Feliz Año Nuevo!!!

El pasado año por estas fechas La Casa Victoriana era sólo un proyecto cargado de ilusión y de futuro incierto. Un blog que nació con el ánimo de divulgar y compartir pequeños retazos de una época, que por razones políticas, literarias, científicas y sociales  siempre me pareció sumamente atrayente.

Mes tras mes, el incremento de vuestras visitas, los mensajes de ánimo y la cálida acogida que ha tenido me animan a continuar un año más, intentando hacer de La Casa Victoriana un lugar de referencia dentro de los blogs dedicados a esta época. Cada post ha tratado de ser riguroso, ameno y visualmente atractivo, e intentaré que el próximo año sean mejores.

Permitidme que dedique, especialmente, este post a queridos amigos que han inspirado con sus comentarios muchos de los post que he publicado: a Laura por sus siempre cariñosos comentarios, a Fina cuyos ánimos y aportaciones no sólo son siempre muy bien recibidos sino que me transmiten un contagioso entusiasmo para seguir adelante, a Esther y Ángeles de  La noche con Esther en Radio Voz, por dejarme compartir este rincón victoriano con sus oyentes, a Ameba, amigo y creador de relatos en Ameba Parlante, y a Bishop, de  La Balsa de la Nostromo compañero bloguero de aventuras ilustradas por el mundo digital.

Y por supuesto, a todos los que estáis suscritos al blog o simplemente me visitáis de vez en cuando para sumergiros en la maravillosa Época Victoriana.

Feliz Año a todos y a todas!!!

 

 

Juguetes Victorianos I

En La Casa Victoriana volvemos con la primera entrega de un post muy navideño. En esta época donde la publicidad nos bombardea con lo último en juguetes, ¿ qué os parece volver al pasado y recordar aquellos juegos y juguetes que hacían felices a los niños del XIX y de principios del XX?

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Kate Greenaway

Los juguetes de los niños victorianos eran tremendamente sencillos, tanto en su diseño como en sus materiales pero, al mismo tiempo, increíblemente jugables tanto como para que un niño pudiera divertirse solo, como para poder compartir un mundo de imaginación con otros niños, en casa y en las calles, en los parques y en los patios de las escuelas. Hagamos un recorrido por algunos de los más populares.

La rayuela: la rayuela o mariquitilla, hopscotch en inglés, no era propiamente un juguete pero sí uno de los juegos más populares en la época victoriana, sobre todo entre las niñas. Una de las causas de su gran popularidad es que realmente no hacía falta ningún juguete: una simple piedra o trozo de tiza para dibujar en el suelo de cualquier calle o callejón – que eran menos transitados – una serie de rectángulos unidos y numerados entre sí y una piedra para lanzar. Después la habilidad de cada jugador para lanzar la piedra al rectángulo correcto y recogerlo “a la pata coja” decidían al ganador.

Amazing Blocks

Los bloques eran los juegos preferidos de los niños más jóvenes y cumplían dos funciones: divertir y educar. Habitualmente estos bloques tenían sus cuatro caras decoradas con números, letras del alfabeto o dibujos de animales. Otras veces cada cara del bloque tenía una parte de una ilustración, a modo de rompecabezas o puzzle, y uniendo todos los bloques en el orden correcto se conseguía completar una escena infantil.

Alguno de los juegos de bloques más populares eran:

La Escalera de Jacob: la Jacob´s Ladder era un juego de bloques, que se hizo tremendamente popular alrededor de 1800, estaba formado por varios bloques planos unidos con un cordel. Cuando se cogían correctamente parecía que un bloque iba tumbando a los demás  y con un poco de habilidad se podían formar figuras e incluso formas de animales.

El curioso nombre del juego viene de una historia bíblica: Jacob viajando a través del desierto tuvo un sueño; en él vio cientos de ángeles que subían y bajaban por una escalera que unía el cielo y la tierra. El juego  parecía como si una persona subiera y bajara una escalera, de ahí su nombre.

