Una tea party victoriana II

“Surely a pretty woman never looks prettier than when making tea.”

Mary Elisabeth Braddon, Lady Audley’s Secret

lcv2Serviermädchen – Emil Brack

La preparación

Como vimos en la entrada anterior, en una tea party todo está preparado hasta el último detalle.

El té se puede preparar en muchos tipos de tetera pero las mejores son de metal, para que retengan el calor durante el máximo de tiempo posible- habitualmente la tetera se colocaba en un soporte bajo el cual se ponía un pequeño hornillo por si era necesario calentar de nuevo el té o preparar más durante la reunión. La tetera debía tener un aspecto impecable: siempre limpia y brillante.

Para preparar el té se ponía en la tetera una cucharada de té y una taza de agua hirviendo por cada una de las invitadas y se dejaba infusionar por un periodo de alrededor de siete minutos.
Era sumamente importante cubrir la tetera para que el vapor no saliese. Para ello se empleaban los tea cozies, o cubreteteras.

En la época victoriana un cosy (o cozy) era una pequeña obra de arte bordada a mano con hilos y cuentas de cristal o de vivos colores, habitualmente representando flores o escenas de la naturaleza. Las telas podían ir desde el lino hasta la seda – aunque en los hogares más humildes se hicieran los cosies calcetados con lana.

Os dejo el enlace a una tienda que vende tea cozies victorianos para que podáis ver en diferentes modelos el maravilloso trabajo de costura, bordado y diseño de estos pequeños complementos de cocina.
http://www.rubylane.com/item/135488-1206tczy4/Superb-Antique-Victorian-Beadwork-Needlepoint-Tea

Sirviendo el té
Será la anfitriona la que personalmente sirva el té, preguntando a sus invitadas cuantas rodajas de limón y cucharadas de azúcar desean. La cortesía obliga a pedir una o dos cucharadas de azúcar solamente, aunque se prefieran más.
Nunca se debe solicitar leche si el té ya tiene limón.

Podía suceder que la anfitriona no tuviera leche para acompañar el té. En ese caso un batido de clara de huevo, mezclado con un poco de mantequilla podría ser un buen sustitutivo.

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Como sujetar la taza
Como no podía ser de otro modo, el modo en el que cada invitada sujetara la taza podía indicar al resto de las asistentes cuál era su educación y su clase social.

El modo correcto de sujetar una taza de té sería deslizando el índice por el asa de la taza hasta la primera falange, llevando el pulgar hasta la parte superior de la taza, mientras se sujeta el fondo con el dedo corazón – ver cuadro.

La taza no se elevará a la altura de la nariz para beber sino que se levantará hacia la boca perpendicularmente y se acercará a los labios de modo delicado.
Mientras se está bebiendo, la mirada de la invitada se dirigirá a su propia taza.
Nunca se beberá ni se probará el té con la cuchara.

Si una invitada estaba situada alejada de la mesa, se retirará el plato de la mesa sujetándolo con la otra mano.
Después de revolver azúcar del té, la cuchara debe colocarse en el plato. Nunca se debe beber con la cuchara dentro de la taza.

Mientras se conversa, las tazas deben quedar sobre la mesa. Si se desea más té, se colocará la cuchara en el platillo, pero si la cantidad es suficiente y no se desea ser servida de nuevo, la cucharilla debe mantenerse dentro de la taza hasta el momento de beber.
Evidentemente se evitará sorber el té o revolver el azúcar de manera ruidosa.

lcv3The Tea Room – Mabel Frances Layng

La duración ideal de una tea party.

Una invitación para tomar el té, si no era un encuentro entre amigas íntimas o familia, era un acto claramente social, por lo que la buena educación dictaba que no durara más de aproximadamente 45 minutos, tiempo suficiente para una breve y agradable conversación.

Como dictaba la cortesía victoriana, las invitadas enviarían una breve nota a la anfitriona a lo largo de la semana siguiente, agradeciéndole la invitación y destacando algún aspecto de la reunión.

