Medicina en la Época Victoriana

Con la mejora de las deplorables condiciones en las que vivían en las ciudades las familias trabajadoras, los sistemas sanitarios y los avances médicos comenzaron a evolucionar provocando cambios revolucionarios en todos campos de la medicina.

Muchos de esos cambios fueron el inicio de la medicina moderna. Los médicos, «physicians», tuvieron que enfrentarse, por la puesta en práctica de las nuevas técnicas, a un sinfín de controversias, muchas de ellas promovidas por la iglesia, que veían en ellas una manera de contrariar la voluntad de Dios y lo que ellos consideraban «la ley natural».

Uno de los pioneros en estos cambios fue el ginecólogo James Simpson.

James Young Simpson fue un doctor escocés que aplicó, por primera vez,  el cloroformo como anestesia para los partos especialmente difíciles y dolorosos. De hecho, el descubrimiento del cloroformo como anestésico y sustitutivo del éter fue puramente casual. Se cuenta que Simpson se reunía con otros médicos para probar ellos mismos nuevas sustancias que pudieran tener utilidad en el campo de la medicina.  Una noche la sustancia de prueba fue el cloroformo y Simpson observó como sus amigos quedaban inconscientes y no se recuperaban de esa inconsciencia hasta algún tiempo después.

Viendo que esta sustancia era más eficaz como «adormidera» o anestésico que el éter decidió promover su uso en la cirugía y utilizarlo en aquellos partos especialmente dolorosos. Además corrigió el método de administración, ya que él demostró que la administración por medio de una toalla  o una esponja empapada en cloroformo, era más efectiva que por inhalación

Aunque el doctor Simpson tuvo seguidores, fueron muchos los doctores que no se fiaban de la nueva sustancia y siguieron usando el éter. Uno de los mayores obstáculos con los que encontró Simpson fue con la religión, que consideraba que el parto y nacimiento implicaban dolor y atenuar ese dolor iba en contra de la voluntad de Dios.

Afortunadamente, poco a poco, las ideas de Simpson fueron encontrando más seguidores que detractores y hoy es considerado como uno de los padres de la anestesia moderna.

William Bowman, médico, anatomista y oftalmólogo británico,  fue uno de los investigadores médicos que más han contribuido al avance de la medicina. Sus estudios de los órganos humanos a través del microscopio trajeron descubrimientos revolucionarios a la ciencia médica y quirúrgica. Su primera investigación importante fue el estudio del músculo estriado, aunque uno de sus mayores descubrimientos fue la Cápsula de Bowman, unidad renal donde se realiza el filtrado de las sustancias de excreción. Este hallazgo supuso un gran avance en el tratamiento de las enfermedades renales.

Pero su afán por el estudio de la anatomía por medio del microscopio le llevó a lograr otros avances en el campo de la ciencia: los descubrimientos de la Glándula de Bowman, glándulas olfativas, o, más relacionado con su especialidad oftalmológica, la Membrana de Bowman, una de las cinco capas de la córnea.

William Bowman fue nombrado Caballero del Imperio Británico por la Reina Victoria, por sus contribuciones al desarrollo de la medicina.

Benjamin Brodie fue un cirujano británico cuyas investigaciones se centraron en los estudios de los huesos y las articulaciones, sus dolencias y los posibles tratamientos, todos ellos encaminados al logro del descenso en el número de amputaciones de los miembros, tan común en la época.

La gran repercusión de sus estudios le reportaron el nombramiento de Presidente del Colegio Médico Británico, cargo que aprovechó para difundir la necesidad de trabajar en la investigación médica por encima de otras cuestiones ajenas a la ciencia. Fue nombrado baronet por la Reina Victoria, ya que trató como médico a miembros de la familia real.

William Budd fue un doctor de la época victoriana especializado en epidemiología. Tomando como base los trabajos sobre las epidemias y su difusión de su colega contemporáneo John Snow, Budd estudió como la leche y el agua eran los principales difusores del contagio de enfermedades tan graves como el cólera y el tifus, que causaban auténticas epidemias y miles de muertes al año.

El trabajo de William Budd no sólo supuso un gran avance en la medicina sino que sirvió como revulsivo para que las autoridades se preocuparan más de las condiciones higiénicas de las ciudades  en general y  del sistema de aguas en particular, como principal difusor de los contagios. En la primera ciudad en la que se llevó a cabo este saneamiento de aguas fue en Bristol.

Joseph Lister, cirujano inglés aprendió los métodos de su oficio y la investigación científica de la mano de su padre Joseph Jackson, uno de los primeros investigadores que usaron el microscopio como principal instrumento de estudio médico.

Una de las principales preocupaciones de Lister como médico cirujano, era el alto porcentaje de muertos a causa de las infecciones producidas por las heridas  y por los cortes producidos después de una intervención quirúrgica.

En su trabajo como cirujano en la Royal Glasgow Infirmary desarrolló un método de asepsia y antisepsia mediante el sometimiento del instrumental quirúrgico al calor, como método de desinfección. Después de estudiar las conclusiones de Louis Pasteur sobre los microorganismos bacterianos, llegó a la conclusión de que la mayor parte de las infecciones contraídas en las heridas eran de origen bacteriano, por lo que una perfecta higiene y desinfección tanto del instrumental como de las manos del médico eran fundamentales.

Para erradicar las infecciones probó con increíble éxito el uso del fenol como antiséptico, no sólo para desinfectar los instrumentos de operación, sino para lavar las manos de los cirujanos y para aplicarlo a las heridas abiertas como bactericida. Después del uso habitual de este método en los hospitales, las muertes por infección de heridas disminuyeron en un número muy considerable. Lister fue también el inventor del pulverizador de gas carbólico como método antiséptico.

Los métodos del doctor Lister se aplicaron en las curas e intervenciones médicas a los soldados de la guerra franco prusiana demostrando su utilidad y con ello acallando las críticas que el provocaron sus teorías sobre la antisepsia.

