y estar en diferentes escenas, con el sencillo truco de dibujar una figura y hacer un agujero en las siguientes páginas, donde la figura inicial tenía la cabeza. De entre estos libros fueron tremendamente populares los comercializados por la desaparecida editorial Dean & Son.

Dolls

Las dolls o muñecas no sólo servían como entretenimiento para las niñas, sino que muchas madres animaban a sus hijas a jugar con ellas como un ensayo para ser buenas madres en el futuro. Además era común el que se hicieran ropas paras las muñecas lo que servía para que las niñas aprendieran costura, ya que las labores de aguja se valoraban enormemente entre la sociedad victoriana – entre las clases más humildes como medio de supervivencia, para hacer la ropa de la familia, modificarla o remendarla y entre la clase alta como simple pasatiempo propio de una «señorita bien» con labores de bordado y puntilla.

Las niñas del campo usaban mazorcas de maíz o incluso manzanas secas para sus muñecas, pero en las ciudades las muñecas eran un objeto bastante costoso. Habitualmente los cuerpos eran de madera y tenían uniones en las articulaciones para poder moverlas. Las cabezas estaban hechas de madera, papel-maché, porcelana o cera, siendo estas últimas las más caras. Los ojos eran de cristal y el pelo estaba hecho de pelo natural.

Estas muñecas representaban figuras adultas con preciosos y trabajados vestidos. No fue hasta finales del siglo XIX cuando aparecieron las primeras figuras de bebés.

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Paper Dolls

Algunas de estas muñecas eran más simples en su creación, pero no por ellos menos entretenidas para las niñas; hechas en papel o cartón fino, las paper dolls o muñecas recortables proporcionaban momentos de diversion recortando a las muñecas y vistiéndolas con sus vestidos. Habitualmente los vestidos o outfits eran trabajadas reproducciones de los vestidos de la época y han llegado a nuestros días como auténticas piezas de coleccionismo.

Para saber más de la historia de las paper dolls visita mi blog Mi Casita de Papel sobre recortables: Historia de las muñecas de papel

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Dollhouses

Las Dollhouses o casa de muñecas eran uno de los juguetes más divertidos para las niñas de la época victoriana, pero también figuraban entre los más caros. Algunos padres de clase alta mandaban construir casa de muñecas para sus hijas que eran «gemelas» de sus propias casas. Las casa estaban llenas de muebles y objetos decorativos en miniatura. Algunas de esas casas han sido consideradas como objetos de museo, por ser un fiel reflejo de  la arquitectura y decoración interior de las casas y tiendas victorianas. Igual que las de la actualidad las casas se podían abrir y cerrar por la fachada.

Paul Cumbie, Doll House, 1883
Paul Cumbie. Doll House 1883

 

Muchos adultos tenían estas casas a las que amueblaban con caras y detalladas réplicas de muebles reales; de hecho las primeras casa de muñecas no eran un juguete para niños sino un objeto decorativo de adultos con su propio expositor, que ocupaba un lugar destacado en la sala principal de la casa.

Evidentemente no puedo transladar el espíritu de la casa de muñecas a un blog, pero os propongo un pequeño juego decorativo. La editorial Dover publicó en 1998 un sencillo, pero precioso libro de pegatinas ilustrado por Darcy May, Victorian Dollhouse Stickers Picture, donde teniendo como base un background de una casa victoriana y 77 stickers removibles nos invita a decorar nuestra propia casa de muñecas victoriana.

Juguetes Victorianos II

En las ciudades, los niños victorianos no siempre podían jugar en la calle y en los parques, sino que, sobre todo a causa de los rigores invernales, debían pasar una gran parte de su tiempo en casa. Por este motivo los fabricantes y diseñadores de juguetes se esforzaron en crear pasatiempos divertidos para los más pequeños utilizando materiales como madera, hojalata, cartón o cerámica.

Toys on the Go

Los Juguetes Móviles o Toys on the Go eran muy populares entre los niños de la época; fabricados en madera u hojalata recibían su nombre por la característica novedosa de que podían desplazarse solos activando un mecanismo de cuerda o con pequeñas máquinas de vapor. Estos juguetes también se llamaban carpet runners, precisamente por moverse sobre las alfombras de los hogares.
Los preferidos de los niños eran las locomotoras, los barcos o los coches de caballos, aunque los vagones o carretillos eran juguetes muy codiciados. Estos últimos servían para «cargar» juguetes, aunque los niños más afortunados, o hábiles e ingeniosos construyéndolos, los tenían a tamaño real para meterse ellos dentro y ser remolcados por otros niños o bien tirarse por pendientes a toda velocidad.

French carriage 1890
French Carriage 1890

Juguetes Ópticos

Los juguetes ópticos u optical toys utilizaban luces, espejos y juegos de movimientos para crear trucos que engañaran a los ojos. Aunque originariamente se crearon como entretenimiento de adultos  pronto se convirtieron en uno de los juguetes preferidos  por los niños.


El Zoetrope y el Phenakistoscope

El zoetropo mantenía a los niños entretenidos durante horas y horas. Este juguete consistía en un cilindro con tiras de imágenes pegadas; entre cada imagen había una estrechísima ventanita vertical. Los niños giraban el cilindro y veían a través de la ventanita las imágenes que parecían moverse y crear una película. Las tiras de imágenes más comunes eran ilustraciones de boxeadores peleando, acróbatas y bailarines.

zoetrope
Zoetrope

El Phenakistoscope era un juguete similar consistente en un disco que se arragaba por un manguito y se giraba rápidamente;  a través de las hendiduras de los discos se podían ver animaciones en el espejo.

