Charles Kingsley: Los Niños del Agua

Después de un pequeño paréntesis, La Casa Victoriana vuelve a abrir sus puertas para dar la bienvenida a una novedad editorial, tan desconocida como esperada: Los Niños Del Agua de Charles Kingsley, autor que hace alrededor de un año salió de su anonimato en nuestro país gracias al estreno de la historia de Hypatia, protagonista de la película de Alejandro Amenábar, Ágora. Esperemos que la edición de este cuento victoriano ponga en el lugar que se merece a este autor y reformista victoriano.

Jessie Wilcox-Smith

La Editorial Random House Mondadori ha puesto a la venta uno de los libros más desconocidos de la época victoriana The Water-Babies, título traducido al castellano como Los Niños del Agua, escrito en 1863 por Charles Kingsley.

El libro ha sido publicado por  la subdivisión de la Editorial DEBOLS!LLO cuesta 9.95 euros y está ilustrado con las hipnóticas e inquietantes ilustraciones de la edición original, en blanco y negro, de Linley Sambourne, que supo interpretar a la perfección el espíritu y el profundo significado de la obra de Kinsley. De hecho la compra del libro ya estaría justificada por poder disfrutar de estas maravillosas imágenes, de un ilustrador tan bueno como poco valorado.

Pero es que además la novela tiene una inmejorable traducción, obra de Berta Roda, con útiles y precisas notas explicativas a pie de página para que el lector no sólo pueda comprender términos y personajes históricos en a los que se hace referencia en la obra, y que serían difíciles situar más de un siglo fuera de su contexto, sino notas de traducción para que no perdamos el sentido y los juegos de palabras del original.

The Water Babies by Mabel Lucy Attwell
Mabel Lucy Attwell

Para completar esta edición Nicoletta Ceccoli nos regala una ilustración tan sugerente como hermosa como portada de este libro altamente recomendable para todos aquellos que quieran profundizar en la época Victoriana, sus ideales y sus claro-oscuros.

La  novela, presentada como un cuento que un padre le cuenta a su hijo (probablemente el mismo Kingsley a su hijo) Los Niños del Agua presenta a Tom un joven deshollinador explotado por su patrón, que cae por la chimenea de una casa de campo a donde ha sido llevado a trabajar. El accidente provoca un enorme revuelo y Tom huye hacia un estanque en el que, aparentemente, se ahoga. Pero no muere y se transforma en un niño del agua, que deberá madurar con la ayuda de las hadas y las criaturas marinas, hasta convertirse en un nuevo ser más libre y responsable.

Warwick Globe

Esta obra ha sido comparada muchas veces con Alicia en el País de lasMaravillas de Lewis Carroll, aunque la popularidad de ambas obras a lo largo de las años ha sido muy diferente. Mientras que Alicia se ha convertido en un clásico, con múltiples ediciones y revisiones, Los Niños del Agua se ha convertido en un pequeño tesoro y una obra casi de culto. Aunque el protagonista de la obra de Kingsley es también un niño y muchas de las situaciones de la obra son tremendamente imaginativas, extrañas y tan inquietantes como absurdas, la historia de Tom se diferencia de la Alicia en que el tono de denuncia disfrazado de cuento que subyace en toda la obra.

Mabel Lucy Attwell
Mabel Lucy Attwel

Leído con atención y con un poco de conocimiento de causa sobre la realidad Victoriana, a lo largo de las casi 300 páginas del libro el lector puede percibir claramente como Kingsley denuncia el trabajo y el maltrato al que estaban sometidos muchos niños, como la sociedad se desentendía de ellos abandonándolos a su propia suerte o dejándolos en manos de amos sin escrúpulos.

Estos los explotaban para los trabajos más peligrosos y descargaban en ellos,  en forma de palizas y maltrato psicológico, su ignorancia, sus problemas con el alcohol y su amargura con una sociedad que perpetuaba las diferencias sociales y le daba pocas oportunidades a los que estaban más abajo en la escala social. Los niños, los más débiles, eran los más expuestos a esa violencia social, que hipócritamente todos despreciaban pero hacían poco por erradicar.

Jessie Willcox Smith
Jessie Wilcox-Smith

Y entre esos pocos estaba Charles Kingsley, profesor universitario, naturalista, ensayista, novelista, poeta y uno de los grandes reformadores sociales del siglo XIX, muchas veces olvidado en las reseñas victorianas, pero cuya labor fue realmente importante y apreciada en su época. De origen adinerado, curso estudios en el elitista King’s College y abandonó su idea de dedicarse a la abogacía para tomar los votos sacerdotales. Su determinación y obra social le llevó a ser uno de los personajes más destacados de la sociedad victoriana, convirtiéndose en capellán de la Reina Victoria y tutor de su hijo y futuro rey Eduardo.

En 1860 fue nombrado profesor de Historia Moderna en la Universidad de Cambridge y cofundó el Movimiento Socialista Cristiano con John Ludlow y Frederick Denison Maurice, desde el que, a pesar de las polémicas con otros movimientos religiosos, intento reformar la sociedad desde varios frentes.

Su activa presencia social provocó que, además de impartir clases de historia desde las aulas de la universidad de Cambridge, fundara la Sociedad de Ciencias Naturales, Literatura y Arte y fuera presidente del Birmingham and Midland Institute, desde donde polemizó sobre las nuevas teorías políticas, sociales y artísticas.

Además Charles Kingsley nos dejó una interesante obra literaria en forma de ensayo, poemas y novelas, entre las que destacan Hypatia de Alejandría y la que nos ocupa The Water-Babies.

Warwick Globe

Como curiosidad decir que en 1935, Walt Disney rodó una de sus famosas Silly Simphony teniendo como base argumental The Water-Babies. El corto refleja toda la ternura y humor de la factoría Disney, pero dista mucho de la profundidad y el mensaje del viaje de madurez, inquietante y casi onírico, pero al mismo tiempo optimista del deshollinador Tom de Charles Kingsley.

Fotograma de la película de animaciónWater-Babies

En 1978; se rodó una versión cinematográfica de Los Niños del Agua, que unía escenas «reales» con animación. La cinta dirigida por Lionel Jeffries y protagonizada por James Mason intentó plasmar el espíritu victoriano e imaginativo del libro, lo cual no es nada fácil, pero también fracasó en su intento.