Además el doctor Lister introdujo el catgut como hilo de sutura; este material «confeccionado» con hilos de membrana del intestino del gato demostró ser muy eficaz como hilo para coser las heridas y evitar infecciones, ya que al ser proteico era reabsorbido por el organismo. Lo probó por primera vez en una intervención que le realizó a su hermana y posteriormente se reveló como uno de los mayores avances de la medicina.

Lord y Lady Blessington

En todas las épocas de la historia han existido personajes, que por diferentes razones se convirtieron en un punto de referencia para sus contemporáneos, que vieron en ellos alguien a quien imitar ya que con sus actitudes, gustos o simplemente sus ropas creaban tendencia. Este es el caso de Lord y Lady Blessington, un matrimonio muy popular en el periodo conocido como Early Victorian, y del Conde D’Orsay con el que se relacionaron íntimamente.

Lord y Lady BlessingtonMargaret Power de soltera, Margaret Farmer, después de su primer matrimonio, o Marguerite Condesa de Blessington, nombre afrancesado y título que adoptó después de su matrimonio con el Conde de Blessington – fueron dos de los personajes imprescindibles en los salones de la alta sociedad victoriana, durante la primera mitad del siglo XIX.

Su relación con el Conde D’Orsay, conocido dandy de la época, hombre con un destacable encanto personal y no menos talento, dio pie a rumores, escándalos y envidias entre sus coetáneos. Su historia forma parte de la crónica no sólo social, sino intelectual de los inicios de la época victoriana.

Lord Blessington era un conde irlandés, descendiente lejano de los Estuardo escoceses, que había heredado propiedades en Irlanda y Escocia que le proporcionaban una magnífica renta anual.

Sus gustos extravagantes, de los que ya hacía ostentación desde edad temprana, y su pasión por el exhibicionismo se vieron aumentados por el hecho de recibir una cuantiosa herencia, convirtiendo su vida en casi un desfile, donde el conde siempre llamaba la atención por sus llamativos ropajes o complementos de ultimísima moda. En los salones victorianos el Conde de Blessington nunca pasaba desapercibido.

Su excentricidad hizo que se construyera un teatro en su hacienda irlandesa, en el cual se representaban obras teatrales. Estas obras eran representadas por compañías de actores londinenses contratadas especialmente para la ocasión.

El propio conde se mezclaba con los actores y actrices, pues le encantaba vestirse y «desfilar» con los ropajes más exóticos, desde príncipe oriental a emperador romano. El gran deseo del conde era «ser visto», lo que se convirtió casi en una obsesión.

Tanto le gustaba la vida del escenario que pidió en matrimonio a una bella actriz de la época Mary Campbell Brown; ante la imposibilidad de casarse, pues ella ya lo estaba, decidieron vivir juntos, con el consiguiente escándalo entre la alta sociedad victoriana, y  tuvieron dos hijos, considerados ilegítimos por la ley. Cuando el marido de ella murió, se casaron y Mary se convirtió en la Condesa de Blessington, dando a luz, poco después, a los dos únicos hijos considerados legítimos del matrimonio: una niña, Harriet, y un varón, el heredero del título de conde.

Poco duró la felicidad del matrimonio, pues Mary Campbell murió al poco tiempo y a la muerte de ella le siguió la de su hijo legítimo, dejando al conde viudo a la edad de 40 años y sin un heredero para el condado de Blessington.

Pero ni siquiera la tristeza aplacó los deseos de exhibicionismo y de llamar la atención del Conde: se gastó en la ceremonia fúnebre de su mujer la exorbitante cantidad 4000 libras de la época, siendo el entierro de la esposa del conde uno de los acontecimientos más destacados y comentados del momento.

Pero poco le duró el luto al conde, que poco después estaba disfrutando de la agitada vida social londinense y derrochando su fortuna en caprichos cada vez más ostentosos. Fue en esta época en la que una bellísima mujer llamada Margaret Power, o Margaret Farmer, su nombre de casada, a quien ya había conocido hacía años, volvió a cruzarse en su vida.

Margaret Power era la cuarta hija de un terrateniente irlandés que encarnaba todos los vicios de la época: pendenciero, violento, bebedor y derrochador, que arruinó y aterrorizó a su familia hasta el día de su muerte.

En un baile del Regimiento de Infantería ,el capitán Maurice St.Leger Farmer, conocido entre sus compañeros por su carácter violento e intratable,  se encaprichó de Margaret hasta la obsesión, aunque  en aquel momento sólo tenía catorce años. Ante la negativa de la joven a casarse con él, concertó un matrimonio directamente con su padre a cambio de dinero. Su padre, que vio no sólo la posibilidad de deshacerse de uno de sus hijos sino de ganar algo de dinero con ello, aceptó inmediatamente, por lo que la joven Margaret se vio obligada a casarse con el capitán.

En su vida de casada, Margaret sufrió todo tipo de crueldades por parte de su marido, tanto de tipo físico como psicológico, realmente más de lo que pudo soportar, por lo que regresó a casa de padres, donde a pesar de ser recibida con reproches se sentía a salvo de la violencia de su marido y con el suficiente dinero, que éste le había dado, para vivir dignamente.

Margaret pronto abandonó Irlanda y se mudó a Londres donde se encontró a algunas personas relevantes que había conocido durante su matrimonio en Irlanda. Además, la niña delgada y paliducha se había convertido en una bella dama con ambiciones artísticas y literarias. Pronto el viudo Lord Blessington quedó encandilado de Margaret Farmer, y a la muerte del marido de ésta, contrajeron matrimonio.

De la mano del Conde de Blessington, Margaret, ahora convertida en Marguerite, Condesa de Blessington, se introdujo en los salones y fiestas de la alta sociedad victoriana, donde pronto comenzó a destacar por su ingenio, su belleza y su estilo. Lady Blessington era el punto de referencia de las mujeres de la época en cuanto a moda y complementos, y todo cuanto la Condesa hacía o llevaba creaba rápidamente tendencia.

