Feliz año nuevo…y victoriano

Para finalizar el año, además de dejaros mis mejores deseos de felicidad, y, como no podía ser de otro modo, me gustaría terminarlo con una serie de costumbres victorianas para recibir el nuevo año. Hace tiempo Victorian Trading publicaba una serie de tradiciones que no solían faltar en una noche como la víspera de año nuevo. Vamos a recordar algunas de las más curiosas.

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Elegant Soiree- Jean Béraud

 

Los Phantom Balls victorianos

Uno de los eventos favoritos de los victorianos eran las celebraciones de Phantom Balls. Estas fiestas para recibir el año nuevo eran más desinhibidas que otros bailes más formales, entre otras cosas, porque una de las condiciones era ir disfrazado con vestuario relacionado con el mundo de los fantasmas y los espíritus.

En estos bailes participaban tanto niños como mayores, y durante la fiesta se organizaban diferentes juegos donde participaban todos los invitados, principalmente de cartas, aunque no era extraño que la fiesta finalizara con ¡un partido de fútbol entre los caballeros!

Había otra versión más refinada – y menos divertida – de los Phantom Balls, en las que se vestía de rigurosa etiqueta y en la que, sobre todo las damas, lucían espectaculares vestidos de gala especialmente confeccionados para la ocasión.

Este baile no se diferenciaba demasiado de cualquier otro tipo de evento de estas características; la única peculiaridad era que se celebraba el nuevo año.

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Preparing for the Ball- Alfred Stevens

 

Estrenando ropa nueva

A los victorianos les gustaba estrenar alguna prenda de ropa cuando comenzaba el nuevo año. No lo hacían ni por lucirla ni por presunción sino como símbolo de opulencia, de lo bueno que estaba por venir y de las privaciones y problemas, sobre todo económicos, que se dejaban atrás, en el año que terminaba.

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Getting Dressed – Charles Edouard Boutibonne. 1869

 

Dejando la chimenea como “los chorros del oro”

Una de las tradiciones más curiosas de la transición de un año al siguiente era la de la limpieza de la chimenea. El día de fin de año, los victorianos limpiaban a conciencia sus chimeneas, asegurándose de retirar toda la ceniza acumulada en ellas.

Esa ceniza simbolizaba todos los males, tanto de salud como económicos, que habían preocupado a la familia durante el año, y la limpieza hacía que esos males desaparecieran al comenzar el año con una chimenea impoluta.

Con dinero en los bolsillos

Para atraer la fortuna y una buena economía para el año que estaba a punto de empezar, era condición fundamental comenzar el nuevo año con unas monedas en los bolsillos.

Por este motivo, grandes y pequeños metían en sus bolsillos algunos peniques con la esperanza de que la diosa Fortuna los multiplicara en el año venidero, o , por lo menos, los mantuviera…

El sonido de las campanas

Ya fuera en el pueblo, la ciudad, o el interior de la casa las campanas y las “campanadas” de media noche, significaban algo más que el paso de un año a otro.

El sonido de las campanas simbolizaban el triunfo del bien sobre el mal, el final de todo lo malo para dar paso a un año lleno de esperanza y de buenos deseos.

Ese es uno de los motivos por los que en la decoración navideña de todos los hogares no faltaban campanitas que los niños se encargaban de agitar a su paso.

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Alfred Stevens

¿Cerdos y tréboles?

Pues sí…Los tréboles siempre fueron una planta portadora de la buena suerte, sobre todo dentro de la cultura irlandesa, pero los victorianos, tan supersticiosos y amantes de cualquier planta u objeto que simbolizara la buena suerte, lo adoptaron como decoración navideña y como elemento fundamental en las tradicionales tarjetas de felicitación.

Lo mismo sucedía con los cerditos. La tradición le atribuía al animal la capacidad de atraer el dinero, probablemente porque cuando los granjeros los vendían en el mercado obtenían un buen dinero por los mejores ejemplares, ya que es un animal del que se aprovechan todas las partes. De ahí las tradicionales piggy-banks o huchas con forma de cerdito.

Esta es la razón por las que los cerditos están presentes en las tarjetas de felicitación de temática navideña.

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Tarjeta navideña

Puertas abiertas y la visita de los first-footing

Una de las tradiciones más curiosas de la Navidad victoriana consistía en abrir la puerta de la casa coincidiendo con el cambio del año, para dejar salir al año que se iba, mientras la familia saludaba con alegres “Bienvenido!” al nuevo año.

Después se arrojaba un pastel contra la puerta para alejar a una posible hambruna, que pudiera llegar con el nuevo año.

Además todos los invitados esperaban con curiosidad y ansiedad la llegada del primer invitado o first-footing. La expresión definía a “la primera persona en cruzar el umbral de la casa después de media noche”.

La responsabilidad de ese primer invitado era grande, ya que si traía regalos, principalmente comida y bebida, era un augurio de buena fortuna para la familia el resto del año.

Y , una de las cosas más sorprendentes  era que además de los regalos, para que el invitado fuera el portador de buena suerte este debía cumplir una serie de características físicas: ser un hombre, de estatura alta y de pelo oscuro. ¡Si el primer invitado era un hombre rubio era signo de mal presagio!