Póster de la película de 1978

En la actualidad Los niños del agua siguen inspirando a artistas de todos los campos para sus trabajos. Es especialmente destacable el trabajo de la fotógrafa, especializada en fotografía subacuática, Zena Holloway.

Su serie de fotografías basada en Los niños del agua es realmente espectacular y destila una dulzura exquisita. Podéis verla en Zena Holloway. The Water Babies

¡Qué tengáis una buena lectura!

Dulces Curiosidades Culinarias

El auge y prestigio de los grandes cocineros no es monopolio de los tiempos actuales; algunas de los inventos y de  las especialidades culinarias de las que disfrutamos en la actualidad fueron descubiertas en el siglo XIX, suponiendo toda una revolución en su momento y haciendo famosos a sus descubridores y a los restaurantes en los que trabajaban.

Al rico helado….!!!

Aunque el helado ya se había inventado siglo atrás fue gracias a la americana Nancy Johnson y su invento de la heladora eléctrica que este goloso dulce se pudo disfrutar – y vender – de manera masiva. En una época en que las mujeres no eran tomadas en serio como inventoras, durante mucho tiempo Nancy no fue considerada como la verdadera inventora de la heladora y que hubiese vendido los derechos de su patente a William Young no ayudó a su reconocimiento, aunque Young respetó a la inventora comercializando el invento como Johnson Patent Ice Cream Freezer.

Pronto Jacob Fussell vio en los helados un gran negocio y en 1851 con su empresa sita en Baltimore, se consolidó como mayorista de la industria heladera. Al mismo tiempo otros empresarios como el italo-suizo Carlo Gatti supieron sacarle provecho a la nueva moda de tomar helados y abrió la primera heladería de la que se tiene conocimiento como establecimiento comercial de la venta de helados en Charing Cross. Gatti vendía porciones de helado, cuyo recipiente era una cocha,  a 1 penique.

Italo Marcioni estuvo en el centro de la controversia ya que muchos lo consideran el inventor de los conos de barquillo como recipiente para los helados. Marcioni era un comerciante que vendía helados en un carrito por las calles de Nueva York, y vio en el cono el recipiente ideal y además higiénico para vender sus helados. Aunque es cierto que los barquillos ya se habían utilizado con anterioridad – podéis constatarlo en las indicaciones  para moldes de helados de la británica Agnes Marshall –  fue él quién registró la patente de la forma en 1896.

Pero nada sería lo mismo sin el afro-americano Augustus Jackson, un ex-chef de la Casa Blanca, que se mudó a Filadelfia para poner en marcha su negocio de producción de helados. Fue gracias a él que experimentó para crear las combinaciones de sabor más deliciosas, que los helados tuvieron múltiples sabores. Aunque Jackson endulzó la vida de muchos americanos con sus recetas nunca registró patentes.

Bocados muy dulces: Profiteroles y Bavarois

Aunque muchos suponen que los Profiteroles son un plato belga, fue al genial cocinero francés Antoine Carême, quien basándose en una receta para la masa, posiblemente del siglo XVI. Como el sabor de esta pasta, denominada choux es neutra da el suficiente juego como para que se pueda rellenar de ingredientes dulces o salados. Los más populares son los dulces rellenos de crema pastelera, chocolate, nata o dulce de leche y que tienen gran éxito como french pastry o pastelitos. Habitualmente van recubiertos no completamente de chocolate o glasa.

Aunque el Bavaroise fue popularizado por Carême, son muchos los países que se atribuyen la invención de este original postre que combina crema, gelatina y frutas y que se presenta con forma característica proporcionada por un original molde. Parece que es originario de Suecia pero su presentación en sociedad se hizo en un banquete ofrecido por Carême, parece ser que como homenaje a un ilustre visitante bávaro. Desde ese momento fue introducido en el repertorio del chef, considerándose a este como el creador de la receta que ha llegado a nuestros días.

Viejos ingredientes, nuevos sabores: Crepes Suzette y Melocotón Melba

Estas dos delicias se las debemos al que está considerado el padre de la alta cocina mundial, el francés Auguste Escoffier. Seguidor de las técnicas de Carême, vio al igual que este el gusto por el refinamiento y el lujo , así como la búsqueda por descubrir nuevos sabores de la sociedad del siglo XIX y se dedicó a mezclar ingredientes y a elaborar recetas tan espectaculares en su sabor y textura como en su presentación.

Las Crepes Suzette, cuya autoría también defiende uno de sus camareros, Charpentier, nació fruto de un error. Tratando de preparar un postre exquisito para el Príncipe de Gales, al camarero se le ocurrió cocinar una receta de su madre de crepes con salsa de frutas; como le pareció muy simple comenzó a mezclar licores con la salsa pero uno de los licores se derramó sobre la sartén proporcionándole a la salsa un sabor único y nuevo. Sobre el porqué de Suzette hay tantas teorías como recetas para una deliciosa crepe.

El Melocotón Melba fue creado en 1892 por Escoffier en honor a la soprano australiana Nellie Melba. Aunque en la actualidad hay multitud de variaciones de este postre, la receta original consistía en unos pasos tan simples como delicioso el final: después de deshuesar un melocotón, se partía por la mitad y se hervía durante 2 minutos. Mientras se preparaba un fino puré de frambuesas con azúcar. Finalmente se colocaban en un plato los melocotones con dos bolas de helado de vainilla, una sobre cada una de las mitades ,y se regaban con el puré de frambuesas.

Tradición Victoriana: el Victorian Sandwich y el Victorian Pudding

El Victorian Sandwich es una estupenda y fácil receta victoriana también conocidoa como Victorian Sponge Cake. Originariamente, este esponjoso bizcocho, cuyo nombre homenajea a la Reina Victoria, se hacía en un molde cuadrado – no redondo como en la actualidad – y se cortaba en dos mitades rellenándose sólo con mermelada, normalmente de fresa; finalmente se espolvoreaba con azúcar glass.

Se cortaba en finas rebanadas y se servía habitualmente en la nursery, ya que era un bizcocho muy adecuado para los niños, porque era delicioso y ligero, muy diferente de los postres más pesados con rellenos de cremas y fruta que se servían como colofón a la comida o como acompañamiento del té.