Pronto Lord y Lady Blessington se convirtieron en imprescindibles en cualquier acto de relevancia y sus fiestas en todo un acontecimiento. Lady Blessington, con su exquisito gusto, organizaba fantásticas veladas a las que acudían desde políticos a los artistas más relevantes del momento. Pero este estilo de vida conllevaba un gasto ingente y el conde se vio obligado a hipotecar parte de sus propiedades y a acudir a prestamistas.

Todo ello no hubiera sido necesario si los condes hubieran hecho una correcta administración de sus rentas. Pero al Conde le gustaba destacar en sociedad y vivir con todo tipo de excentricidades, y Lady Blessington lo apremiaba para organizar las más llamativas fiestas de Londres y ser la mejor de las anfitrionas, no en vano se había casado  con el conde a los 28 años y en la plenitud de su belleza no por amor sino para escapar de una vida miserable, ascender en la escala social y acceder a los salones victorianos de clase alta de Londres.

Pero Margaret pronto se aburrió de su marido, un hombre sin ninguna inquietud artística, y del ambiente londinense que dejaron de tener interés para ella. Así que le propuso al conde un viaje por Europa, a lo que él, siempre dispuesto a las novedades, accedió.

En una de las etapas de su viaje conocieron al Conde D’Orsay. Marguerite y D’Orsay se sintieron profundamente atraídos uno por el otro. Lord Blessington, por paradojas de la vida, se convirtió en un admirador del talento y el estilo de D’Orsay, un referente en moda masculina y estilo para todos los caballeros de la época. Tanta fue su admiración que le propuso, a cambio de la exagerada cantidad de 40,000 libras, un matrimonio con su hija Lady Harriet, una joven de 14 años, a lo cual D’Orsay accedió, a pesar de estar profundamente enamorado de Marguerite.

Se cree que la verdadera razón de la aceptación del matrimonio por parte de D’Orsay fue acallar el escándalo que su relación con Lady Blessington había provocado en la conservadora sociedad victoriana. Casándose con la hija tenía una excusa para estar cerca de la madrastra.

A la muerte de Lord Blessington, D’Orsay se vio obligado a seguir con su matrimonio, concertado y aparentemente no consumado, con la hija del Conde y a no poder vivir su relación con la viuda Lady Blessington. Algunos años después renunció a su mujer y decidió vivir definitivamente con Marguerite a pesar del escándalo.

La notable pareja, ella como la perfecta y elegante anfitriona, él como un oráculo de la moda y el estilo, pronto convirtió su hogar de Gore House en el punto d referencia de todos los artistas, intelectuales y notables de la época. Eran la pareja «fashionable» del momento y todos querían formar parte de su círculo de amistades.

Pero, a pesar de que D’Orsay era un pintor con talento  y Lady Blessington escribía novelas – su libro que ha pasado a la posteridad es Conversaciones con Lord Byron – las rentas de las que disponían no podía soportar todas las excentricidades y lujos con los que vivían, por lo que las deudas y los acreedores se acumularon pronto, viéndose obligados a vender sus obras de arte, porcelanas, volúmenes de su biblioteca e incluso sus muebles. La situación se volvió muy crítica y el Conde D’Orsay marchó a París para pedir ayuda a Luis Bonaparte del que siempre había sido fiel partidario. La ayuda llegó demasiado tarde.

Lady Blessington, la mujer que había sido la referencia del Londres más moderno e intelectual, murió arruinada en 1849; tres años, en 1852, después D’Orsay murió en París.

(Este post está dedicado a Laura, que de alguna manera me sugirió la idea para hablar de Margaret Farmer y de su influencia sobre las mujeres de la alta sociedad victoriana)

Amelia Bloomer

Aunque hoy en día muchos sólo recuerdan a Amelia Bloomer como la creadora de una moda revolucionaria en su época, los bloomers – conocidos en español como pantalones bombachos -, Bloomer fue también una incansable defensora de los derechos de la mujer en una sociedad para la que una mujer era sólo el pilar de la familia, y trataba de dejar en un segundo plano sus facetas culturales, creativas, políticas o trabajadoras.

Merece la pena conocer un poco más sobre esta sobresaliente mujer, que no sólo luchó por las mujeres desde un punto de vista social, sino que incluso intentó cambiar la rígida moda victoriana por prendas más cómodas y apropiadas para las diferentes actividades a las que la mujer se estaba incorporando.

La activista por los derechos de las mujeres, Amelia Jenks Bloomer nació en Homer, New York en 1818. Cuando tenía 22 años se casó con el abogado norteamericano Dexter Bloomer, quien la animó a defender sus ideas a través de su periódico The Seneca Falls Courier y a colaborar activamente en la defensa del sufragio femenino y los derechos de las mujeres a través de oranizaciones femeninas del área de Seneca Falls, llegando a participar en la famosa Seneca Falls Convention en 1848 (esta convención paso a la posteridad por ser la primera en la que se defendieron los derechos de la mujer en todos los ámbitos sociales y de la que salió el documento Declaration of Sentiments, donde se recogían los puntos fundamentales acordados en esa reunión)

En Enero de 1849, animada por Elizabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony – otras defensores de los derechos de la mujer, comenzó a publicar su propio periódico The Lily, una publicación completamente dedicada a la mujer y a sus intereses y desde donde intentaba enfocar los temas femeninos – educación, disciplina, moda y sufragio – desde un punto de vista reformista, reclamando un papel más destacable e igualitario de la mujer en la sociedad.

En 1850. a través de su periódico, presentó un nuevo estilo de vestuario para las mujeres «activas» inspirado en los trajes tradicionales turcos. La presentación de sus pantalones para mujeres  provocaron una oleada de indignación entre la sociedad e insultos de la prensa – de hecho existe la expresión «making a bloomer « que podría traducirse como meter la pata, cuyo origen fue la presentación de los citados pantalones y que toma el apellido de Amelia como parte de la expresión.

Amelia Bloomer

Estos pantalones eran como unas enaguas largas, flojas y ligeramente hinchadas que se estrechaban en el tobillo; sobre ellas iba una falda más corta que las habituales faldas victorianas. Aunque el diseño desde el punto de vista estético puede resultar discutible, lo cierto es que resultaban cómodos y fueron la antesala de los pantalones para uso femenino.

