Ilustradoras: dibujando infancias felices

En el Día de la Mujer recordamos el magnífico trabajo de 6 ilustradoras que dibujaron infancias felices, ilustraron historias mágicas, llenaron de vida postales de felicitación y nos acompañaron, y nos siguen acompañando, con imágenes perfectamente reconocibles que han alegrado durante años los cuentos, libros, cuadernos y diarios de todos los niños, y no tan niños.

Beatrix Potter, naturalista, ilustradora y escritora

Helen Beatrix Potter nació un 28 de julio de 1866 en Kensington, Londres. Novelista , naturalista, ilustradora y escritora de cuentos infantiles logró ser conocida mundialmente gracias a su personaje de Peter Rabbit.

A pesar de su gran talento, sus padres preferían que se dedicara a labores más propias de una mujer, como las tareas del hogar y el cuidado de sus hermanos. Su tío, que se dio cuenta de la valía intelectual de la joven Beatrix intentó que la admitieran como estudiante en el Real Jardín Botánico, pero fue rechazada por ser una mujer. Beatrix nunca desistió de hacer realidad sus proyectos, lo que la enfrentó a sus padres. Después de ofrecer su obra The Tale of Peter Rabbit a varias editoriales y ser rechazada sistemáticamente, encontró a su mecenas en el editor Norman Warne, de quien se enamoró perdidamente.

Ante la oposición de sus padres a este matrimonio, Beatrix mantuvo su relación en secreto. Sus deseos de casarse con Norman se vinieron abajo cuando el editor murió a causa de una leucemia, dejando a la escritora sumida en un profundo dolor. A partir de ese momento Beatrix se volcó en la literatura y en su afición de naturalista, escribiendo más de 23 libros ilustrados y recogiendo a animales a los que le gustaba cuidar. A los 47 años se casó con su abogado William Heels. Falleció en 1943.

Kate Greenaway, la ilustradora de los niños felices

Desde niña, Kate mostró inclinación y aptitudes hacia el dibujo – le encantaba dibujar muñecas y su vestuario – algo que su padre siempre estimuló. Y el negocio de su madre, una costurera que abrió una tienda de confección de ropa, con gran éxito, le proporcionó una visión del vestuario de las clientas y sus familias que después usaría para sus ilustraciones.

Dejó de acudir a la Central School en South Kensington, donse se había matriculado, porque a las mujeres no se le permitía dibujar desnudos y se matriculó en la recién fundada Slade School que garantizaba una educación en igualdad para ambos sexos.Los contactos de su padre como grabador le proporcionaron su primer trabajo para la compañía norirlandesa de Marcus Ward, en el que obtuvo un relevante éxito como ilustradora de calendarios y de tarjetas.

Pero la negativa de Ward a devolverle sus originales después de publicados, hizo que Greenaway dejara su empresa.Otro de los conocidos de su padre, Edmund Evans le publicó obra Under the Window, donde aparecían sus delicadas acuarelas. La publicación tuvo tanto éxito que fue necesaria una segunda edición. Con esta obra, y su colaboración con Evans, comenzó una carrera de éxito para Kate Greenaway, con la publicación de obras posteriores que la convirtieron en la ilustradora favorita de varias generaciones durante décadas.

Además el trabajo con Evans le proporcionó un estrecho contacto con dos de los mejores ilustradores de la época: Randolph Caldecott, que la aconsejó y la ayudó – a pesar de que el éxito de la ilustradora hizo que las ventas de sus propias obras descendiera- y Walter Crane que no sólo no se mostró amistoso con ella sino que a menudo menospreció su obra.

El gran éxito obtenido por Kate Greenaway en Gran Bretaña y Estados Unidos hizo que surgieran imitadores de sus ilustraciones e incluso falsos dibujos atribuidos a ella y que aparecían en ropa, complementos, papel pintado y otra gran parte de objetos decorados que se vendían con gran éxito.Por su contribución a la difusión de la ilustración y por llegar a ser la ilustradora infantil más exitosa durante décadas en 1955 la Library Association of Great Britain instituyó, en 1955, la Kate Greenaway Medal que se asigna anualmente a un artista vivo y que haya publicado en Gran Bretaña.Esta mención se ha convertido en el honor más alto que se le puede conceder a un ilustrador infantil en el Reino Unido.