Aunque el Victorian Pudding data de antes de la época victoriana, se asocia a esta y más concretamente a la Navidad, ya que fue el príncipe Alberto, marido de Victoria quien lo introdujo en la mesa navideña, consolidándose desde ese momento como una tradición. Es un plato fuerte con ciruelas,  leche, frutos secos, especias, jarabe de melaza y jerez o brandy, que se prepara con anterioridad para que todos los ingredientes se mezclaran bien. En la mezcla participaba toda la familia, ya que era tradición pedir un deseo mientras se revolvía y mezclaba el pudding. Se cocinaba al baño María y después se mantenía cubierto con un paño en un lugar seco y frío. Muchas veces se escondían monedas en su interior y aquel que la encontrara sería afortunado el resto del año.

Y después de este pequeño viaje por algunas de las curiosidades culinarias del siglo XIX sólo nos queda ponernos manos a la obra y comenzar a cocinar estos deliciosos platos.

Si queréis encontrar las recetas lo más fieles posibles a las originales os recomiendo una de mis webs favoritas: http://www.historicfood.com. Este site hace un recorrido por las recetas que marcaron una época en las diferentes etapas de la historia intentando ser lo más fiel posible a los originales; pero además aporta mucha información sobre las formas de elaboración, apuntes históricos, utensilios de cocina y todo ello acompañado de unas preciosas imágenes. Una página altamente recomendable para aumentar información sobre el tema o simplemente para pasar un rato agradable.

Phineas Taylor Barnum

Si hay un personaje victoriano que en su día generó polémica y controversia entre la sociedad victoriana a ambos lados del Atlántico, ese fue Phineas Taylor Barnum.

Para unos era un auténtico showman, para otros un generador de ilusiones, un astuto hombre de negocios para muchos, un simple ladrón y estafador, un maestro del engaño para la mayoría pero es innegable que los espectáculos creados por este mago del show business no dejaron a nadie indiferente en su época, y nunca sabremos si las leyendas, que todavía se cuentan sobre Barnum, tienen algo de real o son pura fantasía.

Su frase, al parecer nunca dicha por él, de «cada segundo nace un tonto», podría definir muy bien su manera de pensar, de actuar y…de enriquecerse.

Personalmente creo que su figura estaría más cerca de la del pícaro de la literatura del Siglo de Oro que de ninguna otra definición, porque realmente Barnum era un experto en buscarse la vida y ganar dinero con el menor esfuerzo posible y mostraba sólo lo que los demás querían ver, inventaba personajes increíbles, historias fantásticas y shows deslumbrantes que le daban al público victoriano lo que pedía: morbo, fantasía, exotismo, un toque de escándalo y mucho espectáculo. Además fue un maestro indiscutible de uso del marketing como forma de reclamo para atraer a la gente a sus circos.

Nacido en Connectica en 1810, Phineas Taylor Barnum heredó su amor por el negocio artístico de su abuelo, un bromista declarado famoso en su comunidad por llevar sus bromas hasta las últimas consecuencias.

El propio Barnum declararía que la forma de actuar de su abuelo fueron su gran inspiración para fundar y llevar adelante su negocio. Y esa oportunidad para desarrollar ese carácter especulativo se concreto a raíz de la muerte de su padre. Barnum se vio abocado a sacar adelante a su familia y el mundo de la granja, que constituía el negocio familiar no eran de su agrado ya que según sus propias palabras el duro trabajo del granjero chocaba de pleno con su tendencia a la vagancia.

Así que el joven Phineas se dispuso a buscar maneras de ganar dinero fácil y qué mejor que especular con la lotería y embaucar a unos cuantos incautos. Con el dinero ganado montó una tienda con la ayuda de su singular abuelo, pero pronto este negocio se quedaría pequeño para las ambiciones de Barnum.

Poco después de casarse, la familia se mudó a Nueva York en busca de fortuna y después de abrir un ultramarinos, la oportunidad de negocio que había estado buscando apareció ante él con el nombre de Joice Heth.

Joice Heth era una mujer afro-americana que supuestamente tenía 161 años, pero  que además ¡era la abuela de George Washington! Increíblemente la gente pagaba por ver a la señora Heth, así que Barnum decidió que había encontrado lo que había estado buscando toda su vida: una forma de enriquecerse fácil, barata y sin tener que desempeñar un «trabajo».

A partir de ahí nuestro hábil embaucador buscó la manera de conseguir explotar al máximo la idea del engaño y la ilusión: lo importante era vender un producto del modo más sensacionalista posible, para ello había que encontrar al público adecuado y una ubicación acertada y la encontró en el Scudder’s American Museum de Broadway al que él rebautizó como Barnum Museum.

Pronto el Museo Barnum se convirtió en un lugar de referencia para todo aquel que quisiera ver un espectáculo «diferente»: mujeres barbudas, pulgas y perros domesticados, siameses, albinos, personas increíblemente obesas, ventrílocuos, afro-americanos interpretando danzas de guerra, dioramas, espectáculos de pájaros, criaturas acuáticas e ¡incluso sirenas! Todo aquello que uno pudiera imaginar podía ser visto en el Museo «a 25 centavos la entrada para los adultos y los niños a mitad de precio».

Claro que nada era real, todo eran trucos visuales, animales disfrazados y personas maquilladas. En el mundo Barnum lo real no era lo importante, sino lo que el público quería ver y escuchar. La inversión inicial del empresario, hipotecando todos sus bienes fue recuperada en apenas un año.

De todas las atracciones ninguna gustaba tanto como la del General Tom Thumbs, un hombrecillo de 64 cm de altura y unos 8 kilos de peso. Con la contratación de Charles Stratton, Barnum ganó millones de dólares. El pequeño general recorrió no sólo Estados Unidos sino Europa deleitando a la sociedad victoriana de medio mundo, reyes y aristócratas incluidos, con sus actuaciones, bailes y canciones.

Sin dejar de lado sus fraudes y engaños, Barnum intentó también convertirse en un empresario serio y lo hizo introduciéndose en el mundo de la música presentando a la sociedad americana al «Ruiseñor Sueco» Jenny Lind, una magnífica cantante que triunfaba en Europa y a la que contrató en exclusiva para América por una cantidad impensable para aquella época.

Pero el dinero fácil se va con la misma facilidad que llega y a pesar de haber ganado cantidades ingentes de dinero, Barnum se arruinó varias veces a causa del fuego. Hasta cinco veces el fuego le trajo la ruina, pero de cada una de ellas se recuperó.