Es difícil precisar el porqué de la inquina victoriana hacia el invitado rubio. Una de las teorías apunta a la identificación del cabello rubio con el de los invasores vikingos de la isla alrededor del siglo VIII; desde esa época la idea del hombre de cabello claro cruzando la puerta de una casa indicaba las desgracias que iban a suceder. Aunque es posible que, teniendo en cuenta que los victorianos eran aficionados a las leyendas y el folklore de todas las culturas, las razones pudieran ser otras.

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Ilustración victoriana

La adivinación, ¿con la Biblia…?

¡Qué mejor modo de pasar una velada de cambio de año que pronosticando el futuro de los invitados! Por ese motivo la adivinación del futuro con las cartas era uno de los pasatiempos favoritos de los victorianos.

Pero algunos iban más allá…Se reunía a los invitados alrededor de una Biblia y cada invitado, con los ojos cerrados, abría una página y señalaba un pasaje. Después se leía el pasaje y se trataba de interpretar lo que el año nuevo depararía a esa persona de acuerdo con el pasaje o versículo elegido al azar.

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Pleasant Letters – Alfred Stevens

 

Desde La Casa Victoriana os deseamos un nuevo año lleno de felicidad y prosperidad.

 

 

 

Tradiciones y Simbología del día de San Patricio

Este post está dedicado a mi querido amigo Denis y a su tierra

El 17 de Marzo muchas ciudades del mundo anglosajón se visten de verde para celebrar la festividad de San Patricio, patrón de Irlanda y desde La Casa Victoriana me gustaría  recordar algunos de los símbolos y tradiciones de esta preciosa isla, y vestir de verde el blog como homenaje a Irlanda y a todos los irlandeses donde quiera que vivan.

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Shamrocks

Los shamrocks o tréboles son una parte importante de la simbología unida a San Patricio. Cuenta la leyenda que San Patricio, para convertir al catolicismo a los paganos politeístas celtas, cogió uno de los tréboles que abundaban en la isla y señalando las tres hojas de la planta les explico el misterio de la Santísima Trinidad: una planta con tres hojas que la completan, igual que la Trinidad, un solo Dios con tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Pero ya los antiguos druidas celtas consideraban al trébol una planta sagrada por su triada de hojas, ya que para ellos el 3 era un número místico.

Durante el siglo XIX, en la rebelión de los irlandeses contra los ingleses, el trébol se convirtió en una seña de identidad del orgullo irlandés y adquirió un fuerte significado político y social hasta el punto de que “wearing o’the greense convirtió en un hecho castigado por la ley.

Hoy en día tanto el uso del color verde como el uso de tréboles en esta festividad no sólo forman de la reivindicación de la identidad irlandesa sino que es una forma de homenaje a la Isla Esmeralda .

The Lucky Leprechauns

Los duendes son pequeños seres de no más de tres pies de alto, de carácter reservado, hosco y solitario, que son unos de los símbolos irlandeses por excelencia. Zapateros de profesión, van siempre vestidos de verde con un llamativo sombrero y con dos monedas de oro fuertemente agarradas en sus manos. En una mano llevan una moneda mágica que aunque se gaste siempre vuelve a aparecer en la palma de la mano, la otra moneda se convierte en cenizas al ser gastada.

La elección de los duendes como símbolo irlandés es que ellos eran considerados como los guardianes de los tesoros de las Hadas. Los Leprechauns esconden una gran olla llena de oro al final del arco iris, cambiándola de arco iris constantemente para evitar que sea descubierta.

La tradición dice que si se ve a uno de estos duendes verdes no hay que perderlos de vista pues así encontraremos el tesoro al final del arco iris.

Wearing of the Green

Vestir de verde es una tradición que representa que una persona tiene antepasados irlandeses, o simplemente se hace como un homenaje a Irlanda y a su cultura.

Festivals and Parades

La festividad de San Patricio se celebra con espectaculares desfiles y festivales donde el color verde invade ciudades como Nueva York o Chicago, homenajeando la sangre irlandesa que corre por las venas de muchos americanos. El primer desfile se celebró en 1776 en Nueva York, y todavía sigue siendo hoy el desfile más espectacular de esta celebración.

Curiosamente no fue hasta 1995 que se celebró el primer desfile en Dublín, y realmente el motivo de este festival dublinés fue atraer el turismo a la ciudad.

Irish Fare

La comida tradicional irlandesa reúne en torno a la mesa a las familias que han acudido por la mañana a la tradicional Misa de San Patricio y que, después de la comida, se reúnen en torno al televisor para disfrutar los desfiles de San Patricio a través de la televisión. El menú consiste en repollo, guisado de carne irlandés, patatas con chalotas y unos deliciosos bollos llamados scones. Todo se acompaña de cerveza “verde” irlandesa.

Erin Go Bragh

Este dicho se escucha durante todo el día de San Patricio y significa Ireland Forever.

St. Patrick was a gentleman
Who through strategy and stealth
Drove all the snakes from Ireland,
Here’s a toasting to his health;
But not too many toastings
Lest you lose yourself and then
Forget the good St. Patrick
And see all those snakes again!