Los cupidos de Rose O’Neill, ilustadora y activista por los derechos femeninos

Rose O’Neill fue una artista, ilustradora, escritora estadounidense cuya creación más popular fueron los llamados Kewpies, unos bebés regordetes y tremendamente dulces que aparecieron en multitud de ilustraciones y tarjetas de felicitación. Su arte fue completamente autodidacta y lo aprendió copiando cuadros, bocetos e ilustraciones que encontraba en los libros que había en la librería de su padre. Además utilizaba a su propia familia como modelos para hacer retratos.

En sus primeros años en Nueva York, Rose realizó varios trabajos por encargo para revistas tan prestigiosas como Harper’s, Life, Broadway Life, Cosmopolitan, and Colliers. Su éxito, la llevó a conseguir un puesto en la plantilla de Puck Magazine, para la que realizó cerca de 1000 ilustraciones.

Además su gran éxito la llevaron a protagonizar varias campañas publicitarias de los productos más punteros, que veían en sus ilustraciones un modo de alcanzar una publicidad exitosa; entre estos productos se encontraban Oxydol, Rock Island Railroad, Edison Phonograph, Brownie Cameras, Kellogg Cornflakes, Pratt and Lambert Varnishes y  Jell-O.En un mundo en el que los ilustradores eran mayoritariamente hombres, Rose, aportó pinceladas de humor mezcladas con dulzura y romanticismo que rápidamente conquistaron al público.

La primera aparición de los  Kewpies fue en 1909, en el especial de Navidad de The Ladies’ Home Journal. Estos pequeñines aparecían en diferentes situaciones humorísticas y normalmente la ilustración se acompañaba de un verso o de una cancioncilla.

Los Kewpies se hicieron tan populares que pronto se convirtieron en un muñeco de tipo bisque, con su cabeza en porcelana, fabricados en nueve tamaños diferentes por la empresa alemana J. D. Kestner Co.También se editaron una serie de láminas de paper dolls, que tuvieron tanta aceptación que pronto se convirtieron en cuadernillos. Estos cuadernos fueron los pioneros de los cuadernos de recortables posteriores.

Hoy sus Kewpies son material de coleccionista, y los muñecos bisque son uno de los objetos más preciados y valorados por todos aquellos amantes de lo vintage y del arte popular de principios de siglo.

Como pintora y escultora, fue una artista adelantada a su época, con obras que más allá de la estética mostraban un estudio psicológico de los personajes. Sus temas favoritos eran la mitología y el folclore, principalmente irlandés y griego.En su primera exposición parisina, sus obras captaron la atención del público, describiéndolas como brillantes y originales.Además Rose O’Neill fue una activista social, que luchó, en especial por los derechos de las mujeres y contra la discriminación racial.

Cecily Mary Baker, la ilustradora de las hadas del bosque

Cecily Mary Barker es hacerlo de una magnífica ilustradora que ha sabido recrear como nadie el mundo de los Fairy Tales. Sus bellas ilustraciones, llenas de vivos colores, son capaces de trasladarnos a  preciosos bosques llenos de Ninfas, Hadas y Duendes haciendo que el Sueño de una Noche de Verano shakespiariano se convierta en realidad. Su técnica depurada y detallista convierten a cada Hada en un personaje único dotado de una marcada personalidad, que transmiten sus definidos rasgos y de sus hermosos vestidos hechos con pétalos de flores de brillantes colores.

Esta ilustradora inglesa, nacida en Croydon, Londres, en 1895 comenzó a estudiar arte desde muy joven con cursos por correspondencia y en la Escuela de Arte de Croydon, y pronto sus trabajos comenzaron a aparecer en revistas juveniles y en tarjetas de felicitación. Pronto sus pinturas de Hadas correteando por los bosques primaverales, veraniegos y otoñales se hicieron tremendamente populares lo que propició que comenzara a publicar libros de ilustraciones, de rimas, anuarios y greeting cards con una periodicidad casi anual hasta pocos años antes de su muerte.

Como curiosidad señalar que sus Hadas de invierno no aparecieron publicadas hasta 1985. Además se publicaron postumamente alrededor de 4 libros de ilustraciones de diferentes etapas de la pintora, que no se habían publicado anteriormente.

El estilo de Cecily ha sido comparado con el de Kate Greenaway por la dulzura y el halo de inocencia que destilan sus ilustraciones, y técnicamente con los prerrafaelistas, aunque ella siempre rechazó las teorías artísticas y prefirió definir su estilo como propio surgido de su inspiración.

