El arte del coqueteo con el pañuelo

A Reclining Lady With A Fan – EleuterioPagliani

El honor y la virtud eran dos cualidades morales que se consideraban inherentes a toda dama victoriana. Cualquier desliz podía empañar la reputación de una mujer de manera irreversible con consecuencias fatales para un futuro casamiento o para su matrimonio, poniendo en entredicho, además, la honra de su familia. Pero la pasión amorosa y la discreción no siempre conseguían ir de la mano, por lo que las jóvenes, y no tan jóvenes, tenían que idear modos de comunicarse con sus amados que no llamasen demasiado la atención. Uno de estas maneras de comunicarse era por medio de los pañuelos, cuyo uso era bien distinto del que la funcionalidad con la que los asociamos en la actualidad.

En un primer momento el uso del pañuelo como complemento de vestuario se consideró muy atrevido, ya que este pequeño cuadrado de tela y encaje era más propio de los tocadores y se identificaba con la intimidad femenina más que con la exhibición y el coqueteo.

Un pañuelo no se utilizaba para algo tan vulgar como sonarse, sino que era uno de los regalos más preciados que podían recibirse. La razón era que un pañuelo era un objeto preciado, con un significado más allá de lo material. Las damas bordaban sus iniciales o un pequeño mensaje en él para dárselos a sus seres queridos o a su amado. Estos mensajes eran algo más que una letra o una frase bordada, era una labor cuidadosa, hecha con mimo, preparada con tiempo, dedicada y personalizada en la que la dama mostraba sus habilidades con la aguja, aprendidas tras horas de dedicación y esfuerzo.

Otro de los motivos que acompañaban a estas iniciales o mensajes eran pequeñas flores y ramilletes de vivos colores bordados en una de las esquinas. Las iniciales estaban bordadas con letras de bonita caligrafía – incluso había modelos para traspasar a la tela y hacer más fácil el bordado. La elección de las flores, que iban acompañando a las iniciales o bien solas no eran casuales y siempre en colores delicados, nada estridentes, trataban de transmitir un mensaje siguiendo el lenguaje victoriano de las flores, violetas como signo de lealtad, margaritas simbolizando la pureza e inocencia, rosas como recordatorio de un amor verdadero y apasionado o campanillas expresando esperanza, eran las más comunes.

Otros motivos como una casa, una cesta, un árbol, un carro podían ser los protagonistas del bordado, dependiendo del mensaje que se quisiera transmitir con la entrega del pañuelo. Algunas damas preferían el petit point o punto de cruz para realizar sus pequeños dibujos. Este tipo de puntada era el preferido si el pañuelo iba a ser entregado a un niño.

Algunas veces se punteaban los extremos con vivos colores o simplemente se le añadía un bonito encaje, bordeando los extremos o simplemente en una de las esquinas. El encaje era caro y no todas las damas dominaban la técnica de empleo de este delicado tejido para unirla a la tela, lo que convertían a los pañuelos con encaje en piezas valiosas más allá del coste material de los materiales de confección.

Household duties – Franz Xaver Simm

Los encajes franceses y belgas eran reconocidos por sus filigranas y su minuciosidad, así como por su gran calidad y elevado precio; pero los británicos preferían encajes ingleses e irlandeses, que aunque menos demandados en Europa eran de extraordinaria belleza y denotaban un trabajo de alta precisión en su elaboración y posterior aplicación. Algunos ejemplos de estos preciosos encajes eran:

  • El encaje inglés, también conocido como encaje inglés, era de los más populares. Este encaje se cosía sobre una tela blanca con hilo de color blanco, consiguiendo un efecto casi tridimensional.
  • Los encajes de Limerick, localidad irlandesa, famosa entre otras cosas por la belleza de sus encajes y sus depuradas técnicas de confección. Los más destacados eran los encajes realizados con needlerun, un delicado trabajo de bordado sobre tela de tul, con puntadas a la carrera con una aguja de coser. En este tipo de encaje se dejaban huecos en los diseños que se rellenaban posteriormente con meticulosas puntadas diferentes para lograr un conjunto armonioso y elegante. En Limerick también se confeccionaba el Tambour lace, un tipo de técnica realizada igualmente sobre tul, pero mientras que en la técnica needlerun se utilizaba la aguja, aquí se utilizaba un gancho para crear la decoración del encaje. El nombre tambour viene del objeto que se utilizaba para estirar el tul y facilitar la puntada de gancho, un gran aro muy similiar a un bastidor.
  • También en Irlanda, pero un poco más hacia el sur, en la localidad marinera de Youghal, se confeccionaba uno de los encajes más demandados por las damas de la alta sociedad, como símbolo de estatus y elegancia. El hilo con el que se creaba este exquisito encaje era finísimo, literalmente, incluso más que el cabello humano, lo que daba lugar a unas piezas muy delicadas, de altísima calidad que había que tratar y guardar con sumo cuidado.