George Goodwin Kilburne Afternoon TeaAfternoon Tea – George Goodwin Kilburne

Una tea party victoriana Parte I

“Hay pocos momentos en la vida más agradables que la hora dedicada a la ceremonia conocida como el té de la tarde”

Henry James

La invitación Aunque, los hombres también podían ser invitados, la hora del té era un momento de mujeres. Estos momentos de merienda, aunque con sus protocolos correspondientes, eran relajados y ligeros, muy diferentes a la rígida etiqueta que había que mantener en una cena u otros actos sociales. El protocolo indicaba que la anfitriona enviase una invitación informal a otras damas, que aceptaban de buen grado la propuesta –  rechazarla sería muy desconsiderado por parte de la invitada y era signo de mala educación. Ninguna dama, que se tuviera por ello, rechazaría jamás una invitación para asistir a una reunión de té, a no ser que existiese un motivo lo suficientemente justificado para ello. La etiqueta requería que la invitación fuera enviada en una tarjeta de visita con días de antelación, especificando la hora de la reunión – de 4 a 6 de la tarde – y en la que constara que la invitación era para “drink tea“, ya que la expresión “take tea” era considerada vulgar y propia de personas no refinadas.   tumblr_mpvrxun1kc1r5zf4uo1_1280

El vestuario

El vestuario de la anfitriona variaba dependiendo de su posición social. Los vestidos de seda, lisos y sin estampados eran los más adecuados. Un poco de encaje como adorno no estaba mal visto, igual que algunas joyas discretas.

Las invitadas podían llevar un vestido de cola más o menos larga y con lujosos encajes. Esos vestidos eran conocidos como teagies, por su uso habitual en estas reuniones.

Aunque los guantes eran una parte esencial del atuendo, las reuniones de té era especialmente disfrutadas por las damas, ya que el protocolo no obligaba al uso del corsé, por lo que las mujeres podían no sólo estar mucho más cómodas, sino disfrutar realmente de los pasteles y bizcochos servidos con el té sin sentir la opresión del corsé en su estómago.

mbac3pnvir El servicio

El tea de la tarde era también conocido como low tea si se servía alrededor de las 4 de la tarde. Se servía con acompañamientos ligeros como finas rebanadas de pan, mantequilla y pastel.

Si se servía de las 5 en adelante s denominaba high tea y se acompañaba de comidas más abundantes como carnes, , pan caliente, frutas en conserva, pasteles y otros dulces. El high tea era más popular en el campo que en la ciudad y hacía la función de una merienda-cena informal.

Además de té, no era inusual que se sirviera café. Las bebidas se servían juegos de porcelana, profusamente decorados.

Si la reunión era numerosa, las bebidas y los acompañamientos se preparaban en una mesa grande, al estilo de un buffet, para que las invitadas se sirvieran ellas mismas. El té se tomaba de pie y se formaban pequeños grupos de conversación.

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Si las invitadas eras pocas, este momento se convertía en un rato de conversación ligera y confidencias, donde las damas se sentaban alrededor de una mesa donde se servía el té.

Como curiosidad diremos que no estaba mal visto que cada dama llevara su propia taza de té y sus cucharillas. La vajilla y los cubiertos eran transportados cuidadosamente envueltos en cajas especialmente diseñadas para este menester. 2010_3_9_1_32_52_4246 La mesa En la tea table se colocaban pequeños platos alrededor de los cuales se colocaba un cuchillo, servilleta y un plato con mantequilla. En una mesa auxiliar se servían las tazas de te con sus platillos, el azucarero, el slopbowl (para dejar los posos del té), la leche – o crema- y una tetera de agua caliente, para ir vertiendo sobre el té y que no se enfriara. También había platillos con limones cortados en rodajas muy finas, por si alguna dama prefería el té acompañado de limón. Nunca se cortaría el limón en pedazos, aunque fueran pequeños, ya que ofrecer el limón de este modo se consideraba vulgar.

Robert Payton Reid - A Little Tea and Gossip 1859

Los refrigerios

Uno de los alicientes de las reuniones de té eran los exquisitos acompañamientos ofrecidos por la anfitriona.

Una buena anfitriona destacaba por la calidad de los refrigerios que ofrecía y la clase social y económica de la misma iba en consonancia con la aptitud y destreza culinaria de su cocinera – de todos los miembros del servicio victoriano, la cocinera era la que más libertad tenía; la cocina era su feudo y ni los señores de la casa se atrevían a molestarla demasiado para que no se fuera a otra casa. Una buena cocinera era un pequeño tesoro que había que cuidar.