Nesting blocks: Los bloques anidados (del inglés nest “nido”) recibían este nombre porque como matrioskas, cada caja tenía otra en su interior. Sacando todas las cajas anidadas y ordenando las ilustraciones que tenían dibujadas en  sus caras el niño formaba una escena, que habitualmente, en este tipo de juego, era una ilustración a todo color de las diferentes atracciones de un zoo.


Building blocks: eran los típicos bloques de construcción con los que los niños podían hacer divertidas construcciones como torres, puentes o pequeños castillos.

Juguetes para jugar en la calle

Aunque los niños victorianos de clase alta hacían de la nursery su lugar de juegos y de instrucción escolar, en la tardía época victoriana los parques, las calles y los patios de la escuela se llenaban de niños con juegos y juguetes que también han llenado muchas de nuestras horas de juego y recreos.

Kate Greenaway

Canicas: las marbles o canicas eran uno de los juguetes preferidos de los niños, ya que además de jugar daban con ellas, podían ganarlas, perderlas e incluso comerciar con ellas, siendo las piezas más codiciadas las canicas grandes. Los canicas estaban hechas de porcelana, piedra, cerámica o arcilla y estaban decoradas con vivos colores formando remolinos u otros originales diseños. Los niños que no podían permitirse tener estas canicas, las sustituían por nueces o bayas secas.

Cantillos: los cantillos o jackstones eran unos objetos con seis pinchos pequeños; cada jugador tiraba su jack contra los que estaban en el suelo para hacerlos volar, intentando recoger otro jack del suelo mientras atrapa con la misma mano el cantillo volador. A finales de siglo se empleaba una pelota de goma para tirar contra los jackstones.

Peonzas: las peonzas o tops eran uno de los juguetes favoritos de los niños.  Estaban hechas de madera y había diferentes modelos y formas; algunas se lanzaban con una cuerda a la que estaban atadas, otras tenían una clavija. Entre las más populares estaban las peg tops y las humming tops. El juego era muy simple y tenía variantes: unas veces era una batalla entre las dos peonzas que se golpeaban una con la otra; otras consistía simplemente ver que jugador era capaz de conseguir que su peonza girara durante más tiempo.

Kate Greenaway

Aros: los hops o aros estaban hechos de metal o madera. Los niños los guiaban con un palo por las calles o los parques, y los participantes mostraban su pericia conduciéndolos por obstáculos y manteniéndolos en constante giro. Muchas veces los niños utilizaban como hoops los aros que se utilizaban para sujetar las maderas de los barriles. Cuando un barril se rompía los aros desaparecían rápidamente a manos de los niños que veían en ellos resistentes aros de metal, mucho más duraderos que los de madera.

Kids Sailing Toys Sailboat. Louis Abel-Truchet

Ring- around- the-Rosie: es otro de los juegos más populares de los niños victorianos y, creo, que de los niños de todos los tiempos. No es otro que la rueda o el corro, como le llamábamos los niños de mi zona, aunque es posible que reciba otros nombres. El juego de la rueda tenía múltiples variantes y siempre estaba acompañado de una bonita rima o cancioncilla que todavía permanece escondida entre nuestros recuerdos infantiles (a la rueda-rueda de pan y canela…) Algo tan simple, que no necesitaba nada más que un grupo de niños cogidos de la mano cantando, era capaz de llenar de risas y diversión una tarde de juegos.

Jessie Wilcox Smith

Combas: las combas o skipping ropes eran uno de los jueguetes preferidos de los niños victorianos, ya que con un simple trozo de cuerda podían divertirse saltando solos, en parejas o jugando a saltar por turnos con otros niños, mientras dos de ellos movían la cuerda. Habitualmente los juegos de comba se acompañaban de pegadizas canciones infantiles.

Robert Salle

 

Como veis, los juguetes y juegos antiguos no son tan diferentes de muchos a los que jugábamos los niños de mi edad, y ni siquiera tan diferentes a los que juegan los más pequeños de hoy en día. Simplemente las peonzas de madera se han convertido en  peonzas plásticas o metálicas que se lanzan con una tira de plástico en vez de una cuerda y van decoradas con personajes de los dibujos de moda, los aros son están hechos de plástico y las rayuelas son electrónicas…

Pero lo que debe permanecer siempre vivo y no debería cambiar es la capacidad de un niño para que su imaginación pueda hacer que el juego más simple se convierta en todo un universo de fantasía.