Su última genialidad fue trasladar su museo a un espectáculo viviente e itinerante como era el circo. De nuevo sus ideas de marketing tuvieron mucho que ver con el éxito de su nueva empresa «El espectáculo más grande sobre la Tierra», como lo denominó este peculiar empresario, se convirtió con ayuda de su socio James A. Bailey, en algo novedoso y extravagante: un circo de tres pistas, con las atracciones más fabulosas y arriesgadas, los animales más exóticos, los personajes más increíbles…

La publicidad de sus carteles, sus desfiles y el transporte del circo en tren – era la primera vez que el circo viajaba en tren, lo que se convirtió por sí mismo en una atracción – atrajeron al público más variopinto de ambos lados del océano.

En 1871 la salud de Phineas Barnum comenzó flaquear, pero su sentido del humor seguía intacto: su última broma consistió en darle permiso al Evening Sun para publicar su esquela, así podría leerla antes de morir. El 7 de Abril de ese mismo año Phineas Barnum falleció, pero no todas aquellas leyendas sobre su persona y negocios que han sobrevivido hasta nuestros días.

Además sus teorías sobre negocios y marketing han continuado vigentes a lo largo de los años. Por ejemplo me viene a la cabeza el ejemplo de R. Hearst cuya máxima «no dejes que la realidad estropee una buena historia» o el «yo construyo noticias» dio lugar a un modo de periodismo sensacionalista y amarillo que sigue presente en muchas publicaciones y en las televisiones de medio mundo en pleno siglo XXI, donde el afán de espectáculo, escándalo y morbo parece estar  por encima de la objectividad y la seriedad. Quizás sea lo que reclama la sociedad, triste…

Tradiciones y Simbología del día de San Patricio

Este post está dedicado a mi querido amigo Denis y a su tierra

El 17 de Marzo muchas ciudades del mundo anglosajón se visten de verde para celebrar la festividad de San Patricio, patrón de Irlanda y desde La Casa Victoriana me gustaría  recordar algunos de los símbolos y tradiciones de esta preciosa isla, y vestir de verde el blog como homenaje a Irlanda y a todos los irlandeses donde quiera que vivan.

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Shamrocks

Los shamrocks o tréboles son una parte importante de la simbología unida a San Patricio. Cuenta la leyenda que San Patricio, para convertir al catolicismo a los paganos politeístas celtas, cogió uno de los tréboles que abundaban en la isla y señalando las tres hojas de la planta les explico el misterio de la Santísima Trinidad: una planta con tres hojas que la completan, igual que la Trinidad, un solo Dios con tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Pero ya los antiguos druidas celtas consideraban al trébol una planta sagrada por su triada de hojas, ya que para ellos el 3 era un número místico.

Durante el siglo XIX, en la rebelión de los irlandeses contra los ingleses, el trébol se convirtió en una seña de identidad del orgullo irlandés y adquirió un fuerte significado político y social hasta el punto de que «wearing o’the green» se convirtió en un hecho castigado por la ley.

Hoy en día tanto el uso del color verde como el uso de tréboles en esta festividad no sólo forman de la reivindicación de la identidad irlandesa sino que es una forma de homenaje a la Isla Esmeralda .

The Lucky Leprechauns

Los duendes son pequeños seres de no más de tres pies de alto, de carácter reservado, hosco y solitario, que son unos de los símbolos irlandeses por excelencia. Zapateros de profesión, van siempre vestidos de verde con un llamativo sombrero y con dos monedas de oro fuertemente agarradas en sus manos. En una mano llevan una moneda mágica que aunque se gaste siempre vuelve a aparecer en la palma de la mano, la otra moneda se convierte en cenizas al ser gastada.

La elección de los duendes como símbolo irlandés es que ellos eran considerados como los guardianes de los tesoros de las Hadas. Los Leprechauns esconden una gran olla llena de oro al final del arco iris, cambiándola de arco iris constantemente para evitar que sea descubierta.

La tradición dice que si se ve a uno de estos duendes verdes no hay que perderlos de vista pues así encontraremos el tesoro al final del arco iris.

Wearing of the Green

Vestir de verde es una tradición que representa que una persona tiene antepasados irlandeses, o simplemente se hace como un homenaje a Irlanda y a su cultura.

Festivals and Parades

La festividad de San Patricio se celebra con espectaculares desfiles y festivales donde el color verde invade ciudades como Nueva York o Chicago, homenajeando la sangre irlandesa que corre por las venas de muchos americanos. El primer desfile se celebró en 1776 en Nueva York, y todavía sigue siendo hoy el desfile más espectacular de esta celebración.

Curiosamente no fue hasta 1995 que se celebró el primer desfile en Dublín, y realmente el motivo de este festival dublinés fue atraer el turismo a la ciudad.

Irish Fare

La comida tradicional irlandesa reúne en torno a la mesa a las familias que han acudido por la mañana a la tradicional Misa de San Patricio y que, después de la comida, se reúnen en torno al televisor para disfrutar los desfiles de San Patricio a través de la televisión. El menú consiste en repollo, guisado de carne irlandés, patatas con chalotas y unos deliciosos bollos llamados scones. Todo se acompaña de cerveza «verde» irlandesa.

Erin Go Bragh

Este dicho se escucha durante todo el día de San Patricio y significa Ireland Forever.

St. Patrick was a gentleman
Who through strategy and stealth
Drove all the snakes from Ireland,
Here’s a toasting to his health;
But not too many toastings
Lest you lose yourself and then
Forget the good St. Patrick
And see all those snakes again!

Feliz Año Nuevo!!!

El pasado año por estas fechas La Casa Victoriana era sólo un proyecto cargado de ilusión y de futuro incierto. Un blog que nació con el ánimo de divulgar y compartir pequeños retazos de una época, que por razones políticas, literarias, científicas y sociales  siempre me pareció sumamente atrayente.

Mes tras mes, el incremento de vuestras visitas, los mensajes de ánimo y la cálida acogida que ha tenido me animan a continuar un año más, intentando hacer de La Casa Victoriana un lugar de referencia dentro de los blogs dedicados a esta época. Cada post ha tratado de ser riguroso, ameno y visualmente atractivo, e intentaré que el próximo año sean mejores.