Además de pan, mantequilla, mermeladas, compotas y conservas, en la mesa no solían faltar bizcochos, sandwiches, fruta fresca, chocolate y consomés. También se ofrecían helados, durante la estación veraniega.

Además, las invitadas podían optar por acompañar estas delicias con ponche o limonada fresca. Muchas veces la anfitriona ofrecía pequeñas bandejas de frutos secos o exquisitos trifles. Curiosamente, y a pesar de poder degustar todas estas delicias, en muchas reuniones, si no había cierta confianza entre las damas – recordemos que una tea party no siempre era una reunión de amigas, sino un evento de carácter social –  se utilizaba el rígido protocolo tomar el té con los guantes puestos. Era tan incómodo comer y servirse con ellos que muchas damas se limitaban a beber sin comer nada en absoluto. Incluso los médicos aconsejaban comer algo durante las reuniones, no sólo para evitar problemas digestivos sino para evitar desvanecimientos durante las mismas.

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Os dejo una deliciosa receta de trifle. He escogido esta no sólo porque, además de las preciosas fotografías, la autora no se limita a dar la receta sino que nos cuenta un poco de la historia de este delicioso postre. Sabores y Momentos . ¡Disfrutadla!   En el próximo post de La Casa Victoriana aparecerá la Parte II.

La etiqueta victoriana en la calle

Las reglas de etiqueta dirigían el estilo de vida de la sociedad victoriana. Por esta razón tenían protocolos para casi todos los ámbitos de la vida; y los paseos por las ciudades y los parques no iban a ser una excepción.

Saber cómo y cuándo poner en práctica estas reglas era fundamental para ser considerada una dama respetable o un caballero cortés y respetuoso.

Para conocerlas vamos a remitirnos a un pequeño libro del que ya hemos hablado en más de una ocasión The Essential Handbook of Victorian Etiquette, que nos mostrará algunas costumbres de la época curiosas y sorprendentes.

Un simple paseo por la ciudad suponía la oportunidad de aplicar todos los protocolos diseñados para la relación social.

Tanto damas como caballeros, cuando caminaban por una acera, debían hacerlo siempre por la parte derecha de la misma. Si la acera era demasiado estrecha o peligrosa los caballeros tenían que estar atentos para que las damas, a las que acompañaban, no sufrieran daño alguno.

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Si el pavimento era inseguro o si estaba anocheciendo, y la visibilidad no era buena, el caballero ofrecería su brazo a la dama para que ésta pudiera sujetarse y caminar con mayor seguridad.

No se consideraba costumbre, ni tan siquiera adecuado, que una mujer caminara del brazo de un hombre, a no ser que la dama fuera lo que los ingleses denominan “of certain age”, para denominar a una mujer mayor, o bien la pareja fueran matrimonio.

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Curiosamente, si la situación lo requería, un caballero podía llevar dos damas de su brazo, pero nunca una mujer llevar dos caballeros del suyo. En el primer caso la actitud se consideraba galante, en el segundo la reputación de una mujer quedaba en entredicho.

Si una mujer descendía de un carruaje, un hombre debería ayudarla a descender, sin necesidad de que hubiese una presentación previa. Eso sí, cuando el caballero cumpliese su misión, el protocolo exigía que hiciese un pequeño saludo con su sombrero y siguiese su camino, sin intentar entablar ningún tipo de conversación con la dama, ni importunarla de cualquier otro modo.

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Que un hombre fumara mientras paseaba por la calle en compañía de una dama estaba considerado una falta de educación. Es más, si el caballero caminaba solo y fumara, si se encontraba a una dama dejaría de fumar de inmediato, aún con el permiso de ella.

Un caballero nunca debía saludar desde una ventana a una dama que paseara por la calle, aunque si el que fuera por calle fuera él y quien saludara fuera la dama, el caballero podía saludar discretamente.