Fueron muchas las mujeres que se atrevieron a usarlos, a pesar de ser ridiculizadas y de las burlas que tuvieron que soportar; algunas los usaban por el convencimiento de que representaban un avance para la comodidad de las mujeres lejos del encorsetamiento que imponía la moda victoriana; otras lo hicieron por reivindicación, usando los «bloomers» como un símbolo de la igualdad de  derechos de la mujer.

Pero fueron las feministas las primeras en dejar de usarlos, ya que pensaron que los bloomers estaban desviando la atención de sus reivindicaciones  y tenían miedo no ser tomadas en serio por sus ideas.

Así, el bloomerismo – termino acuñado en la época para denominar esta moda – fue perdiendo adeptos, pero sorprendentemente volvió para convertirse en todo un fenómeno representante de lo moderno, en 1890, con la llegada de la «fiebre de la bicicleta», ya que era mucho más cómodo montar en bici con bloomers y no con faldas. Eso sí, su renacer trajo consigo alguna variación estética, como un tejido más adecuado, como el tweed, y la supresión de la falda superpuesta.

Después del revuelo causado por los revolucionarios pantalones, Amelia y su marido se mudaron a Ohio, donde él publicó Western Home Visitor y ella vendió su The Lily.  Un par de años después se mudaron a Iowa; pero en ambos lugares y a pesar de no tener ya su propia publicación Amelia Bloomer siguió participando activamente a favor de los derechos de la mujer y colaborando con grupos y asociaciones sufragistas. Murió el 31 de Diciembre de 1894 en Council Bluffs, Iowa.

Mary Cholmondeley

Mary Cholmondeley (pronúnciese «Chumley») es una de esas escritoras , que a pesar de lograr un gran éxito en vida y de escribir magníficas novelas, han sido olvidadas injustamente  a lo largo de los años.

Nacida en Hodnet, Shropshire, en 1859, se crió en la rectoría de la cual su padre era el responsable.  A pesar de su origen aristocrático y de que algunos de los miembros de su familia estaban relacionados con el mundo literario, el carácter tímido de Mary la convirtió en una joven retraída que creía carecer del atractivo necesario para atraer a los chicos y se refugiaba en sus historias de ficción, que contaba a sus hermanos pequeños, para escapar de su vida anodina.

De todos modos, parece que hubo un hombre en la vida de Mary, cuya relación la marcó para siempre. La imposibilidad de vivir esa relación y la posterior ruptura agudizaron más si cabe su carácter retraído y melancólico, dedicando su vida al cuidado de su madre enferma, y después de la muerte de su madre, al cuidado de su padre y de sus hermanos menores.

Cuando le llegó el éxito con su obra Red Pottage, ya había publicado varios libros. En 1886, publicó su primer libro Her Evil Genious. Un año después, publicó anónimamente The Danvers Jewels en el Temple Bar – esta era una publicación inglesa especializada principalmente en seriales de ficción y que contaba con la colaboración entre otros, del genial Wilkie Collins.

Su siguiente obra, Sir Charles Danvers, fue publicada en 1889 también de manera anónima en el Temple Bar, y no fue hasta 1893, con la publicación de Diana Tempest, que comenzó a publicar con su propio nombre. Uno de los valores literarios de Diana Tempest es que anticipa el movimiento literario conocido como New Woman fiction, que apareció alrededor de 1890.

Pero su gran éxito como escritora le llegó en 1899 con la publicación de la más autobiográfica de sus obras Red Pottage. La novela fue un éxito rotundo tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos y le abrió las puertas de las grandes círculos literarios y de amistades como la de Henry James.

Aunque el éxito de sus obras , la convirtieron en un personaje popular de las letras victorianas inglesas, Mary Cholmondeley nunca abandonó su vida apartada y solitaria,  que consagró a la escritura y al cuidado de su familia, ya que, como predijo, nunca se casó – Mary padecía un asma crónica que dificultaba su vida diaria y con el tiempo la enfermedad se hizo tan insoportable que tomaba morfina para aliviar los síntomas, lo que hacía que sólo pudiese escribir y hacer las correcciones de sus obras en sus momentos de lucidez.

Murió en 1925, dejando un legado literario que refleja a la mujer de su tiempo y su papel en una sociedad en la que intenta ser independiente.

La escritora, que desgraciadamente es una gran desconocida en España, volvió brevemente a la actualidad con la edición en 2008 de La Polilla y la Herrumbre, que publicó la Editorial Periférica. La obra, altamente recomendable, cuenta la historia de dos mujeres: la inteligente, independiente y cultivada Anne y la ingenua, bella y de clase social más humilde Janet, y, por supuesto del tercer personaje en discordia Stephen.

Los tres compondrán el triángulo sobre el que se asienta una historia, reflejo de una sociedad preocupada por los estereotipos sociales y el poder económico contrapuestos y enfrentados a las emociones y sentimientos individuales.

La obra ha sido comparada con las novelas y personajes de Jane Austen, aunque el nivel de crítica social, de sátira e ironía que destila el libro es mucho más ácido que las novelas de Austen, incluso en la frase de la que se saca el curioso título de la novela:

«Hemos sufrido lo que hemos sufrido. La persona por la que se sufrió no volverá a escuchar una palabra nuestra./ La polilla y la herrumbre han corroído. / Han entrado los ladrones y han robado.»

En 2009 se publicó una biografía de la autora titulada Let the Flowers Go, A life of Mary Cholmondeley, obra de Carolyn W de la L Oulton.

Desgraciadamente, la obra de Mary Cholmondeley no está disponible, en castellano, en nuestro país. Podéis acceder a alguna de sus novelas a través de los links del Projecto Gutenberg en lengua inglesa.


Emily Brontë

Emily Brontë – pronunciese «bronti» o «brontei»–  nació en Thornton, en el condado inglés de Yorkshire en 1818. Fue la quinta de 6 hermanos, hijos del Reverendo Patrick Brontë y de María Branwell.

