Una fiesta de Halloween

From ghoulies and ghosties and long- legged beasties

And things that go bump in the night, God Lord, deliver us!

Old Cornish prayer

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La preparación

Habitualmente eran las mujeres de la casa las encargadas de preparar la fiesta de Halloween. Una buena anfitriona siempre se organizaba la cena y los juegos con la antelación suficiente para no dejar ningún detalle al azar, desde el menú de la cena hasta los disfraces. Para ello consultaba revistas y otras publicaciones para ver que tejidos y motivos estaban de moda, así como los juegos más populares y la decoración más impactante.

La anfitriona debía conocer a sus invitados, sus relaciones y sus gustos, para organizar los menús, los lugares en la mesa y conseguir que todos los comensales se sintieran cómodos. Además no podemos olvidar que a las fiestas de Halloween acudían los más pequeños y los jóvenes, por lo que la noche debía ofrecer momentos para la diversión de cada grupo.

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Las estancias

Una fiesta de Halloween necesita un lugar espacioso. El lugar ideal sería un gran jardín pero a causa de las frías temperaturas de octubre, no sería el sitio más adecuado para la celebración, por lo que una buena anfitriona debería organizar la fiesta en el interior de la casa dedicando varias estancias al festejo.

Para lograr un gran espacio, se vaciarían las habitaciones lo máximo posible, quitando todos aquellos muebles y objetos que pudiesen representar un peligro para los invitados a la hora de celebrar varios de los juegos más típicos de estas fechas, muchos de los cuales implicaban tener los ojos vendados o las manos atadas.

Por tanto, ningún objeto valioso que pudiera romperse ni un mueble, que pudiera causar un daño debido a su diseño, estaría en ninguna de las dos o tres habitaciones que como mínimo se dedicarían a la fiesta de Halloween.

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La decoración

Contrariamente a la época actual donde el plástico o el papel son los reyes de la decoración, los victorianos preferían decoraciones naturales compuestas por mazorcas de maíz, Indian corn, con granos de colores, hojas y tallos del mismo cereal y calabazas de diferentes formas, algunas comestibles y otras simplemente decorativas que portaban velas o tenían terroríficas caras talladas en ellas.

Con ramas secas se confeccionaban esqueletos que se cubrían con paños de algodón o muselina de color blanco y se colgaban del techo como si fueran fantasmas. Farolillos cubiertos de delicadas telas proporcionaban la atmósfera necesaria para una noche mágica.

La manzana, una de las frutas reinas del otoño, desprendía su aroma por toda la casa, ya fuera transformada en dulce compota o como relleno de una tarta y aportaba cálidos colores en la decoración hogareña que se llenaba de brillantes manzanas caramelizadas, al natural, colocadas en barreños de agua, colgadas del techo para protagonizar los juegos de Halloween, y en grandes fruteros que adornaban las mesas.

Y, por supuesto, las flores de otoño eran otras de las grandes protagonistas de la decoración: begonias, pensamientos, hibiscus, crisantemos y dalias estaban presentes en las mesas y en forma de guirnaldas decorativas.

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La cena

En una apropiada cena de Halloween nunca faltará una buena sopa de vegetales de temporada, sandwiches con diferentes rellenos y platos de patatas cocinados de diferentes modos: asadas, rellenas o en puré. Además, los invitados podía degustar gachas dulces y platos típicos de cada zona.

Pero, sin duda, el mejor momento de la cena eran los postres. La anfitriona se esmeraba especialmente en este momento de la celebración, ofreciendo una selección de deliciosos pasteles de manzana y pera, compotas de higos, membrillos, magdalenas de calabaza, tartas de nueces y castañas, galletas de jengibre, panes especiados de frutas y el riquísimo Victorian cake, sin olvidar una buena taza de chocolate para los más pequeños y un vaso de sidra caliente para los mayores.

En 1891, la revista Ingalls Home and Art Magazine ofrecía una idea de menú para una fiesta de Halloween compuesto por:

Ostras, sandwiches variados, pavo asado relleno de castañas y fiambres fríos, todo ello con diferentes acompañamientos como ensalada de lengua de vaca, col, almendras tostadas, aceitunas y compota de manzana.

Los postres que ofrecía este modelo de menú de Ingalls Home eran tan abundantes como deliciosos: tartas de calabaza, pasteles de frutos secos, panes de nueces, helados y cremas de chocolate, pasas, frutas caramelizadas y café y chocolate caliente.

Todo ello componía un menú para una éxitosa cena de Halloween que gustaría a todo el mundo, fuera cual fuera su edad.

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Los juegos

En otras entradas de La Casa Victoriana hemos hablado de varios hechizos y ritos que se celebraban en las fechas de Halloween. Hoy hablaremos de nuevas maneras de divertirse en estas fechas.