Aquellas mujeres que no podían permitirse estas delicatessen de la costura se conformaban con el Irish crochet, piezas de ganchillo, igualmente bellas pero menos delicadas, al alcance de cualquier familia, pero con las que una dama de buen gusto podía lograr un diseño realmente bello.

Waiting For The Ferry – Thomas Brooks

Con la llegada de la Revolución Industrial y el desarrollo de las fábricas textiles, la confección de encaje se hacía de manera industrial y no artesanal. Aunque la calidad, evidentemente no era la misma, consiguuió que los precios fueran muy inferiores y estuvieran al alcance de cualquier mujer. Esto popularizó la técnica del tape lace, que consistía en la unión de diferentes piezas de encaje para lograr un conjunto armonioso.

El modo de confeccionarlo dependía del buen gusto de la dama, pero, contrariamente al gusto victoriano por lo recargado, los pañuelos solían ser delicados y elegantes. Las familias guardaban los pañuelos bordados como pequeños tesoros familiares que pasaban de una a otra generación, las damas los guardaban en sus cajitas de labor o en estuches adaptados para que la humedad no los estropeara y se conservaran en la mejor condición.

Un pañuelo en las manos de una dama evitaba que esta mostrara su nerviosismo y resultaba un apoyo para tener sus manos ocupadas y mostrar serenidad, pero, además, fue uno de los complementos más utilizados para la comunicación entre los amantes, elaborando con suaves y discretos movimientos un complejo código amoroso en el que se incluía desde el coqueteo, hasta la advertencia e, incluso, el enfado y una ruptura elegante.

El lenguaje del coqueteo con el pañuelo implicaba una serie de movimientos, cada uno con su propio significado, que todo pretendiente o amante debía conocer:

Pasarlo por los labios: Estoy deseando conocer a alguien.
Pasarlo por los ojos: Lo siento.
Ponerlo en la mejilla: Te quiero.
Ponerlo en la frente: Nos observan.
Pasarlo por las manos: Te odio.
Dejarlo caer: Seremos amigos.
Doblarlo: Deseo hablar contigo.
Apoyarlo en la mejilla derecha: Sí.
Apoyarlo en la mejilla izquierda: No.
Ponerlo sobre los ojos: Eres cruel.
Poner las esquinas opuestas en ambas manos: Espérame.
Pasarlo por encima del hombro: Sígueme.
Colocarlo en la oreja derecha: Has cambiado.
Tomándolo por el centro: Eres demasiado voluntarioso.
Girarlo con ambas manos: Indiferencia.
Girarlo con la mano izquierda: Deseo librarme de ti.
Girarlo con la mano derecha: Amo a otro.
Girarlo alrededor del dedo índice: estoy comprometida.
Girarlo alrededor del tercer dedo: estoy casada.
Agitarlo cerca de alguien una vez: eres un seductor.
Agitarlo cerca de alguien tres veces: Váyase al diablo.
Pasarlo sobre por encima de la cabeza: Váyase lejos.
Meterlo en el bolsillo: No más por ahora.

El lenguaje secreto del amor

When the golden sun is sinking

And your heart from care is free

When o’er thousand things you’re thinking,

Will you sometimes think of me?

 

La Casa Victoriana no quiere dejar de celebrar esta romántica fecha con una entrada llena de simbología y ¡de secretos!

lovers
Lovers – Pál Szinyei Merse

El nombre de mi amada compone un poema

Enviar a la dama un poema romántico siempre era un riesgo, aunque las intenciones fueran buenas, ya que si el caballero no estaba especialmente familiarizado con la poesía, el resultado podía resultar desastroso y arruinar una relación incipiente.

Dedicarle a la amada un poema en el que su nombre fuera el protagonista en forma de acróstico era uno de los modos más originales que tenía un caballero de demostrar su amor a una dama. Una composición poética con un acróstico está constituida por versos cuyas letras iniciales, medias o finales forman un vocablo o una frase.

Como habitualmente los enamorados no eran tan creativos ni tan buenos poetas como pretendían, solían encargar estas románticas composiciones a poetas o escritores aficionados. Otras veces, los copiaban de alguna revista o manual. Uno de los más populares era “The People’s Valentin Writer”, un libreto publicado en 1850, que ofrecía diferentes poemas cuyos acrósticos componían algunos de los nombres victorianos más populares como Charlotte, Eliza, Elizabeth o Laura.

Less of friendship, more of love

A single smile, my heart can move;

Undying love! Not echoed yet,

Remains within a ponderous weight

And, without you, I’m all but dead.