Poco después de la muerte de su madre, sus hermanas María y Elizabeth fueron enviadas al internado de Clergy Daughters, donde enfermaron de tuberculosis y murieron poco después, dejando a la familia con sólo cuatro hermanos: las chicas Charlotte, Emily y Ann, y Branwell, el único varón.

Durante su infancia, los tres hermanos estuvieron muy unidos y se evadían de la soledad de la rectoría inventando historias y mundos imaginarios, llenos de personajes de fantasía con sus propias vidas e historias, que vivían en tres países imaginarios, Angria, Gondal y Gaaldine.

En su juventud, Emily trabajó como institutriz, pero pronto dejó su trabajo para ocuparse de la casa familiar, su administración y principalmente de su hermano Branwell. Durante años Branwell fue su principal opreocupación;  borracho, adicto al opio, fracasado como pintor y con episodios violentos, su hermano se convirtió en el centro de la vida de Emily, que dedicaba gran parte de su tiempo a su cuidado. Parece ser que durante las noches de vigilia que pasaba esperando su llegada o en vela junto a su cama,  escribió muchos de sus poemas y gran parte de su única novela Cumbres Borrascosas.

En 1846, Charlotte descubrió las poesías de Emily y le propuso a ella y a Anne, que también escribía poesía, editar un poemario conjunto. Dados los prejuicios que había contra las mujeres escritoras en la época, decidieron publicarlo bajo pseudónimos masculinos eligiendo Currer Bell, Ellis Bell y Acton Bell – cada uno de los nombre comenzaba por la inicial de su propio nombre. Emily, evidentemente,  era Ellis y sus poemas son de una calidad superior a los de sus hermanas, revelando a una poetisa de indudable sensibilidad y talento.

Aunque el libro no tuvo ninguna repercusión literaria ni popular, Charlotte no se rindió y decidió que cada una de las hermanas escribiera y publicara una novela.

En 1847,  Emily Brontë publicó Cumbres Borrascosas, Wuthering Heights en el original, bajo el psudónimo de Ellis Bell. La obra, de una calidad literaria innegable y que se ha convertido en una de las mejores novelas de la literatura en habla inglesa de todos los tiempos, tuvo muchos problemas para ser comprendida en su tiempo: una estructura argumental diferente , personajes extremos, violentos y pasionales, un enclave geográfico árido y abrupto, hacían de Cumbres Borrascosas un relato demasiado diferente e impactante para los exquisitos gustos victorianos.

Emily no pudo disfrutar el éxito de su novela. Al año siguiente a su publicación falleció de tuberculosis. Su hermana Charlotte – la más decidida y emprendedora de las tres hermanas – se hizo cargo de su legado literario, publicando una segunda edición con el verdadero nombre de su hermana Emily Brontë.

(Si no has leído la novela , no leas los párrafos siguientes, ya que diseccionan los acontecimientos más importantes de la obra)

La novela cuenta la historia de un hombre llamado Lockwood que llega a la finca Cumbres Borrascosas para conocer al señor Heathcliff, su casero, que le ha alquilado una villa cercana, la Granja de los Tordos. El recibimiento no puede ser más frío. En la casa viven también la nuera de Heathcliff, Catherine, y el joven Hareton. Los tres personajes le parecen a Lockwood incomprensiblemente hoscos y amargados.

La señora Dean, que sirve a Lockwood en la Granja de los Tordos y cuidó a los protagonistas cuando eran niños, le cuenta la historia de las dos familias que viven en la zona, los Linton y los Earnshaw. El señor Earnshaw, dueño de Cumbres Borrascosas, trajo un día a su casa a Heathcliff, un niño abandonado, para criarlo como suyo. Los hijos de Earnshaw recibieron con extrañeza a Heathcliff. Con el tiempo, la hija, Catherine, hizo buenas migas con él, pero el hijo mayor, Hindley, lo detestaba y no perdía ocasión de humillarlo.

Años después, los padres de Catherine y Hindley mueren. Hindley se casa con una mujer llamada Frances, la cual prohíbe a Heathcliff todo contacto con Catherine. Sin embargo, los dos mantienen a escondidas su amistad, que pronto se convierte en amor apasionado. Un día deciden ir a espiar a los vecinos que viven en la Granja de los Tordos, los Linton. Los Linton los sorprenden. Mientras intenta huir, un perro muerde a Catherine. Los Linton la recogen, la cuidan y la alojan en su casa durante una temporada. En cambio, expulsan a Heathcliff, al que consideran poco menos que un criado. Cuando Catherine vuelve a las Cumbres, ha cambiado: ya no es una niña salvaje, sino toda una señorita.

Catherine se casa con el hijo de los Linton, Edgar, aunque confiesa al ama de llaves, Nelly Dean, que en realidad está enamorada de Heathcliff. Éste, que escucha escondido parte de la conversación, se siente ofendido, pues Catherine dice que descarta casarse con él porque la unión la rebajaría. Herido en su orgullo, desaparece, pero vuelve tiempo después, enriquecido por oscuros negocios. Para enfadar a Edgar y poner celosa a Catherine, corteja a Isabella (la hermana menor de Edgar), y acaba casándose con ella, que le da un hijo, Linton.

Catherine enferma por los encontronazos entre su marido y Heathcliff, y acaba muriendo la noche en que da a luz a la hija que tiene con Linton, su marido. Linton le pone el nombre de su esposa. Hindley, convertido en un borracho y jugador empedernido, se ve obligado a vender Cumbres Borrascosas a Heathcliff. Finalmente muere, y Heathcliff se queda con la casa y con el hijo de Hindley, Hareton, al que mantiene analfabeto y salvaje, vengándose así de su padre. Isabella huye de Cumbres Borrascosas y se consagra al cuidado de su hijo, Linton. Finalmente, muere, y Linton vuelve con Heathcliff, que lo desprecia, pues es un niño enfermizo que no se parece en nada a él.