Permitidme que dedique, especialmente, este post a queridos amigos que han inspirado con sus comentarios muchos de los post que he publicado: a Laura por sus siempre cariñosos comentarios, a Fina cuyos ánimos y aportaciones no sólo son siempre muy bien recibidos sino que me transmiten un contagioso entusiasmo para seguir adelante, a Esther y Ángeles de  La noche con Esther en Radio Voz, por dejarme compartir este rincón victoriano con sus oyentes, a Ameba, amigo y creador de relatos en Ameba Parlante, y a Bishop, de  La Balsa de la Nostromo compañero bloguero de aventuras ilustradas por el mundo digital.

Y por supuesto, a todos los que estáis suscritos al blog o simplemente me visitáis de vez en cuando para sumergiros en la maravillosa Época Victoriana.

Feliz Año a todos y a todas!!!

 

 

Juguetes Victorianos I

En La Casa Victoriana volvemos con la primera entrega de un post muy navideño. En esta época donde la publicidad nos bombardea con lo último en juguetes, ¿ qué os parece volver al pasado y recordar aquellos juegos y juguetes que hacían felices a los niños del XIX y de principios del XX?

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Kate Greenaway

Los juguetes de los niños victorianos eran tremendamente sencillos, tanto en su diseño como en sus materiales pero, al mismo tiempo, increíblemente jugables tanto como para que un niño pudiera divertirse solo, como para poder compartir un mundo de imaginación con otros niños, en casa y en las calles, en los parques y en los patios de las escuelas. Hagamos un recorrido por algunos de los más populares.

La rayuela: la rayuela o mariquitilla, hopscotch en inglés, no era propiamente un juguete pero sí uno de los juegos más populares en la época victoriana, sobre todo entre las niñas. Una de las causas de su gran popularidad es que realmente no hacía falta ningún juguete: una simple piedra o trozo de tiza para dibujar en el suelo de cualquier calle o callejón – que eran menos transitados – una serie de rectángulos unidos y numerados entre sí y una piedra para lanzar. Después la habilidad de cada jugador para lanzar la piedra al rectángulo correcto y recogerlo «a la pata coja» decidían al ganador.

Amazing Blocks

Los bloques eran los juegos preferidos de los niños más jóvenes y cumplían dos funciones: divertir y educar. Habitualmente estos bloques tenían sus cuatro caras decoradas con números, letras del alfabeto o dibujos de animales. Otras veces cada cara del bloque tenía una parte de una ilustración, a modo de rompecabezas o puzzle, y uniendo todos los bloques en el orden correcto se conseguía completar una escena infantil.

Alguno de los juegos de bloques más populares eran:

La Escalera de Jacob: la Jacob´s Ladder era un juego de bloques, que se hizo tremendamente popular alrededor de 1800, estaba formado por varios bloques planos unidos con un cordel. Cuando se cogían correctamente parecía que un bloque iba tumbando a los demás  y con un poco de habilidad se podían formar figuras e incluso formas de animales.

El curioso nombre del juego viene de una historia bíblica: Jacob viajando a través del desierto tuvo un sueño; en él vio cientos de ángeles que subían y bajaban por una escalera que unía el cielo y la tierra. El juego  parecía como si una persona subiera y bajara una escalera, de ahí su nombre.

Nesting blocks: Los bloques anidados (del inglés nest «nido») recibían este nombre porque como matrioskas, cada caja tenía otra en su interior. Sacando todas las cajas anidadas y ordenando las ilustraciones que tenían dibujadas en  sus caras el niño formaba una escena, que habitualmente, en este tipo de juego, era una ilustración a todo color de las diferentes atracciones de un zoo.


Building blocks: eran los típicos bloques de construcción con los que los niños podían hacer divertidas construcciones como torres, puentes o pequeños castillos.

Juguetes para jugar en la calle

Aunque los niños victorianos de clase alta hacían de la nursery su lugar de juegos y de instrucción escolar, en la tardía época victoriana los parques, las calles y los patios de la escuela se llenaban de niños con juegos y juguetes que también han llenado muchas de nuestras horas de juego y recreos.

Kate Greenaway

Canicas: las marbles o canicas eran uno de los juguetes preferidos de los niños, ya que además de jugar daban con ellas, podían ganarlas, perderlas e incluso comerciar con ellas, siendo las piezas más codiciadas las canicas grandes. Los canicas estaban hechas de porcelana, piedra, cerámica o arcilla y estaban decoradas con vivos colores formando remolinos u otros originales diseños. Los niños que no podían permitirse tener estas canicas, las sustituían por nueces o bayas secas.

Cantillos: los cantillos o jackstones eran unos objetos con seis pinchos pequeños; cada jugador tiraba su jack contra los que estaban en el suelo para hacerlos volar, intentando recoger otro jack del suelo mientras atrapa con la misma mano el cantillo volador. A finales de siglo se empleaba una pelota de goma para tirar contra los jackstones.

Peonzas: las peonzas o tops eran uno de los juguetes favoritos de los niños.  Estaban hechas de madera y había diferentes modelos y formas; algunas se lanzaban con una cuerda a la que estaban atadas, otras tenían una clavija. Entre las más populares estaban las peg tops y las humming tops. El juego era muy simple y tenía variantes: unas veces era una batalla entre las dos peonzas que se golpeaban una con la otra; otras consistía simplemente ver que jugador era capaz de conseguir que su peonza girara durante más tiempo.

Kate Greenaway

Aros: los hops o aros estaban hechos de metal o madera. Los niños los guiaban con un palo por las calles o los parques, y los participantes mostraban su pericia conduciéndolos por obstáculos y manteniéndolos en constante giro. Muchas veces los niños utilizaban como hoops los aros que se utilizaban para sujetar las maderas de los barriles. Cuando un barril se rompía los aros desaparecían rápidamente a manos de los niños que veían en ellos resistentes aros de metal, mucho más duraderos que los de madera.

Kids Sailing Toys Sailboat. Louis Abel-Truchet

Ring- around- the-Rosie: es otro de los juegos más populares de los niños victorianos y, creo, que de los niños de todos los tiempos. No es otro que la rueda o el corro, como le llamábamos los niños de mi zona, aunque es posible que reciba otros nombres. El juego de la rueda tenía múltiples variantes y siempre estaba acompañado de una bonita rima o cancioncilla que todavía permanece escondida entre nuestros recuerdos infantiles (a la rueda-rueda de pan y canela…) Algo tan simple, que no necesitaba nada más que un grupo de niños cogidos de la mano cantando, era capaz de llenar de risas y diversión una tarde de juegos.