The Nut Shower

Los frutos secos típicos de estas fechas solían ser protagonistas de muchos de los juegos de Halloween. Las nueces, por su forma eran uno de los frutos favoritos.

Este juego requiere paciencia pero el resultado es tan agradecido que merece la pena. Se abrían las nueces con mucho cuidado y se le quitaban los frutos, dejando las cáscaras lo más intactas posibles. Se reservaban los frutos y se rellenaban las nueces con otras pequeñas golosinas o caramelos caseros y se volvían a cerrar, pegando las dos partes de las nueces con, por ejemplo, azúcar caramelizado o un glaseado.

Las nueces se esparcirían por el suelo y los niños deberían cogerlas y abrirlas – siempre se reservarían unas cuantas por si alguno de los pequeños cogía pocas o ninguna, ya que ningún niño debía quedar sin diversión. En el momento en que abrían las nueces y descubrían golosinas la estancia se llenaba de algarabía. Más tarde, los pequeños también darían buena cuenta de las nueces, tomándolas solas o con miel.

Otra variante consistía en llenar las nueces con diminutos juguetes hechos por los mayores de la familia.

Fuera cual fuera el “relleno” de las nueces la diversión estaba asegurada.

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The Nut Crack Night

Este juego era uno de los favoritos de los jóvenes de la casa, ya que era un juego de predicción de futuro que vaticinaba si dos jóvenes estaban destinados a tener un amor verdadero o solo una bonita amistad.

Los elementos necesarios para jugar eran una parrilla y avellanas o castañas. Los jóvenes se sentaban a ambos lados de la parrilla, que previamente se había calentado, y, cada uno de ellos colocaba uno de los frutos sobre la parrilla. Si los frutos se quemaban lentamente hasta convertirse en cenizas la amistad duraría para siempre e incluso podría convertirse en amor duradero o un matrimonio feliz. Si, por el contrario, los frutos estallaban, la relación sería un reflejo de ese estallido, y no solo no duraría sino que acabaría de un modo conflictivo.

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Emparejando a los invitados

En una jornada informal y festiva en la que el protocolo se suavizaba ¡qué mejor manera de sentar a la mesa a los invitados que mediante un divertido juego!

La anfitriona dispersaba a los invitados por las diferentes estancias de la casa y les entregaba el cabo de un ovillo de lana a cada uno de ellos. Dos cabos de lana pertenecían al mismo ovillo y el juego consistiría en encontrar a la persona cuyo ovillo coincidiese. Para dificultar el encuentro, el largo ovillo se habría enrollado en muebles, extendido por las habitaciones y entremezclado con los ovillos de otros participantes, todo con el fin de que los propietarios de los ovillos recorrieran la casa y se divirtieran encontrando a su pareja.

De todos modos, la propietaria nunca dejaría nada al azar, encargándose de que dos cabos que estuvieran unidos no pertenecieran a comensales que pudieran tener ciertas rencillas entre ellos, y, si se sentaran juntos, su evidente malestar pudiese arruinar la reunión.

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The Fateful Food

Este juego de adivinación del destino era muy popular porque no solo implicaba comer una buena razón de dulces sino que aportaba la sorpresa de encontrar el objeto que previamente se había escondido en ellos y de interpretar su significado:

– una moneda predecía riqueza

– un anillo era símbolo de un matrimonio

– un botón o un dedal indicaban soltería para el próximo año

– un wishbone, el hueso de pollo o pavo en forma de horquilla, permitía a su poseedor pedir un deseo para el próximo año.

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Kaling

El Kaling era un juego de origen escocés muy popular en Halloween. Para jugarlo era necesario un jardín y varias coles enterradas. Los jugadores saldrían al exterior y con los ojos tapados tendrían que desenterrar una col. Uno de los jugadores, que representaría el papel de pitonisa, interpretaba el futuro amoroso del poseedor de la col dependiendo del tamaño del vegetal, su posición económica atendiendo a la tierra adherida al repollo y el carácter del futuro esposo o esposa después de probar la acidez o no de la col.

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Un barquito con la cáscara de nuez predice mi futuro

Este título es una interpretación del popular juego de lanzar cáscaras de nueces en barreño lleno de agua. Estas nueces se podían adornar con una pequeña vela para semejarlas a barquitos veleros.

Dependiendo del comportamiento de los barcos en el agua se podía interpretar el futuro: si el barco se hundía, el futuro del poseedor del barco no iba a ser muy halagüeño; por el contrario, si el barco seguía su travesía sin hundirse, significaría una vida feliz y estable.