Pasan dieciséis años. Cathy Linton, que no conoce la historia de las Cumbres, acude a visitar a su primo Linton. Heathcliff orquesta un romance entre los dos primos y logra que se casen, de modo que cuando Edgar y el propio Linton mueren poco después, Heathcliff hereda la Granja de los Tordos, apoderándose así del patrimonio de las dos familias que tanto lo despreciaron.

El señor Lockwood vuelve a Cumbres Borrascosas y descubre que Heathcliff ha muerto, convencido de que el fantasma de su amada Catherine ha venido a buscarlo. A pesar de lo mucho que lo maltrató, Hareton llora por Heathcliff, que ha sido lo más parecido a un padre que ha conocido. Cathy, que al principio despreciaba a Hareton, pasó a compadecerse de la ignorancia del muchacho y le enseñó en secreto a leer. Su relación da un giro feliz: al final, deciden casarse, dando así un final feliz a la historia de odios y desencuentros de sus familias.

Se han hecho muchas adaptaciones de la obra de Emily Brontë, siendo la mas aclamada la que en 1939 dirigió el americano William Wyler con un espléndido Lawrence Olivier en el papel de Heatchcliff y Merle Oberon como Catherine.

En 1970 Se rodó otra versión de menor repercusión donde un joven Timothy Dalton daba vida al pasional Heatchcliff.

En los años 90, se revisó de nuevo este clásico con Ralph Fiennes y Juliette Binoche como protagonistas; una de las últimas adaptaciones se hizo en el año 2009, la cadena británica ITV y fue protagonizada por Charlotte Riley y Tom Hardy. Ha habido otras adaptaciones, entre ellas una realizada por Luis Buñuel en México, aunque ninguna ha logrado hacer olvidar a la primera adaptación de la obra, principalmente por la gran actuación de Sir Lawrence Olivier, que quedará en nuestro recuerdo como una muy fiel interpretación del Heatchcliff imaginado por Emily.

Ilustraciones por orden de aparición en el blog:

1. Retrato de Emily Brontë realizado por su hermano Branwell

2. Estatua de las tres Hermanas Brontë situada en el jardín del Bronte Parsonage, en West Yorkshire

3. Adaptación de 2009 por la cadena de televisíon británica ITV con Tom Hardy y Catherine Riley como protagonistas

4. Ilustración de Ruben Toledo para la portada de la edición de la Editorial Penguin

5. Merle Oberon y Sir Lawrence Olivier en la adaptación cinematrográfica de 1939

6. Ralph Fiennes y Juliette Binoche en la película realizada sobre la novela de Emily en 1992

7. Fotografía de Yorkshire

7. Ilustración de Heathcliff

8 y 9. Carteles de las películas de 1992 y 1939

10.  Fanart sobre los personajes de la novela

Todas las ilustraciones son propiedad de sus autores

Fuente del argumento de la obra: wikipedia

Y como broche final a esta entrada, un recuerdo para Kate Bush y la maravillosa Wuthering Heights, todo un clásico de la música.

Kate Bush. Wuthering Heights



Elizabeth Gaskell: vida

La escritora victoriana Elizabeth Gaskell nació en Londres en 1810. Después de la temprana muerte de su madre, se fue a vivir con su tía a Knutsford, Cheshire; fue este pequeño pueblo y sus habitantes los que más tarde retrataría en la exquisita novela Cranford.

Fue allí donde conoció al que sería su esposo, William Gaskell, un pastor de la iglesia con el se fue a vivir a la industrializada ciudad de Manchester. De hecho sería esta ciudad, ejemplo de una nueva forma de esclavitud obrera y deshumanización industrial, la que inspiraría una de sus más aclamadas novelas, Norte y Sur.

‘Knutsford, before the Railway was made, in 1860’

Durante sus primeros años de matrimonio, Elizabeth se dedicó a lo que se consideraban las labores  propias de la mujer de un hombre de la iglesia; estas tareas y el cuidado de su familia ocupaban todo su tiempo.

Su marido además de ministro de la iglesia era un hombre con grandes inquietudes culturales, por lo que el hogar de los Gaskell era frecuentado por intelectuales, en todos los campos, de la cultura: entre ellos escritores y reformadores sociales.

Pollard and Kennedy’s Mills, Ancoats-Lane, Manchester, C.1830

Pero un inesperado y trágico suceso hizo que la vida de Elizabeth Gaskell cambiara radicalmente: su hijo murió y Gaskell se refugió en la literatura para tratar de superar la gran pena que la invadió.

Su primera obra, publicada anónimamente en 1848, Mary Burton, fue un gran éxito. Su estilo realista y el retrato intimista que hacía de los protagonistas de su obra, así como las descripciones de escenarios y ambientes, hicieron que Thomas Carlyle y el mismísimo Charles Dickens se fijaran en la novel escritora.

Dickens la invitó a colaborar en su revista Household Words, donde sus novelas Crandford y Norte y Sur fueron apareciendo por capítulos, gozando de un increíble éxito entre los lectores de la publicación.

El gran éxito de sus novelas le trajeron el reconocimiento y  grandes amistades entre los escritores más importantes de su época, ya que además de Dickens cultivó la amistad de John Ruskin, el estadounidense Charles Eliot Norton y sobre todo con la escritora Charlotte Brönte. A Charlotte la admiraba tan profundamente que incluso escribió una exitosa y completísima biografía de la autora de Jane Eyre, que además de su calidad literaria y narrativa, sigue siendo una de las mejores fuentes sobre la vida y obra de la escritora.

Entre su obra, además de la Vida de Charlotte Brönte, destacan las novelas:

  • Mary Barton (1848)
  • Cranford (1851-3)
  • Ruth (1853)
  • North and South (1854-5)
  • Sylvia’s Lovers (1863)
  • Cousin Phillis (1864)
  • Wives and Daughters: An Everyday Story (1865)

La última ilustración de este post es obra de Alexy Pendle y pertenece a su autora ( http://alexypendle.com) ; aparece en este post solamente para ilustrarlo y sin ánimo de lucro.