Jessie Wilcox Smith

Combas: las combas o skipping ropes eran uno de los jueguetes preferidos de los niños victorianos, ya que con un simple trozo de cuerda podían divertirse saltando solos, en parejas o jugando a saltar por turnos con otros niños, mientras dos de ellos movían la cuerda. Habitualmente los juegos de comba se acompañaban de pegadizas canciones infantiles.

Robert Salle

 

Como veis, los juguetes y juegos antiguos no son tan diferentes de muchos a los que jugábamos los niños de mi edad, y ni siquiera tan diferentes a los que juegan los más pequeños de hoy en día. Simplemente las peonzas de madera se han convertido en  peonzas plásticas o metálicas que se lanzan con una tira de plástico en vez de una cuerda y van decoradas con personajes de los dibujos de moda, los aros son están hechos de plástico y las rayuelas son electrónicas…

Pero lo que debe permanecer siempre vivo y no debería cambiar es la capacidad de un niño para que su imaginación pueda hacer que el juego más simple se convierta en todo un universo de fantasía.

Greenaway

Hasta el próximo post sobre juguetes victorianos!

Thanksgiving Day

El Thanksgiving Day o Día de Acción de Gracias se celebra anualmente en los Estados Unidos desde 1863 con motivo de agradecerle a Dios la ayuda prestada a los peregrinos de la Colonia de Plymouth durante el brutal invierno que asoló Nueva Inglaterra echando a perder todas las cosechas.

Este día de fiesta nacional en los Estados Unidos se celebra el cuarto jueves de Noviembre, en los Estados Unidos  -aunque originariamente la celebración se hacía el último jueves de Noviembre – y el segundo lunes de Octubre en Canadá.

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Pilgrim’s Landing – Edward Percy Moran

Un poco de historia…

En 1620 el Mayflower partió de Plymouth, después de dos intentos, ya que el barco tuvo problemas en su partida y tuvieron que regresar para repararlo, con destino a la costa este de los Estados Unidos, más concretamente a la costa de Massachussetts.

Los pasajeros del barco eran un grupo de colonos cristianos – más tarde conocidos como peregrinos o pilgrims– que buscaban en América del Norte una vida mejor. A finales de noviembre llegaron a la costa este cumpliendo su propósito de fundar la Colonia de Plymouth, pero los rigores del fuerte invierno hicieron que las cosechas se perdiesen, y los colonos, que no estaban preparados para enfrentarse a un invierno tan duro se encontraron sin alimentos y sin modo de procurárselos.

Más de la mitad de la colonia perdió la vida y la otra mitad pudo sobrevivir gracias a la ayuda de los indios Wampanoag, que les procuraron ayuda, cuidados y alimentos.

En 1621, con los colonos ya instalados y con una abundante cosecha en los campos, el gobernador de la colonia decidió que dedicarían un día después de la recolección de las cosechas a compartir sus alimentos con los indios y a darle gracias a Dios por haberlos ayudado en tan duros momentos y por proporcionarles al año siguiente tan abundantes frutos.

Tristemente, la pacífica convivencia con los indios no duró mucho, ya que la llegada cada vez más masiva de colonos que se asentaban en territorio indio provocó continuas disputas que casi terminan con la aniquilación del pueblo Wampanoag.

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The First Thanksgiving – Jean Louis Gerome Ferris

La festividad…

Aunque el Día de Acción de Gracias se ha celebrado desde esa fecha de diferentes maneras fue en 1789 cuando el primer presidente americano George Washington lo declaró festividad nacional con la famosa proclama » es nuestro deber como personas con reverente devoción y agradecimiento, reconocer nuestras obligaciones al Dios todopoderoso, e implorarle que nos siga prosperando y confirmado las muchas bendiciones que de El experimentamos…»


El 3 de Octubre de 1863 el Presidente Abraham Lincoln declaró el día de Acción de Gracias como fiesta nacional de Estados Unidos, y desde esa fecha se ha celebrado en todos los hogares del país anualmente.

Aunque no fue hasta 1941, cuando el Congreso americano, bajo la presidencia de Roosvelt, declaró el Thanksgiving Day como fiesta nacional de manera oficial.

Las tradiciones…

Una de las tradiciones más conocidas es la del indulto de un pavo por parte del Presidente de la Nación. Ese pavo perdonado vivirá tranquilo hasta el fin de sus días. La ceremonia en la que tiene lugar esta tradición se conoce como la National Thanksgiving Turkey Presentation.

Estas fechas son eminentemente familiares, y son muchos los que viajan a través de los estados para reunirse en torno a la mesa familiar. Por esta razón este es un periodo vacacional de cuatro o cinco días tanto escolar como laboral. La comida que se sirve es un menú típico, que trata de recordar al menú original de los pilgrims, aunque con variaciones.

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En una mesa de Acción de Gracias no debe faltar, entre otros platos típicos,  el pavo asado roasted turkey, generalmente relleno stuffing, puré de patatas smashed potatoes, la salsa gravy y la de arándanos cranberry sauce, pan de maíz , cornbread y postres como el pastel de pacana pecan pie, pastel de calabaza pumpkin pie o de manzana apple pie.

Antes de la comida, toda la familia reunida en la mesa en torno a los alimentos se recoge respetuosamente para hacer la grace u oración de gracias a Dios – thanksgiving –  por permitir que la familia unida pueda degustar un año más  los alimentos que Dios  les ha concedido, así como que todos ellos hayan podido reunirse en estas fechas señaladas. Esta es una de las plegarias o grace recitadas en la mesa en esta jornada de agradecimiento a Dios.

We Gather Together

We gather together to ask the Lord’s blessing;
He chastens and hastens his will to make known;
The wicked oppressing now cease from distressing,
Sing praises to his name: He forgets not his own.

Beside us to guide us, our God with us joining,
Ordaining, maintaining his kingdom divine;
So from the beginning the fight we were winning;
Thou, Lord, wast at our side, All glory be thine!

We all do extol thee, thou leader triumphant,
And pray that thou still our defender wilt be.
Let thy congregation escape tribulation;
Thy name be ever praised! O Lord, make us free!
Amen
–Traditional Thanksgiving Hymn
(Traducción de Theodore Baker: 1851-1934)

El desfile…

Tan tradicional como la comida o la reunión familiar es el clásico desfile de Thanksgiving Day organizado por los grandes almacenes Macy’s de Nueva York, por las calles que Manhattan, el Macy’s Thanksgiving Day Parade.