De todos modos, el protocolo recomendaba ni saludar ni responder al saludo, fuera cual fuera el caso, debido a las miradas indiscretas y a los rumores y cotilleos que esa acción podía provocar en una sociedad victoriana tan dada a provocar un escándalo por cualquier nimiedad.

Una dama tendría que evitar andar presurosamente por la calle, ya que este modo de caminar le resta gracia a sus movimientos. Muchos menos debería correr, ya que no sólo puede ser peligroso sino que muestra falta de dignidad.

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Cuando cruzaba la calle, la dama debería subir ligeramente la falta con su mano derecha, para no tropezar. Levantar el vestido con ambas manos era considerado vulgar y sólo podía excusarse si tuviera que salvar un desnivel, el pavimento estuviese mojado o si hubiera barro.

Caminar por la calle con un vestido que arrastre por la acera es un síntoma de muy mal gusto por parte de la dama que lo usa. Los vestidos para caminar por la ciudad deben ser vestidos cómodos y sencillos.

 Una verdadera dama caminará tranquila, sin fijarse en los demás, ni prestar una atención exagerada a lo que pasa a su alrededor. Tampoco buscará atraer la mirada de otros transeúntes, sobre todo la del sexo opuesto, aunque si deberá responder a las cortesías con un saludo cortés y a los saludos de amigos y familiares con gentil amabilidad.

Mover los brazos mientras se camina, comer por la calle, jugar con la sombrilla balanceándola, abrirse paso a empujones, hablar en voz muy alta, susurrar delante de otras personas o reír a carcajadas eran comportamientos que dejaban en evidencia la educación de cualquier dama.

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 Fotografías Pinterest y rbkclocalstudies.wordpress.com

Feliz Año Nuevo!!!

El pasado año por estas fechas La Casa Victoriana era sólo un proyecto cargado de ilusión y de futuro incierto. Un blog que nació con el ánimo de divulgar y compartir pequeños retazos de una época, que por razones políticas, literarias, científicas y sociales  siempre me pareció sumamente atrayente.

Mes tras mes, el incremento de vuestras visitas, los mensajes de ánimo y la cálida acogida que ha tenido me animan a continuar un año más, intentando hacer de La Casa Victoriana un lugar de referencia dentro de los blogs dedicados a esta época. Cada post ha tratado de ser riguroso, ameno y visualmente atractivo, e intentaré que el próximo año sean mejores.

Permitidme que dedique, especialmente, este post a queridos amigos que han inspirado con sus comentarios muchos de los post que he publicado: a Laura por sus siempre cariñosos comentarios, a Fina cuyos ánimos y aportaciones no sólo son siempre muy bien recibidos sino que me transmiten un contagioso entusiasmo para seguir adelante, a Esther y Ángeles de  La noche con Esther en Radio Voz, por dejarme compartir este rincón victoriano con sus oyentes, a Ameba, amigo y creador de relatos en Ameba Parlante, y a Bishop, de  La Balsa de la Nostromo compañero bloguero de aventuras ilustradas por el mundo digital.

Y por supuesto, a todos los que estáis suscritos al blog o simplemente me visitáis de vez en cuando para sumergiros en la maravillosa Época Victoriana.

Feliz Año a todos y a todas!!!

 

 

Juguetes Victorianos I

En La Casa Victoriana volvemos con la primera entrega de un post muy navideño. En esta época donde la publicidad nos bombardea con lo último en juguetes, ¿ qué os parece volver al pasado y recordar aquellos juegos y juguetes que hacían felices a los niños del XIX y de principios del XX?

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Kate Greenaway

Los juguetes de los niños victorianos eran tremendamente sencillos, tanto en su diseño como en sus materiales pero, al mismo tiempo, increíblemente jugables tanto como para que un niño pudiera divertirse solo, como para poder compartir un mundo de imaginación con otros niños, en casa y en las calles, en los parques y en los patios de las escuelas. Hagamos un recorrido por algunos de los más populares.

La rayuela: la rayuela o mariquitilla, hopscotch en inglés, no era propiamente un juguete pero sí uno de los juegos más populares en la época victoriana, sobre todo entre las niñas. Una de las causas de su gran popularidad es que realmente no hacía falta ningún juguete: una simple piedra o trozo de tiza para dibujar en el suelo de cualquier calle o callejón – que eran menos transitados – una serie de rectángulos unidos y numerados entre sí y una piedra para lanzar. Después la habilidad de cada jugador para lanzar la piedra al rectángulo correcto y recogerlo “a la pata coja” decidían al ganador.