Sir Frank Dicksee

(1853 – 1928) fue un pintor e ilustrador británico, que alcanzó un gran éxito entre la sociedad victoriana gracias a sus retratos de bellas mujeres que representaban el ideal femenino de su época. Aunque realmente pasó a la posteridad por sus pinturas que representaban escenas históricas y legendarias. Aunque nunca fue miembro de grupo de Pre-Rafaelistas, el estilo de gran parte de su obra podría ser considerado de estilo Pre-Rafaelista.

Fue su padre quien animó al joven Frank a dedicarse al mundo del arte y en 1870 se matriculó en la Royal Academy School, donde fue uno de los estudiantes más destacados haciéndose merecedor de varias distinciones, entre ellas la Golden Medal de la Academia, en 1975, año en que expuso sus primeras obras.

El éxito le acompañó a o largo de su vida y su carrera como pintor. Sus  pinturas donde  se representaban escenas protagonizadas por  héroes y heroínas legendarias gozaron del favor del pública y de la crítica contemporánea.

Además Frank Dicksee es, y fue, considerado un destacado pintor de retratos de hombres y un  gran retratista de mujeres. Fueron especialmente alabados sus retratos de mujeres victorianas, y las damas se consideraban especialmente afortunadas si Dicksee aceptaba retratarlas.

Sus retratos, y su obra, en general, transmite, además de un increíble dominio de la técnica, un encanto y elegancia de la escena, un sutil estudio psicológico y una depurada técnica en la pintura de los tejidos,  las telas y tapices.

En 1924 fue elegido presidente e la Royal Academy, y a pesar de que su nombramiento fue muy bien acogido por su prestigiosa carrera y su carácter afable, algunos de los pintores de la época consideraron que su elección representaba a una pintura anticuada y un poco desfasada para los gustos que triunfaban en ese momento. De todos modos el cuadro que pintó el año anterior a su muerte, Elsa, Daughter of William Hall Esq., refleja lo mejor de la técnica y el talento de Dicksee como pintor.

En 1925, fue condecorado con el título de Caballero del Imperio Británico, además de otros importantes reconocimientos de los Museos y Universidades británicas más prestigiosas.

Sir James Matthew Barrie: Peter Pan

El 9 de Mayo se celebró el 150 Aniversario del nacimiento del escritor escocés JM Barrie, creador del célebre personaje Peter Pan que ha fascinado a generaciones de niños y adultos desde la primera representación de la obra en 1904 en un teatro londinense, bajo el nombre de Wendy.

Sir James Matthew Barrie, criado en una familia victoriana de clase alta, tuvo una infancia difícil debido al carácter inflexible y autoritario de su padre, y a la desatención de su madre, que nunca pudo superar la muerte de su hijo mayor en un accidente. A consecuencia del abandono familiar, Barrie desarrolló enanismo psicogénico, que le impidió desarrollarse físicamente y le marcaría el resto de su vida.

A Barrie le acompañó el éxito desde sus primeras novelas sobre Thrums, nombre ficticio para su lugar de origen Kirriemuir, donde ambientó sus primeros relatos. Entre sus obras teatrales destaca Peter Pan, personaje que ya había aparecido por primera vez en su obra, escrita en 1902, The LittleWhite Bird .

Peter Pan fue representada por primera vez , en un teatro londinense, en 1904, y cuyo éxito hizo que Barrie, en 1911, la transformara en una novela, con el título de Peter Pan y Wendy.

Bajo la apariencia de una fantasía infantil, la obra retrata la tiranía y rigidez de la moral de la sociedad y la familia victoriana en contraposición con Nunca Jamás, lugar del que Peter Pan se niega a volver, y, en donde las reglas morales son bastante más ambigüas que en el mundo «real».

El personaje está inspirado en Peter, uno de los niños de la familia Llewelyn Davies, con la que Barrie tenía una especial relación de amistad. De hecho no parece muy claro que fuera sólo Peter el inspirador del personaje, sino que Barrie basó, no sólo el personaje de Peter, sino los de los Niños Perdidos en todos los hermanos Lewelyn Davies. Para el personaje de Wendy parece ser que se inspiró en Margaret Henley, hija de su amigo el poeta William Ernest Heanley.

Las alegorías al mundo real que aparecen de Peter Pan han convertido la obra en objeto de estudio no sólo en el campo de la literatura sino en el campo de la psiquiatría y lo psicología: la negativa de Peter a hacerse mayor y su decisión de quedarse para siempre en Nunca Jamás, la elección de Wendy como madre de los Niños Perdidos – algo a lo que también aspira Garfio, enemigo de Peter- y su acción de regresar a casa con sus hermanos para aceptar sus responsabilidades, así como la confrontación moral entre los dos mundos han convertido la historia de Barrie en un relato que no deja indiferente a nadie.

Además de esto, la historia del niño libre en su isla de fantasía, como jefe de su pandilla de niños perdidos, las hadas, los piratas y los indios convirtieron la obra de Barrie en un clásico de la literatura y el imaginario infantil, disparando su popularidad con la adaptación  cinematográfica, en forma de dibujos animados, que Walt Disney hizo en 1953.

Barrie donó los derechos de su obra en 1929 al Great Ormond Street Hospital, aunque la gestión de estos derechos han generado polémica a lo largo de las décadas.

La ciudad de Londres homenajeó a Barrie con una estatua de Peter Pan tocando la flauta, en los jardines de Kensington, obra del escultor George Frampton, que decepcionó profundamente a Barrie. El escritor quería que Michael ,uno de los hermanos Llewelyn Davies,  fuera el modelo elegido para esculpir la estatua. En la fotografía que Barrie proporcionó al escultor Michael aparecía vestido con el característico traje de Peter Pan. El artista decidió prescindir de la fotografía de Michael y elegir a otro niño como modelo, lo que causó el malestar de Barrie. Cuando éste pudo ver la obra de Frampton opinó que el autor no había sabido mostrar el verdadero espíritu de Peter ni el demonio que Peter Pan llevaba dentro.

Charles A Buchel: Peter Pan from Barrier’s Theatre Poster 1904

Feliz Día de Pascua!