Joan Walsh Anglund, la dulzura hecha ilustración

La magnífica ilustradora Joan Walsh Anglund nació en Chicago en 1926.  Desde la publicación de su primer libro A Friend is Someone Who Likes You, en 1958, con el que consiguió un gran éxito, ha publicado más de 75 libros como escritora e ilustradora vendiendo más de 40 millones de copias.  Desde 1979, Joan Walsh ha escrito e ilustrado cuatro veces al año la Joan Walsh Anglund Children’s Page en la revista GoodHousekeeping Magazine . Sus ilustraciones también aparecieron con más o menos asiduidad en las revistas Ladies Home Journal , Good Housekeeping , Woman’s Day , Better Homes and Gardens , Family Circle , y McCalls .

Sus dibujos, llenos de color y trazo sencillo eran capaz de transmitir la dulzura, encanto e inocencia de la niñez.  Cuando se le preguntaba a la ilustradora por sus dibujos contestaba que ” quizás estoy intentando atrapar la esencia de lo que es un niño, no un niño en concreto, ni un niño real, sino lo que intento es capturar el sentir todos los niños, de la infancia misma. Esa podría ser también la razón por la que visto a los niños con una ropa intemporal de ningún periodo definido, pero siempre con un vago sentimiento de nostalgia”.

Grace Drayton, la creadora de las polifacéticas Dolly Dingle

La primera Dolly Dingle apareció por primera vez en la  revista Pictorial Review, en 1913. Su aspecto dulce, sus grandes ojos y su pelo en bucles, la hicieron tremendamente popular entre el público norteamericano.

Pero, este no era el primer éxito para su autora GraceGebbie – que también firmó sus obras como GraceWiederseim o Grace Drayton, ya que adoptó los apellidos de sus sucesivos maridos. La ilustradora ya se había hecho tremendamente popular con las ilustraciones de niños, muy al estilo Dolly, que se convirtieron durante la primera década del siglo XX en el icono de las Sopas Campbell para niños.

Durante más de 20 años Grace Gebbie dibujó más de 200 paper dolls de la serie de Dolly Dingle, en cuya publicación destacaban los vivos colores con que Gebbie dotaba tanto a los muñecos, como sus vestuarios y accesorios; aunque durante la Gran Depresión la crisis económica obligó a los editores a publicar las Dolly en sólo dos colores, las paper dolls de Grace Gebbie no perdieron ni un ápice de su popularidad, situándose entre las preferidas de los niños norteamericanos.

A lo largo de los años de su publicación la familia Dolly fue creciendo, sumando nuevos personajes y mascotas a los personajes fijos. Además las Dolly viajaron por todo el mundo añadiendo nuevos outfits de los países que visitaban a sus armarios y presentando nuevos amigos de países exóticos, o bien integrándose en movimientos sociales como los scouts o la Cruz Roja.

Gebbie logró hacer de sus Dolly una serie de recortables que han permanecido en el tiempo,  como una representación de los gustos de la sociedad del primer tercio del siglo XX, tanto en  actitud como en un vestuario e imagen que refleja fielmente la moda infantil  de su época. Una Dolly era como todas las niñas querían ser y su vestuario como el que todas las niñas soñaban tener.

Para celebrar el aniversario de Campbell, la empresa lanzó una promoción de muñecas y muñecos Dingle, pero no en formato paper doll sino de plástico, que intentaban reproducir lo más fielmente posible el espíritu Dolly Dingle. Aunque las reproducciones no fueron del  agrado de todos los fans de las Dingles, el éxito fue rotundo, agotándose rápidamente.

Feministas y reformistas victorianas

Hoy 8 de Mayo, Día internacional de la mujer, como todos los años, La Casa Victoriana homenajea a aquellas mujeres victorianas que por sus actos, su lucha, su vida y sus ideas, en momentos adversos para su condición de mujer, deben ser un referente no sólo para las mujeres sino para la sociedad en general.

Muchas de ellas han sido casi olvidadas, otras están siendo rescatadas del olvido y recuperando su lugar en la historia. A ellas, las desconocidas, las casi olvidadas dedicamos nuestro artículo de hoy.

 

Fanny Blood

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¿Fanny Blood? No tengo seguridad de que la mujer del retrato sea realmente Fanny

Frances “Fanny” Blood, no vivió durante la época victoriana sino durante el periodo Regencia. Esta pintora y profesora inglesa fue la mentora de Mary Wollstonecraft, además de su mejor amiga – en sus memorias, el marido de Mary afirmó que Fanny más que una amiga había sido casi una malsana obsesión para su esposa Mary, insinuando una relación entre ambas que había ido más allá de la amistad, aunque dada la animadversión que sentía por su esposa, fallecida cuando publicó su libro, nunca sabremos que había de realidad o de maledicencia en las palabras de William Godwin.