Amazing Blocks

Los bloques eran los juegos preferidos de los niños más jóvenes y cumplían dos funciones: divertir y educar. Habitualmente estos bloques tenían sus cuatro caras decoradas con números, letras del alfabeto o dibujos de animales. Otras veces cada cara del bloque tenía una parte de una ilustración, a modo de rompecabezas o puzzle, y uniendo todos los bloques en el orden correcto se conseguía completar una escena infantil.

Alguno de los juegos de bloques más populares eran:

La Escalera de Jacob: la Jacob´s Ladder era un juego de bloques, que se hizo tremendamente popular alrededor de 1800, estaba formado por varios bloques planos unidos con un cordel. Cuando se cogían correctamente parecía que un bloque iba tumbando a los demás  y con un poco de habilidad se podían formar figuras e incluso formas de animales.

El curioso nombre del juego viene de una historia bíblica: Jacob viajando a través del desierto tuvo un sueño; en él vio cientos de ángeles que subían y bajaban por una escalera que unía el cielo y la tierra. El juego  parecía como si una persona subiera y bajara una escalera, de ahí su nombre.

Nesting blocks: Los bloques anidados (del inglés nest “nido”) recibían este nombre porque como matrioskas, cada caja tenía otra en su interior. Sacando todas las cajas anidadas y ordenando las ilustraciones que tenían dibujadas en  sus caras el niño formaba una escena, que habitualmente, en este tipo de juego, era una ilustración a todo color de las diferentes atracciones de un zoo.


Building blocks: eran los típicos bloques de construcción con los que los niños podían hacer divertidas construcciones como torres, puentes o pequeños castillos.

Juguetes para jugar en la calle

Aunque los niños victorianos de clase alta hacían de la nursery su lugar de juegos y de instrucción escolar, en la tardía época victoriana los parques, las calles y los patios de la escuela se llenaban de niños con juegos y juguetes que también han llenado muchas de nuestras horas de juego y recreos.

Kate Greenaway

Canicas: las marbles o canicas eran uno de los juguetes preferidos de los niños, ya que además de jugar daban con ellas, podían ganarlas, perderlas e incluso comerciar con ellas, siendo las piezas más codiciadas las canicas grandes. Los canicas estaban hechas de porcelana, piedra, cerámica o arcilla y estaban decoradas con vivos colores formando remolinos u otros originales diseños. Los niños que no podían permitirse tener estas canicas, las sustituían por nueces o bayas secas.

Cantillos: los cantillos o jackstones eran unos objetos con seis pinchos pequeños; cada jugador tiraba su jack contra los que estaban en el suelo para hacerlos volar, intentando recoger otro jack del suelo mientras atrapa con la misma mano el cantillo volador. A finales de siglo se empleaba una pelota de goma para tirar contra los jackstones.

Peonzas: las peonzas o tops eran uno de los juguetes favoritos de los niños.  Estaban hechas de madera y había diferentes modelos y formas; algunas se lanzaban con una cuerda a la que estaban atadas, otras tenían una clavija. Entre las más populares estaban las peg tops y las humming tops. El juego era muy simple y tenía variantes: unas veces era una batalla entre las dos peonzas que se golpeaban una con la otra; otras consistía simplemente ver que jugador era capaz de conseguir que su peonza girara durante más tiempo.

Kate Greenaway

Aros: los hops o aros estaban hechos de metal o madera. Los niños los guiaban con un palo por las calles o los parques, y los participantes mostraban su pericia conduciéndolos por obstáculos y manteniéndolos en constante giro. Muchas veces los niños utilizaban como hoops los aros que se utilizaban para sujetar las maderas de los barriles. Cuando un barril se rompía los aros desaparecían rápidamente a manos de los niños que veían en ellos resistentes aros de metal, mucho más duraderos que los de madera.