Si dos barcos se cruzaban sin tocarse, sus propietarios estaban destinados a ignorarse en el futuro; si los barcos chocaban, las personas que los habían lanzado se encontrarían en algún periodo de sus vidas compartiendo intereses, negocios o amor y si los barcos navegaban juntos, sus dueños estaban predestinados a vivir juntos una vida feliz, acompañándose en cada momento.

Si un barco navegaba solo por los bordes del barreño, sin ir hacía el centro, donde se encontraban el resto de los barcos, predecía una vida solitaria y, quizás, una soltería de por vida; si el barquito de nuez tocaba frecuentemente los bordes, su poseedor tendría una vida de aventura, y viajaría por todo el mundo.

Como vemos, se podía dar lugar a tantas interpretaciones como fructífera fuera la imaginación de los invitados, ya que el fin de los juegos era la diversión, las risas y pasar una jornada tan agradable como mágica.

Si queréis pasar una noche llena de hechizos y un Halloween mágicamente victoriano no tepierdas las entradas que en años pasados La Casa Victoriana le ha dedicado a esta terrorífica jornada.

Breve historia de la festividad de Halloween

https://lacasavictoriana.com/category/happy-halloween/

Rituales y conjuros

https://lacasavictoriana.com/2016/10/29/halloween-victoriano-rituales-y-conjuros/

Happy “Catlloween”

https://lacasavictoriana.com/2015/10/30/happy-catloween-los-gatos-victorianos-de-whittier-y-wain/

Cuentos de miedo: La verdad sobre el señor Valdemar y El Cuervo

https://lacasavictoriana.com/2018/10/31/6993/

https://lacasavictoriana.com/category/edgar-allan-poe-el-cuervo/

Imágenes: Vía pinterest.

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¡FELIZ Y TERRORÍFICO HALLOWEEN, VICTORIANOS!

La vida en la Época Victoriana

La Reina Victoria llegó al trono en 1837, y reinó durante 63 años. Su reinado ocupó el periodo conocido como Época Victoriana, llamado así en su honor; esta época es inmediatamente posterior a la Regencia y anterior al periodo Eduardiano. Durante su reinado Gran Bretaña experimentó grandes cambios que afectaron a todas las esferas de la sociedad:  política,  economía,  cultura, ciencia y a la sociedad en general.

Globalmente, el Imperio Británico se convirtió en el gobierno más poderoso, tanto a nivel político como económico, pues casi un cuarto de la población mundial estaba bajo el dominio británico.

Esta nueva expansión del Imperio se debió principalmente a la Revolución Industrial, con una floreciente industria del carbón, el hierro, el acero y el textil. A todo ello contribuyeron  nuevos inventos como la máquina de vapor, la nueva maquinaria textil – máquinas como la hiladora multi-bobina, más conocida como Spinning Jenny, facilitaron el incremento de la producción – y, posteriormente, la llegada de la electricidad. El campo experimentó grandes cambios, debido a que los métodos de cultivo y las herramientas empleadas para la cosecha y recogida, se modernizaron.

Pero si algo cambió el paisaje inglés y causó un gran impacto en el mundo victoriano fue la llegada de los  medios de transporte de masas, sobre todo el ferrocarril, que unió los diferentes puntos del país, transportando pasajeros y haciendo posibles las migraciones del campo a la ciudad y dinamizando el comercio con el transporte de mercancías.

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Steam locomotive. Deal Jackson.

LOS CAMBIOS SOCIALES

Paralelamente al esplendor del reinado de la Reina Victoria, Gran bretaña se vio sumida en un periodo de profundos cambios sociales: la aparición de la industria trajo consigo un aumento de trabajadores que se desplazaban del campo a la ciudad; las clases más desfavorecidas del mundo rural, buscaban una oportunidad de empleo en las fábricas para mejorar sus vidas. Pero aunque las empresas ofrecían trabajo, las condiciones laborales eran deplorables: sueldos muy bajos, lugares de trabajo peligrosos – eran comunes los accidentes, las quemaduras y la inhalaciones de gases y otras sustancias tóxicas que causaban graves enfermedades e incluso la muerte. El trabajo infantil era común – de hecho representaba el 25 por ciento de la población laboral activa. En 1844 un Acta prohibió que los niños de 9 a 13 años trabajaran más de 6,5 horas al día, y  las mujeres y los jóvenes de 13 a 18,  no más de 12 horas diarias.

William Powell Frith
Crossing  Sweeper. William Colin Firth

En las ciudades industriales aparecieron casas construidas para los trabajadores de las fábricas, baratas e insalubres, donde las  familias, habitualmente muy numerosas, vivían hacinadas en una habitación. Esto, unido a las infames condiciones laborales, trajo consigo una lucha por conseguir reformas sociales, que promulgasen los derechos de los trabajadores, una mejora de las condiciones de vida, educación, y participación en política. Los obreros canalizaron sus protestas a través de la creación de asociaciones de obreros, los Trade Unions, que buscaban mediante medidas de presión , como las huelgas, conseguir mejoras laborales.