Aunque Fanny nunca publicó escritos sobre sus pensamientos, de sus ideas educativas y sus concepciones intelectuales surgieron las escuelas que fundó con las hermanas Wollstonecraft, en las que además de instruir a las jóvenes, recogían y ayudaban a mujeres abandonadas por sus familias, creando una suerte de escuela-pensión donde no sólo podían alcanzar unas habilidades básicas para mantenerse en la vida, sino que allí encontraban cuidado y refugio.

Dada la complejidad de la idea y la dificultad para captar fondos para su manutención, (demasiado innovadora para el siglo XVIII, las diferentes escuelas que fundaron tuvieron que cerrar.

Pero el gran mérito de Fanny Blood  fue instruir, abrir la mente y educar a una de las grandes intelectuales y feministas de la historia, Mary Wollstonecraft, que a su vez trasmitió sus ideas de una vida lejos de toda convención a su hija, la escritora y poetisa Mary Shelley.

 

Annie Bessant

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Annie Bessant (1847-1933)

Annie Bessant nació en 1847, en Londres, aunque su ascendencia era irlandesa. Muy orgullosa de sus orígenes Annie nunca ocultó sus ideas políticas, a favor de la independencia de Irlanda y del autogobierno de la India, en un tiempo en el que una mujer no opinaba de política, ni en público ni en privado, y si lo hacía, su opinión no era tenida en cuenta.

La desgracia de la ruina económica en su familia trajo una educación inesperada para Annie, ya que fue criada por una amiga de su madre, Ellen Marryat, hermana del  escritor Frederick Marryat. Ellen no sólo le dio una educación privilegiada sino que le proporcionó la oportunidad de viajar por Europa, además de transmitirle elevados valores como ciudadana y como mujer: una mujer fuerte y preparada podía conseguir lo que se propusiera independientemente de su sexo.

Su marido, un clérigo con el que tuvo dos hijos, la echó de casa después de que Annie se negara a que él se quedase con el dinero que ella ganaba con sus cuentos, la amonestase por tratar de organizar a los campesinos sindicalmente para reclamar sus derechos, por renunciar a su religión a favor del laicismo y por enorgullecerse de sus ideas políticas.

Liberada de su matrimonio, Annie se volcó en la defensa activa de los derechos de las mujeres, la organización de sindicatos obreros para que las mujeres que trabajaban en las fábricas defendiesen sus derechos, la libertad de pensamiento y de prensa para poder expresarlo y difundirlo, el derecho de las mujeres a ganar su propio salario y poder administrarlo – como ella hacía con lo que ganaba como escritora para el National Reformer– y el control de la natalidad como medio de liberar a las mujeres más pobres de tener un embarazo tras otro sin medios para alimentar a sus hijos.

Sus ideas del control de la natalidad como reforma social se plasmaron en el libro Fruits of Philosophy, que la llevaron a ser acusada de inmoral e inducir a la corrupción moral, por lo que fue encarcelada.

 

Josephine Butler

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Josephine Butler (1828-1906)

Josephine Butler fue considerada una de las primeras feministas británicas. Desde su juventud se implicó en campañas para promover el acceso de las mujeres  de los estratos sociales más desfavorecidos a la educación.

Una de las labores  por la que es principalmente recordada es por el intento de ofrecer cuidado y atención médica a las prostitutas. Desde sus creencias fervientemente cristianas, consideraba que las condiciones de miseria en las que sobrevivían estas mujeres con sus hijos eran algo intolerable. Josephine consideraba la prostitución como una forma de explotación masculina sobre las mujeres y denunciaba la doble moral victoriana que promovía la prostitución  y, al mismo tiempo,  perseguía y encarcelaba a las prostitutas.

 

Elizabeth Cady Stanton

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Elizabeth Cady Stanton (1815-1902)

Elizabeth Cady Stanton, norteamericana , fue una figura destacadísima dentro del movimiento feminista del siglo XIX, reivindicando no sólo los derechos de la mujer en los ámbitos sociales, sino en los laborales y políticos. Alumna aventajada de la americana Academia Johnston, veía como sus compañeras se veían obligadas a dejar sus estudios debido a las convenciones sociales y a sus “deberes femeninos” de casarse y formar una familia, mientras que sus compañeros de clase, muchos de ellos menos brillantes que ellas, podían seguir estudiando y desarrollando sus carreras en las universidades, entidades vetadas para las feminas.

Pero Elizabeth, dueña de una determinación brillante, decidió que ella no iba a escoger entre una vida familiar y profesional, sino que iba a luchar por realizarse como mujer en todos los aspectos que ella considerase necesario para su crecimiento personal.