Este desfile se organizó por primera vez en 1924 y en él desfilaban los propios empleados de Macy´s y como atracción principal varios de los animales del Central Park Zoo de Nueva York. El nombre del desfile era originariamente Macy’s Christmas Parade.

A partir de 1927 el desfile incorporó lo que fue y es hoy en día una de las marcas de identidad del desfile, los magníficos y gigantes globos de helio que flotan sobre el cielo neoyorquino. Estos globos comenzaron representando a animales y figuras típicas de acción de gracias pero con los años los personajes infantiles más populares, dependiendo del momento y las marcas comerciales son parte fundamental de este desfile que siguen millones de personas en directo y por televisión.

1929
1929

Completan este desfile impresionantes carrozas en las que van personajes populares del mundo del cine y la televisión. La cobertura del desfile por los medios de comunicación es tan exhaustiva que incluso las retransmisiones que la NBC ha hecho de este evento tienen en su haber varios premios Emmy.

En la actualidad el desfile de Macy’s que sólo paró su celebración anual a causa de la Segunda Guerra Mundial, se celebra en varias ciudades americanas, siendo parte fundamental de los eventos de la fiesta nacional por excelencia, con el Independence Day, de los Estados Unidos.

Thanksgiving Day Greetings !

Happy Halloween!!!

La celebración de Halloween tiene su origen en una tradición celta de origen pagano llamada Samhain.

De hecho, y como herencia de nuestra ancestral cultura celta, en Galicia, celebramos en estas fechas el Samaín, tan cargado de tradiciones como Halloween y curiosamente con alguna de ellas en común.

Los antiguos celtas creían que la línea entre el mundo de los vivos y los difuntos se hacía más frágil con la llegada de Samhain y los espíritus, tanto benignos como malignos podían atravesar el velo de la oscuridad para adentrarse en el mundo de los vivos. Se piensa que el  objetivo del uso de máscaras y disfraces era precisamente ahuyentar a los malos espíritus.

La tradición celta fue adoptada posteriormente por los romanos, que asimilaron las tradiciones del culto a los difuntos con las fiestas de la cosecha, que ellos celebraban a finales de octubre. De la unión de ambas festividades viene la tradición del consumo de manzanas como parte del menú, aunque con el tiempo estas manzanas se degustaban caramelizadas y eran una de las golosinas asociadas con Halloween preferidas de los niños.

Aunque en Reino Unido e Irlanda estas tradiciones se mantuvieron a lo largo de los siglos, no fue hasta su llegada a los Estados Unidos, alrededor de 1840, transmitidas por los emigrantes irlandeses, cuando adquirió una gran popularidad y quedó fuertemente arraigada hasta nuestros días.

En esas fechas una de las mayores desgracias que recuerda la historia irlandesa se abatió sobre el país: las cosechas de patata, producto fundamental para la alimentación del país se echaron a perder provocando una hambruna sin precedentes. Esto obligó a que muchos irlandeses tuvieran que emigrar a los Estados Unidos en busca de una vida mejor. Con ellos llevaron sus tradiciones que siguieron celebrando en su nuevo país y que rápidamente se hicieron populares – como la de Jack O’Lantern, un ser maligno con cuerpo humano y cabeza de calabaza-

A partir del primer desfile de Halloween celebrado en 1921 en Minnesota, la popularidad de esta fiesta fue incrementando hasta hacerse imprescindible en el calendario de festividades estadounidenses.

Los victorianos, tan aficionados al envio de tarjetas ilustradas para felicitar cualquier hecho o fecha destacable, nos han dejado no sólo un conjunto de preciosas ilustraciones sino una serie de documentos históricos donde podemos estudiar las tradiciones y leyendas de esta festividad, desde juegos o disfraces a recetas y leyendas.

Algunas de ellas muy conocidas, como la Trick or Treat – truco o trato – donde siempre es mejor hacer el trato, ya que cuenta la tradición que en caso de no aceptar el trato Jack O’Lantern podría maldecirnos,  la costumbre de que una chica soltera se pusiera en frente de un espejo, con la habitación a oscuras y con una vela como única iluminación para ver su reflejo de su futuro marido en el espejo, o costumbres – también arraigadas en Galicia, aunque en la festividad de San Juan, como robar las o puertasgates– o cancelas de las casas.

Entre las tradiciones culinarias están las taffy apples o caramel apples, manzanas bañadas en un delicioso y llamativo caramelo rojo o ricos pasteles de calabaza –pumpkin pie – o los ricos pasteles llamados soul cakes.

Para endulzar estas fechas o propongo una fácil y deliciosa receta de galletas que nos dejó en un comentario mi amiga Fina a propósito del post sobre los cupcakes:

» Tengo una receta ‘cup’ para hacer galletas. Con los moldes apropiados y una gotitas de colorante especial postre salen un montón de galletas ideales para celebrar el Halloween.
1 taza de azúcar
1 taza de leche
1 taza de aceite de girasol
1 huevo
6 tazas de harina «bizcochona» o con levadura – o un sobrecito de levadura química – o ir incorporando tazas de harina hasta que la masa se despegue de los dedos. Estirar la masa con un rodillo. Marcar con los moldes. Meter en el horno a unos 180º – 200º durante 15 o 20 minutos.

Nota: para hacer ojos y boquitas… gominolas de colores!

Trick or Treat and Happy Halloween!»

Muchas gracias Fina!

Para completar la tanda de postres os propongo el bizcocho de calabaza que he publicado en el post de mi blog de recortables

http://casitadepapel.wordpress.com/2010/10/27/happy-halloween/

Ilustradores: Warwick Goble

Es probable que el nombre de Warwick Globe no resulte demasiado familiar, aunque este pintor e ilustrador nacido en la segunda mitad del siglo XIX ha acompañado a generaciones de todas las edades a través de sus bellísimas ilustraciones para cuentos populares y ediciones de las obras más reconocidas de la literatura.

Globe nació en 1862 y desde edad temprana demostró su gusto y talento por la pintura y la ilustración, lo que llevó a su familia a matricularlo en la Westminster School School of Art. Su primer trabajo fue en una imprenta donde trabajó la cromolitografía, y pronto comenzó a colaborar con varias revistas como Pall Mall Gazette y Westminster Gazette.

Warwick Globe se especializó en acuarelas que se convirtieron en el vehículo perfecto para ilustrar las ediciones de los libros de mayor tirada. Además tanto los editores como los lectores demandaban láminas o plates ilustradas a todo color.