Feliz Día de Pascua Victoriano!

Durante siglos en la celebración de la Pascua se han mezclado las tradiciones paganas y cristianas. Desde la antigüedad, en esta época del año se celebraba la fiesta del renacer y de la fertilidad que implicaba la llegada de la primavera, bendecida por la diosa Oestre.

Al mismo tiempo, los Cristianos recordaban la pasión y resurrección de Cristo, en una celebración cargada de simbología religiosa.

Ya fuera desde un punto de vista más pagano, como desde un punto de vista religioso la Pascua está llena de tradiciones que se han ido entremezclando y muchos países han importado los símbolos y celebraciones de otros países.

La tradición de regalar huevos, viene desde muy antiguo, ya que eran considerados como un símbolo de la fertilidad.  En la época medieval se extendió la costumbre de pintar y decorar los huevos antes de ser regalados. Esta costumbre de decorar los huevos fue el origen, en el siglo XVIII,  de una de las obras maestras de la joyería, diseñadas por el joven joyero francés Peter Carl Faberge y su taller de orfebrería: los huevos Fabergé.  Para la celebración de la Pascua Rusa y por encargo de los zares, los artesanos de Fabergé crearon 69 huevos, de los que hoy se conservan 61, y que son considerados piezas de alta joyería.

Fue también en el siglo XVIII, cuando los pasteleros franceses crearon los huevos de chocolate, que se hicieron rápidamente populares por toda Europa y se convirtieron en uno de los regalos más deseados por los niños victorianos.

El famoso Conejo de Pascua o Easter Rabbit, tan popular en la época victoriana, tiene su origen en la tradición germánica: el conejo como símbolo de la fertilidad. En esta época el Easter Rabbit repartía huevos de chocolate entre los niños que había sido buenos durante el año, o bien los escondía por la casa y el jardín y los niños tenían que encontrarlos.  Este es el origen del popular juego de Pascua Easter Egg Hunt.

Aunque en la actualidad se pueden encontrar los bollos de Pascua a  la venta durante todo el año, los dulces hot cross buns ( cuya cruz de adorno tenía un claro significado religioso) es una receta de pastelería típica de esta época del año y realmente popular entre la sociedad victoriana. Los vendedores de los hot cross buns, ofrecían este rico bollo por las calles con una pegadiza cantinela para atraer a los clientes: ‘Hot cross buns, hot cross buns, one a penny two a penny hot cross buns».

La Pascua tenía, además, su propia flor característica: el lirio blanco, que representaba la pureza. Todas las casas se adornaban con un ramo de lirios blancos y en los servicios religiosos de Semana Santa no faltaban estas flores que embellecían las iglesias y capillas.

Fueron también los victorianos, a los que les gustaba recordar todas las fechas especiales con cards, los que pusieron de moda el envío de tarjetas para felicitar y conmemorar la Pascua.

Curiosidades de la Época Victoriana II


Sabías qué?

En 1859,  las teorías del naturalista inglés Charles Darwin provocaron estupor entre la religiosos y conservadores victorianos. Para una sociedad que tomaba la Biblia de un modo bastante literal, sobre todo en lo que se refiere a los pasajes de la creación,   la sugerencia de que las especies no fueron creadas tal y como las conocemos, sino que podrían ser el resultado de una evolución, que duró millones de años, resultó demasiado audaz.

La idea de que el hombre podría ser un descendiente evolucionado del simio fue tan controvertida que tanto la Iglesia, como la comunidad científica como gran parte de la sociedad consideró las teorías de Darwin como invenciones sin fundamento.

Sabías qué?

Emma Wedgwood Darwin,  la esposa de Charles Darwin,  escribió un cuaderno de recetas de cocina donde describía no sólo los productos más característicos usados en la cocina victoriana, sino la manera de cocinarlos.  Pero además Mrs Darwin anotó curiosidades y anécdotas personales de la vida familiar de los Darwin, convirtiendo sus cuadernos de recetas en todo un documento histórico de la vida familiar y más desconocida del genial naturalista inglés.

El libro es además un reflejo de la vida cotidiana y los gustos culinarios de la clase alta victoriana.

Los autores, Dusha Bateson y Weslie Janeway, recogieron 55 recetas de Emma Darwin y las recrearon y probaron, adaptándolas a los gustos actuales y editándolas en 2008 en un nuevo recetario titulado Mrs. Charles Darwin‘s Recipe Book: Revived and Illustrated, donde conviven la historia, la época victoriana, la cocina y la botánica contadas con sencillez y, al mismo tiempo, precisión por la esposa de gran naturalista inglés.

Sabías qué?

No todos los victorianos aceptaron de buen grado la nueva y competitiva sociedad industrial. Frente a la competitividad, muchos propusieron otro tipo de empresa y de negocio para permitir que toda la sociedad, especialmente los trabajadores tuvieran acceso a los bienes de consumo.

Owen puede ser considerado como el padre del movimiento co-operativista. El creía que los trabajadores deberían tener acceso a la educación y a la formación, para procurarse por sí mismos los medios de subsistencia, mediante empresas y negocios gestionados por ellos mismos. Al mismo tiempo, los productos ofrecidos en estas tiendas podrían proporcionar alimentación y otros productos a otros trabajadores a un precio asequible.

Hoy en día en Gran Bretaña sigue existiendo el movimiento Co-op, que sería el heredero del sistema co-operative, y que sigue existiendo en los países de habla hispana como Cooperativas.

Sabías qué?

Tres de los valores fundamentales de la época Victoriana eran el orgullo, el idealismo y el patriotismo. La mayor parte de los victorianos  tenían gran confianza en el imperio y creían que duraría para siempre.

La literatura y las canciones populares enfatizaban los logros conseguidos por Gran Bretaña durante este periodo y estos valores representaban gran parte del éxito de la superioridad británica ante el mundo.

Los deportes de equipo, que promovían el fair play, o juego limpio, la competitividad y el espíritu de equipo se hicieron muy populares durante este periodo.