Kids Sailing Toys Sailboat. Louis Abel-Truchet

Ring- around- the-Rosie: es otro de los juegos más populares de los niños victorianos y, creo, que de los niños de todos los tiempos. No es otro que la rueda o el corro, como le llamábamos los niños de mi zona, aunque es posible que reciba otros nombres. El juego de la rueda tenía múltiples variantes y siempre estaba acompañado de una bonita rima o cancioncilla que todavía permanece escondida entre nuestros recuerdos infantiles (a la rueda-rueda de pan y canela…) Algo tan simple, que no necesitaba nada más que un grupo de niños cogidos de la mano cantando, era capaz de llenar de risas y diversión una tarde de juegos.

Jessie Wilcox Smith

Combas: las combas o skipping ropes eran uno de los jueguetes preferidos de los niños victorianos, ya que con un simple trozo de cuerda podían divertirse saltando solos, en parejas o jugando a saltar por turnos con otros niños, mientras dos de ellos movían la cuerda. Habitualmente los juegos de comba se acompañaban de pegadizas canciones infantiles.

Robert Salle

 

Como veis, los juguetes y juegos antiguos no son tan diferentes de muchos a los que jugábamos los niños de mi edad, y ni siquiera tan diferentes a los que juegan los más pequeños de hoy en día. Simplemente las peonzas de madera se han convertido en  peonzas plásticas o metálicas que se lanzan con una tira de plástico en vez de una cuerda y van decoradas con personajes de los dibujos de moda, los aros son están hechos de plástico y las rayuelas son electrónicas…

Pero lo que debe permanecer siempre vivo y no debería cambiar es la capacidad de un niño para que su imaginación pueda hacer que el juego más simple se convierta en todo un universo de fantasía.

Greenaway

Hasta el próximo post sobre juguetes victorianos!

Thanksgiving Day

El Thanksgiving Day o Día de Acción de Gracias se celebra anualmente en los Estados Unidos desde 1863 con motivo de agradecerle a Dios la ayuda prestada a los peregrinos de la Colonia de Plymouth durante el brutal invierno que asoló Nueva Inglaterra echando a perder todas las cosechas.

Este día de fiesta nacional en los Estados Unidos se celebra el cuarto jueves de Noviembre, en los Estados Unidos  -aunque originariamente la celebración se hacía el último jueves de Noviembre – y el segundo lunes de Octubre en Canadá.

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Pilgrim’s Landing – Edward Percy Moran

Un poco de historia…

En 1620 el Mayflower partió de Plymouth, después de dos intentos, ya que el barco tuvo problemas en su partida y tuvieron que regresar para repararlo, con destino a la costa este de los Estados Unidos, más concretamente a la costa de Massachussetts.

Los pasajeros del barco eran un grupo de colonos cristianos – más tarde conocidos como peregrinos o pilgrims– que buscaban en América del Norte una vida mejor. A finales de noviembre llegaron a la costa este cumpliendo su propósito de fundar la Colonia de Plymouth, pero los rigores del fuerte invierno hicieron que las cosechas se perdiesen, y los colonos, que no estaban preparados para enfrentarse a un invierno tan duro se encontraron sin alimentos y sin modo de procurárselos.

Más de la mitad de la colonia perdió la vida y la otra mitad pudo sobrevivir gracias a la ayuda de los indios Wampanoag, que les procuraron ayuda, cuidados y alimentos.

En 1621, con los colonos ya instalados y con una abundante cosecha en los campos, el gobernador de la colonia decidió que dedicarían un día después de la recolección de las cosechas a compartir sus alimentos con los indios y a darle gracias a Dios por haberlos ayudado en tan duros momentos y por proporcionarles al año siguiente tan abundantes frutos.

Tristemente, la pacífica convivencia con los indios no duró mucho, ya que la llegada cada vez más masiva de colonos que se asentaban en territorio indio provocó continuas disputas que casi terminan con la aniquilación del pueblo Wampanoag.