English Phenakistoscope, c. 1835
English Phenakistocope 1885

 

El caleidoscopio

El Caleidoscopio o kaleidoscope se inventó en 1818. Su forma era muy similar a la de un telescopio con diferentes espejos en su interior situados al final del tubo. Los espejos reflejaban una imagen diseñada con trocitos de cristales de colores.

Antique Ballou's Shoe Store Providence RI Advertisement Kaleidoscope
Antique Ballou’s Shoe Store Providence

Antique Ballou’s Shoe Store Providence RI Advertisement Kaleidoscope

La linterna mágica

La Magic Lantern era muy parecida a un proyector de diapositivas, que en vez de electricidad y una bombilla eléctrica utilizaba una vela o una lámpara de aceite para iluminar las imágenes. Las diapositivas, ilustradas con diferentes imágenes, se ponían delante de la luz se proyectaban en un tamaño mayor en una pared.

El Thaumatrope

La traducción sería aproximadamente «maravilla giratoria» y consistía en un disco redondo de papel sobre cuyas caras había una ilustración. El los extremos del disco se hacían dos agujeros sobre los que se ataba una cuerda. Se agarraba cada extremo de la cuerda con las manos y se hacía girar el disco rápidamente, dando la impresión de que ambas  ilustraciones estaban unidas.

Autómatas

Eran uno de los juguetes más populares sobre todo a finales del siglo XIX, y su popularidad era igual de grande entre los niños como entre los adultos.  No todo el mundo podía permitirse este tipo de juguetes ya que su precio no era asequible, ya que eran juguetes de cara fabricación y sobre todo complicado diseño.

The Amazing Machines exhibit at the Franklin Institute in Philadelphia, PA. It's called the draftsman writer.
The Draftsman Writer. Franklin Institute in Philadelphia

 

Sand toys : los sand toys fueron los primeros juguetes autómatas construidos por fabricantes de juguetes franceses y alemanes. Este juguete consistía en una figura dentro de una caja de cristal co una rueda escondida en la parte de atras de la caja que al girarla hacía que el muñeco se moviera.

automata box

Las huchas: the children’s banks o huchas no sólo funcionaban como juguete sino que servían para que los niños aprendieran las virtudes del ahorro. Cada vez que el niño introducía una moneda, el autómata se movía lo que hacía que el niño quisiera «ganar» más monedas para guardarlas en su hucha. La mayor parte de ellas estaban fabricadas con hierro.

hucha 1920
Hucha de 1920

Jack-in the-box: son los que aquí se llamaron «caja sorpresa». Eran cajas profusamente decoradas que cuando se abrían sorprendían a los niños con un muñeco que salía disparado de ella. Estos muñecos se sujetaban con muelles que se apretaban hasta encerrar al muñeco – generalmente figuras de payasos – en la caja. Una de las sorpresas era comprobar si el muñeco era terrorífico o divertido. El de la imagen es bastante terrorífico, la verdad…

circa 1900
Jack in the box circa 1900

Gears and springs: los muñecos de cuerda todavía son populares en nuestros días. Muchos de ellos tenían mecanismos parecidos a los de los relojes y se movían después de hacer girar una llave que le daba cuerda al muñeco y que hacía que se moviera durante un corto periodo de tiempo.

Todos estos juguetes sobreviven en nuestro días aunque con mecanismos mucho más sofisticados y donde, en muchos casos, el abuso de la tecnología hace que sean juguetes más para «ver» que para jugar.

En el próximo post sobre juguetes y juegos abordaremos pasatiempos de los niños que, afortunadamente, siguen siendo populares en nuestros días y curiosamente sin casi variaciones de los originales, manteniendo viva la magia de la imaginación.

Feliz Año Nuevo!!!

El pasado año por estas fechas La Casa Victoriana era sólo un proyecto cargado de ilusión y de futuro incierto. Un blog que nació con el ánimo de divulgar y compartir pequeños retazos de una época, que por razones políticas, literarias, científicas y sociales  siempre me pareció sumamente atrayente.

Mes tras mes, el incremento de vuestras visitas, los mensajes de ánimo y la cálida acogida que ha tenido me animan a continuar un año más, intentando hacer de La Casa Victoriana un lugar de referencia dentro de los blogs dedicados a esta época. Cada post ha tratado de ser riguroso, ameno y visualmente atractivo, e intentaré que el próximo año sean mejores.

Permitidme que dedique, especialmente, este post a queridos amigos que han inspirado con sus comentarios muchos de los post que he publicado: a Laura por sus siempre cariñosos comentarios, a Fina cuyos ánimos y aportaciones no sólo son siempre muy bien recibidos sino que me transmiten un contagioso entusiasmo para seguir adelante, a Esther y Ángeles de  La noche con Esther en Radio Voz, por dejarme compartir este rincón victoriano con sus oyentes, a Ameba, amigo y creador de relatos en Ameba Parlante, y a Bishop, de  La Balsa de la Nostromo compañero bloguero de aventuras ilustradas por el mundo digital.

Y por supuesto, a todos los que estáis suscritos al blog o simplemente me visitáis de vez en cuando para sumergiros en la maravillosa Época Victoriana.

Feliz Año a todos y a todas!!!