Esposa y madre de una familia numerosa, el activismo de Elizabeth no solo no fue frenado por su marido sino que fue alentado por éste, que creía firmemente en la igualdad de derechos. Un marido que, entendió y aceptó (estamos hablando del siglo XIX) que Elizabeth se negara a pronunciar sus votos matrimoniales en los que se comprometía a obedecer y someterse a su esposo.

Convencida de que los objetivos que se proponía solo podían ser conseguidos con la unión de las mujeres organizó la primera convención de derechos femeninos en 1848, en Seneca Falls, cerca de Nueva York, a la que asistieron más de trescientas mujeres, un número de participantes increíble para la época. De esta convención salió la Declaración de Sentimientos, en las que las mujeres reclamaban la participación activa en la vida política y social, el derecho a la educación básica y superior y la independencia legal y económica de los hombres, ya fueran estos sus maridos, hermanos o tutores.

 

Susan B. Anthony

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Susan B. Anthony (1820-1906)

Susan Brownell Anthony, fue una activista, escritora, profesora y abolicionista estadounidense, además de una de las líderes del movimiento sufragista americano.

Anthony conoció a Elizabeth Cady en una conferencia antiesclavista y entre ellas se estableció una fuerte corriente de simpatía que las llevó a colaborar durante toda su vida en la organización de las mujeres de cara a la consecución de una igualdad en todos los ámbitos sociales, fundando el New York State Woman’s Rights Committee, organización muy activa en la segunda mitad del siglo XIX.

Firme defensora de sus creencias, Anthony viajó por todos los Estados Unidos difundiendo sus ideas e incluso consiguió ser recibida por el presidente Theodore Roosevelt, al que transmitió sus reclamaciones de una ley más igualitaria donde las personas pudieran participar en la vida pública independientemente de su sexo, raza o religión.

Como curiosidad, podemos recordar que la activista fue arrestada y multada por intentar votar en unas elecciones presidenciales, lo que se consideraba un delito en la época, ya que las mujeres no podían votar, ni, por supuesto, ser votadas.

 

Sarah Emily Davies

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Sarah Emily Davies (1830-1921)

Sarah Emily Davies, fue una figura fundamental dentro del feminismo británico por su defensa del derecho de la mujer a la educación, no sólo básica sino secundaria – las mujeres no podían presentarse a las pruebas para obtener una titulación mayor que la básica-  y, también,  universitaria. Su labor no sólo se ciñó al campo de la cultura sino también al de la política: fue una sufragista activa, que reclamó para las mujeres un papel determinante en un mundo político totalmente dominado por los hombres. Davies pensaba que la mejor manera de lograr sus objetivos era pasar a la acción, dando a conocer sus ideas y poniéndolas en práctica.  Creó el grupo de discusión Kensington Society y fundó la primera universidad para mujeres en Gran Bretaña, el Girton College, del que fue directora. Además editó una publicación feminista, The Englishwoman´s Journal.

 

Barbara Bochidon

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Barbara Bochidon (1827-1891)

Pedagoga y artista británica, nació de la relación extramatrimonial de un rico terrateniente inglés de ideas liberales y revolucionarias, Ben Smith y de Anne Longden.

Desde niña fue criada en un ambiente liberal, que la llevarían a colaborar con filántropos y trabajadores sociales. Profundamente convencida de que las reformas sociales eran necesarias para la sociedad británica, con un grupo de amigas comenzó a reunirse alrededor de 1850 en Langham Place para debatir sobre los derechos de los más necesitados y de las mujeres en particular. ESte grupo fue conocido como The Ladies of Langham Place. Este se convirtió en uno de los primeros movimientos organizados de mujeres en Gran Bretaña.

En 1858, con la ayuda de Sarah Emily Davies fundó el English Women’s Journal. En este periódico se hablaba de la igualdad de oportunidades laborales para hombres y mujeres, de la lucha por los derechos de las mujeres, el voto femenino y la necesidad de reformar las leyes para que las mujeres tuvieran más participación y atención social.

Con Davies creó la primera residencia universitaria para mujeres que existía en Inglaterra, el Girton College de la Universidad de Cambridge.

Aunque Barbara estaba casada con un médico francés, el matrimonio no fue un obstáculo para continuar con su implicación a favor de los derechos de las mujeres, empleando no sólo su tiempo sino su dinero en las causas a las que estaba entregada y contando para ello con el beneplácito y ayuda su esposo, el Dr. Eugène Bodichon.

¡Feliz Día internacional de la mujer!