En 1893 Goble hizo  su primera exposición de acuarelas en la Royal Academy de Londres y  comenzó a publicar sus ilustraciones en las revistas Strand Magazine, Pearson’s Magazine y The Boy’s Own Paper .

Siguiendo la estela de Rackham o Dulac pronto comenzó a trabajar para las editoriales como ilustrador; sus primeras publicaciones fueron ilustraciones para las ediciones de El Oráculo de Baal y la magnífica La Guerra de los Mundos de H.G. Wells.

A medida que los lectores mostraban su preferencia por las ediciones con ilustraciones los editores no dudaron  en contratar a artistas como Goble para complementar las ediciones de sus libros con bellísimas estampas. A partir de los primeros años del siglo XX las librerias se llenaron de magníficas ediciones donde eran tan valiosas las obras como las ilustraciones que las acompañaban. Con el paso de los años estas láminas fueron valorándose como auténticas obras de arte.

Goble, un verdadero especialista en el arte de la acuarela, cuyas técnicas había aprendido de los artistas japoneses se especializó en ilustraciones de mundos fantástics y culturas consideradas exótcas por los victorianos, como la árabe, la india y las orientales.

En las últimas décadas de su vida, Warwick Goble fue retirándose paulatinamente hasta su muerte en 1943, pero su legado ha sido una colección de maravillosas láminas que nos transportan a mundos fantásticos llenos de magia y toda la delicadeza de un magnífico artista.

Algunas de sus obras más destacadas son:

  • The Water-babies: A fairy tale for a Land-baby (1909);
  • Green Willow and other Japanese Fairy Tales (1910);
  • The Complete Poetical Works of Geoffrey Chaucer (1912); y
  • The Book of Fairy Poetry (1920).

 

Cupcakes: Eliza Leslie

Eliza Leslie fue una famosa escritora muy popular por la publicación de sus libros de cocina que alcanzaron un enorme éxito en la época victoriana en los Estados Unidos.

Sus recetas fáciles de elaborar eran una recopilación de las recetas caseras más populares de Norteamérica y una garantía de conseguir un plato delicioso para cada ocasión.

Nacida en Filadelfia pasó gran parte de su infancia en Londres, donde su padre se dedicaba al comercio. A su regreso a los Estados Unidos, la familia descubrió que a causa de las deudas de sus clientes estaba prácticamente al borde de la ruina.

Los sueños de ser escritora de Eliza debieron aplazarse y cambiarse por el aprendizaje de la costura y la cocina, mucho más útiles en aquel momento para ayudar a la economía familiar. Pese a ello Eliza no se rindió logrando publicar varios cuentos para niños y el libro que le dio una gran popularidad American Girl’s Book.

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A partir de ese momento Eliza, ya conocida como Miss Leslie, se dedicó a la escritura de libros que pudieran ayudar a las amas de casa a hacer más llevaderas las tareas del hogar, siendo especialmente populares sus libros sobre las buenas maneras Miss Leslie’s Behavior Book, la organización del hogar The House Book y , por supuesto, sobre cocina Miss Leslie’s New Cookery Book.

Eliza Leslie, toda celebridad en su momento, consiguió unir a miles de mujeres que seguían sus consejos y actuaban y cocinaban a la manera de Miss Leslie.

Los famosísimos y casi omnipresentes Cupcakes son pequeñas tartitas individuales que han alcanzado una increíble popularidad en los últimos años, gracias, como no podía ser de otra manera a su repetida aparición en populares series de la televisión americana. No era inusual ver a las chicas de Sex in the City saboreando estos exquisitos pastelillos.

Lo que mucha gente no sabe es que el origen de esta tartita, que se hace en pequeños moldes utilizados también para magdalenas o muffins, tiene su origen en la Época Victoriana y supusieron toda una revolución culinaria en la manera de realizar la repostería casera.

El Cupcake tiene su origen en Estados Unidos y esta tarta individual aparece nombrada así por primera vez en el siglo XIX, en los famosos libros de cocina de la protagonista  de este post Eliza Leslie. Fue esta gurú de la cocina victoriana americana la que en su libro ‘Receipts’ de 1828 introduce la receta de este muffin cuya particularidad es que los ingredientes pueden ser medidos «en tazas» – dos tazas de azúcar, tres tazas de harina, una taza de leche…

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The Muffin Man. Mayhew John Rowlands

Aunque esto hoy en día nos parece muy simple, en la época fue toda una revolución porque ahorraba muchísimo tiempo en la medición de la cantidad de ingredientes y hacía que la elaboración de la receta fuera realmente fácil, rápida  y al  alcance de cualquiera.

Si tenemos en cuenta que  en la repostería una cantidad mal medida puede dar al traste con cualquier elaboración, y que los utensilios culinarios y las cocinas de la época diferían mucho de los modernos aparatos y menaje actuales, esta forma de medir las cantidades fue muy bien recibida.

De todos modos, hay dos teorías sobre el origen de su nombre: una de las teorías dicen que el nombre de Cupcake viene de la unión de cup – taza – y cake – pastel.

Y realmente significaba pastel cuyos ingredientes se miden con una taza; otra teoría sobre el origen del nombre apunta a que el nombre viene del recipiente en el que se cocinaba y presentaba tazones o cazuelitas de barro o ramequines, pequeños recipientes de barro muy utilizados en la actualidad para muffins, cupcakes o soufflés individuales.

Aunque muchas veces los términos muffins,madalenas y cupcakes se utilizan indistintamente, hay diferencias en la elaboración de los tres postres.  La elaboración de los muffins y madalenas es prácticamente la misma ya que comparten los mismos ingredientes; la diferencia es la proporción de la levadura en ambos dulces: en las madalenas es mayor para lograr que «suban», mientras que en los muffins es menor para que queden más planos y menos esponjosos.

Los Cupcakes comparten ingredientes con los bizcochos o cakes, ya que como hemos dicho son pasteles pero en porciones individuales y por ello aceptan más variantes en sus ingredientes – miel, vainilla, canela…- además de distinguirse por sus llamativas coberturas  o frostings tan infinitas como nuestra imaginación y tan deliciosas como realmente aparentan.

En próximos post publicaré alguna receta victoriana para repostería y trataré de que entre ellas haya, al menos, una de cupcakes.

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