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The First Thanksgiving – Jean Louis Gerome Ferris

La festividad…

Aunque el Día de Acción de Gracias se ha celebrado desde esa fecha de diferentes maneras fue en 1789 cuando el primer presidente americano George Washington lo declaró festividad nacional con la famosa proclama ” es nuestro deber como personas con reverente devoción y agradecimiento, reconocer nuestras obligaciones al Dios todopoderoso, e implorarle que nos siga prosperando y confirmado las muchas bendiciones que de El experimentamos…”


El 3 de Octubre de 1863 el Presidente Abraham Lincoln declaró el día de Acción de Gracias como fiesta nacional de Estados Unidos, y desde esa fecha se ha celebrado en todos los hogares del país anualmente.

Aunque no fue hasta 1941, cuando el Congreso americano, bajo la presidencia de Roosvelt, declaró el Thanksgiving Day como fiesta nacional de manera oficial.

Las tradiciones…

Una de las tradiciones más conocidas es la del indulto de un pavo por parte del Presidente de la Nación. Ese pavo perdonado vivirá tranquilo hasta el fin de sus días. La ceremonia en la que tiene lugar esta tradición se conoce como la National Thanksgiving Turkey Presentation.

Estas fechas son eminentemente familiares, y son muchos los que viajan a través de los estados para reunirse en torno a la mesa familiar. Por esta razón este es un periodo vacacional de cuatro o cinco días tanto escolar como laboral. La comida que se sirve es un menú típico, que trata de recordar al menú original de los pilgrims, aunque con variaciones.

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En una mesa de Acción de Gracias no debe faltar, entre otros platos típicos,  el pavo asado roasted turkey, generalmente relleno stuffing, puré de patatas smashed potatoes, la salsa gravy y la de arándanos cranberry sauce, pan de maíz , cornbread y postres como el pastel de pacana pecan pie, pastel de calabaza pumpkin pie o de manzana apple pie.

Antes de la comida, toda la familia reunida en la mesa en torno a los alimentos se recoge respetuosamente para hacer la grace u oración de gracias a Dios – thanksgiving –  por permitir que la familia unida pueda degustar un año más  los alimentos que Dios  les ha concedido, así como que todos ellos hayan podido reunirse en estas fechas señaladas. Esta es una de las plegarias o grace recitadas en la mesa en esta jornada de agradecimiento a Dios.

We Gather Together

We gather together to ask the Lord’s blessing;
He chastens and hastens his will to make known;
The wicked oppressing now cease from distressing,
Sing praises to his name: He forgets not his own.

Beside us to guide us, our God with us joining,
Ordaining, maintaining his kingdom divine;
So from the beginning the fight we were winning;
Thou, Lord, wast at our side, All glory be thine!

We all do extol thee, thou leader triumphant,
And pray that thou still our defender wilt be.
Let thy congregation escape tribulation;
Thy name be ever praised! O Lord, make us free!
Amen
–Traditional Thanksgiving Hymn
(Traducción de Theodore Baker: 1851-1934)

El desfile…

Tan tradicional como la comida o la reunión familiar es el clásico desfile de Thanksgiving Day organizado por los grandes almacenes Macy’s de Nueva York, por las calles que Manhattan, el Macy’s Thanksgiving Day Parade.

Este desfile se organizó por primera vez en 1924 y en él desfilaban los propios empleados de Macy´s y como atracción principal varios de los animales del Central Park Zoo de Nueva York. El nombre del desfile era originariamente Macy’s Christmas Parade.

A partir de 1927 el desfile incorporó lo que fue y es hoy en día una de las marcas de identidad del desfile, los magníficos y gigantes globos de helio que flotan sobre el cielo neoyorquino. Estos globos comenzaron representando a animales y figuras típicas de acción de gracias pero con los años los personajes infantiles más populares, dependiendo del momento y las marcas comerciales son parte fundamental de este desfile que siguen millones de personas en directo y por televisión.

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Completan este desfile impresionantes carrozas en las que van personajes populares del mundo del cine y la televisión. La cobertura del desfile por los medios de comunicación es tan exhaustiva que incluso las retransmisiones que la NBC ha hecho de este evento tienen en su haber varios premios Emmy.

En la actualidad el desfile de Macy’s que sólo paró su celebración anual a causa de la Segunda Guerra Mundial, se celebra en varias ciudades americanas, siendo parte fundamental de los eventos de la fiesta nacional por excelencia, con el Independence Day, de los Estados Unidos.

Thanksgiving Day Greetings !