Greenaway

Hasta el próximo post sobre juguetes victorianos!

Sir James Matthew Barrie: Peter Pan

El 9 de Mayo se celebró el 150 Aniversario del nacimiento del escritor escocés JM Barrie, creador del célebre personaje Peter Pan que ha fascinado a generaciones de niños y adultos desde la primera representación de la obra en 1904 en un teatro londinense, bajo el nombre de Wendy.

Sir James Matthew Barrie, criado en una familia victoriana de clase alta, tuvo una infancia difícil debido al carácter inflexible y autoritario de su padre, y a la desatención de su madre, que nunca pudo superar la muerte de su hijo mayor en un accidente. A consecuencia del abandono familiar, Barrie desarrolló enanismo psicogénico, que le impidió desarrollarse físicamente y le marcaría el resto de su vida.

A Barrie le acompañó el éxito desde sus primeras novelas sobre Thrums, nombre ficticio para su lugar de origen Kirriemuir, donde ambientó sus primeros relatos. Entre sus obras teatrales destaca Peter Pan, personaje que ya había aparecido por primera vez en su obra, escrita en 1902, The LittleWhite Bird .

Peter Pan fue representada por primera vez , en un teatro londinense, en 1904, y cuyo éxito hizo que Barrie, en 1911, la transformara en una novela, con el título de Peter Pan y Wendy.

Bajo la apariencia de una fantasía infantil, la obra retrata la tiranía y rigidez de la moral de la sociedad y la familia victoriana en contraposición con Nunca Jamás, lugar del que Peter Pan se niega a volver, y, en donde las reglas morales son bastante más ambigüas que en el mundo “real”.

El personaje está inspirado en Peter, uno de los niños de la familia Llewelyn Davies, con la que Barrie tenía una especial relación de amistad. De hecho no parece muy claro que fuera sólo Peter el inspirador del personaje, sino que Barrie basó, no sólo el personaje de Peter, sino los de los Niños Perdidos en todos los hermanos Lewelyn Davies. Para el personaje de Wendy parece ser que se inspiró en Margaret Henley, hija de su amigo el poeta William Ernest Heanley.

Las alegorías al mundo real que aparecen de Peter Pan han convertido la obra en objeto de estudio no sólo en el campo de la literatura sino en el campo de la psiquiatría y lo psicología: la negativa de Peter a hacerse mayor y su decisión de quedarse para siempre en Nunca Jamás, la elección de Wendy como madre de los Niños Perdidos – algo a lo que también aspira Garfio, enemigo de Peter- y su acción de regresar a casa con sus hermanos para aceptar sus responsabilidades, así como la confrontación moral entre los dos mundos han convertido la historia de Barrie en un relato que no deja indiferente a nadie.

Además de esto, la historia del niño libre en su isla de fantasía, como jefe de su pandilla de niños perdidos, las hadas, los piratas y los indios convirtieron la obra de Barrie en un clásico de la literatura y el imaginario infantil, disparando su popularidad con la adaptación  cinematográfica, en forma de dibujos animados, que Walt Disney hizo en 1953.

Barrie donó los derechos de su obra en 1929 al Great Ormond Street Hospital, aunque la gestión de estos derechos han generado polémica a lo largo de las décadas.

La ciudad de Londres homenajeó a Barrie con una estatua de Peter Pan tocando la flauta, en los jardines de Kensington, obra del escultor George Frampton, que decepcionó profundamente a Barrie. El escritor quería que Michael ,uno de los hermanos Llewelyn Davies,  fuera el modelo elegido para esculpir la estatua. En la fotografía que Barrie proporcionó al escultor Michael aparecía vestido con el característico traje de Peter Pan. El artista decidió prescindir de la fotografía de Michael y elegir a otro niño como modelo, lo que causó el malestar de Barrie. Cuando éste pudo ver la obra de Frampton opinó que el autor no había sabido mostrar el verdadero espíritu de Peter ni el demonio que Peter Pan llevaba dentro.

Charles A Buchel: Peter Pan from Barrier’s Theatre Poster 1904