Si se decidían a componerlo ellos mismos, debían equilibrar la pasión de enamorados que sentían por su amada con la etiqueta de las buenas maneras, sin resultar demasiado atrevidos ni tampoco cursis y, sobre todo, evitando ser ridículos presentando una mala composición poética, que pudiera causar más vergüenza ajena que amor romántico.

The Love Letter by Auguste Toulmouche
The Love Letter – Auguste Toulmouche

El lenguaje secreto del sello postales

Enviar un mensaje de amor al amado o la amada era complicado, ya que, sobre todo las damas podían poner en entredicho su reputación si la carta era interceptada o leída por la persona a aquién no iba dirigida.

Los amantes victorianos, siempre ingeniosos, encontraron un sistema de comunicarse mediante la colocación de los sellos postales, dependiendo de su colocación en el sobre transmitían diferentes mensajes amorosos.

El sello colocado al revés en la esquina izquierda del sobre significa – Te amo.
La misma esquina, en forma de cruz – Mi corazón es de otro.
En la misma esquina, de arriba a abajo – Adiós, cariño.
Al revés en la esquina derecha – No escribas más.
En el centro, arriba – Sí.
En el centro de la parte inferior – No.
En la esquina derecha en ángulo recto – ¿Me amas?
En la esquina izquierda en ángulo recto – Te odio.
En la esquina superior a la derecha – Te deseo tu amistad
En la esquina inferior a la izquierda- L
e pido su amistad.
En línea con el apellido – Acepta mi amor.
Lo mismo, al revés – estoy comprometido.

 

The-Bridesmaid-James-Jacques-Joseph-Tissot
The-Bridesmaid – James-Jacques-Joseph-Tissot

El lenguaje secreto de los anillos

Si un caballero desea una esposa, lleva un anillo en el dedo índice de la mano izquierda; si está comprometido, la lleva en el dedo corazón; si está casado, en el dedo anular; y en el meñique si nunca tiene intención de casarse.

Cuando una dama no está comprometida, lleva un aro o un diamante en el dedo índice; si está comprometida, en el corazón; si está casada, en el anular; y en el meñique si tiene la intención de permanecer soltera.

Así, pcon unos simples gestos, se pueden expresar las intenciones amorosas; y  el hombre más tímido puede, sin dificultad, comunicar sus sentimientos románticos a una dama, y en caso de que su oferta sea rechazada, evitar experimentar la mortificación de un rechazo explícito.

 

tissot
Quarrelling – James Tissot

A cada objeto su significado

Lady Mary Wortley Montagu, esposa del embajador británico en Turquía era popular entre sus conocidos por sus originales cartas, en las que no solo contaba sus experiencias en tierras turcas, sino que enviaba misivas con paquetes llenos de simbología.
En alguna
ocasión sus cartas iban acompañadas de una cajita con diferentes elementos, cada uno lleno de significado, como esta que reproducimos a continuación, dirigida a su hermana, para que utilizara cada elemento según su simbología.

” Tengo para ti una carta de amor turca, que he puesto en una cajita… El primer objeto que debes sacar de la caja es una pequeña perla, después el clavo y, así, sucesivamente, entendiendo el significado de cada objeto como te indico a continuación:

Perla – La más bella de las jóvenes
Clavo – ¡Desde hace mucho tiempo te he amado y tú no lo has sabido!
Junquillo – ¡Ten piedad de mi pasión!
Papel – ¡Me desmayo a cada hora!
Pera – Dame un poco de esperanza
Jabón – Estoy enfermo de amor.
Carbón – ¡Si muero todos mis años serán tuyos!
Una rosa – ¡Que seas feliz, y tus penas sean mías!
Una brizna de paja – Déjame ser tu esclavo.
Un paño – No tienes precio.
Canela – Pero mi fortuna es tuya.
Un fósforo – ¡Ardo, ardo! ¡Mi llama me consume!
Hilo de oro – No apartes tu rostro de mí.
Pelo – ¡Corona de mi cabeza!
Uva – ¡Eres mis ojos!
Hilo de oro – Muero – ven rápido.

P.S. Pimienta – Envíame una respuesta.”

Girl With A Rose by Gustave-Leonard de Jonghe 1
Girl With A Rose – Gustave-Leonard de Jonghe

 

Un ramo de flores lleno de intenciones

En esta lista de elementos románticos llenos de simbología no podían faltar las flores recogidas en preciosos ramos y bouquets donde cada flor tenía un significado especial. Las más enviadas el día de San Valentín eran:

Rosas rojas y rosas (símbolo del amor)

Rosas blancas (transmitiendo un amor puro y espiritual)

Lilas (cuyo significado está relacionado con la ilusión de sentirse enamorado),

Lirios del valle (como símbolo de un corazón henchido de felicidad)

Nomeolvides (el amor verdadero declarado a través de las flores).