Y en medio de todo ello, el mundo de las letras y de la ciencia emerge con algunos de los nombres más grandes que ha dado la la historia inglesa.

LA CASA VICTORIANA: ARRIBA Y ABAJO

Para los Victorianos la familia era el eje central de sus vidas, y el hogar, el lugar idílico donde cuidarla. El modelo familiar de esta clase media y alta era la propia Reina Victoria y su amado esposo Alberto. El matrimonio real y sus 9 hijos eran el espejo en el que las familias británicas se miraban: un hogar pacífico, amoroso y respetable. En el  rol familiar el padre era el encargado de mantener a la familia, y sus decisiones eran incuestionables. El papel de la mujer era el de ser buena esposa y madre – de hecho hasta 1882 una mujer casada era propiedad de su esposo; la mujer era como decía el poeta “el ángel del hogar”. Un libro de referencia para todas ellas era Mrs Beeton’s Book Household Management, escrito por Elizabeth Beeton donde la autora daba consejos para convertir a la mujer en una perfecta ama de casa y anfitriona – sus libros llegaron a vender dos millones de copias. (Puedes obtener una copia de su libro en e-book en el catálogo del Project Gutemberg en el siguiente link http://www.gutenberg.org/etext/10136)

Queen Victoria and her family at Windsor CastleQueen Victoria and her family at Windsor Castle, Edwin Henry Landseer

Las familias eran, frecuentemente, numerosas y los niños eran criados con reglas estrictas, donde la obediencia era parte esencial de su educación. La vida de los niños se desarrollaba en las habitaciones de juegos o nurseries, donde las niñeras o nannies se ocupaban de sus lecciones , juegos y comidas.

La visita dominical a la iglesia y las veladas cantando alrededor del piano – todas las jóvenes eran instruidas en piano y canto – , jugando a las cartas, o haciendo labores mientras el padre leía en voz alta pasajes de la Biblia, eran parte de la vida cotidiana de la familia victoriana.

Los sirvientes vivían en la planta baja. El número de sirvientes en una casa dependía de la capacidad económica de la familia. Las familias de clase alta contrataban a un gran número de sirvientes; cada uno de ellos usaba un uniforme diferente según su trabajo y su rango dentro del staff de los sirvientes. Todos ellos se reunían en el hall habilitado para ellos.

LA CLASE TRABAJADORA

Evidentemente, la vida de la clase trabajadora era más dura, y su principal ocupación en la vida era la supervivencia. En una familia de clase baja trabajaban habitualmente todos los miembros. Los niños desarrollaban múltiples trabajos, algunos muy peligrosos y de extraordinaria dureza. Las mujeres, cuyos salarios eran menores a los de los hombres, trabajaban como sirvientas, costureras o en la industria textil; incluso hubo mujeres que trabajaban en las minas, aunque la rígida moral victoriana consideraba que no era un trabajo propio de mujeres, no por los riesgos que entrañaba, sino porque creían que la cercanía de hombres y mujeres en un espacio reducido no era moralmente aceptable. Aquellas mujeres que habían tenido la suerte de haber tenido acceso a una preparación cultural, podían trabajar como maestras o como nannies instruyendo a los hijos de las familias ricas.

Charles Dickens denunció en gran parte de su obra, las condiciones en las que vivía la clase trabajadora, la dureza de la vida en las insalubres casas de obreros, la explotación a la que eran sometidos por las empresas, y el trabajo infantil, poniendo en evidencia la supuesta rigidez a la vez que la hipocresía de la moral victoriana.

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The song of the shirt. Frank Holl

Bienvenidos a la Época Victoriana

Bienvenidos a mi blog sobre la Época Victoriana, una época fascinante tanto desde el punto de vista social como cultural.

Un tiempo donde escritores como las hermanas Brontë, Charles Dickens, Conan Doyle, Lewis Carroll, Wilkie Collins , Elizabeth Gaskell y muchos otros convivieron con artistas como Everett  Millais, Dante Gabriel Rosetti o el diseñador William Morris, reformistas como Annie Besant, Josephine Butler o Florence Nightingale e inventores como Boyd Dunlop o Graham Bell.

Una época por la que intentaré hacer un recorrido desde este blog, así como ofrecer links interesantes sobre todo lo relacionado con sus protagonistas.

Alfred Stevens (Belgian, 1823-1906) ~ Girl Looking in the Mirror

Alfred Stevens (Belgian, 1823-1906) ~ Girl Looking in the Mirror